11:16 pm - Martes mayo 21, 2019

Un Hajj “Cinco Estrellas”

Por Zafar Bangash

Octubre de 2014

Se supone que el Hajj elimina todas las distinciones de riqueza, clase, posición o autoridad, pero los Saudíes lo redujeron a una empresa puramente comercial desprovista de su contenido Coránico y de la sunnah Profética.

El Hajj pretende ser un gran nivelador. Al colocarse los dos trozos de paño sin costuras, todas las distinciones de rango, poder y riqueza son obliteradas entre los peregrinos. Cada acto de adoración en el Islam está hecho para eliminar tales distinciones. Sin embargo, los ocupantes actuales del Haramain — la Casa de los Saud — intentan imponer distinciones. No sólo se impusieron severas restricciones en el número de musulmanes que pueden realizar el Hajj, usando la excusa de la ampliación en al-Masyid al-Haram, el número de peregrinos se ha reducido aún más. Los musulmanes de los países ricos tienen mayor preferencia que aquellos de las regiones más pobres. Los ricos se alojan en hoteles de cinco estrellas con fastuosos banquetes como si estuvieran de vacaciones en lugar de estar en peregrinación.

El Hajj se ha convertido en un lujo de cinco estrellas. “Vendedores” promocionan los servicios que ofrecen para ir al Hajj, tales como precios más altos que consiguen “mejores” instalaciones, por ej. hoteles contiguos al Haram. Se les dice a los peregrinos que ni siquiera tendrán que tocar el suelo del Haram! Los sonidos del Masyid al-Haram se adentran en el hotel y los peregrinos pueden rezar en la “comodidad de la habitación de un hotel”. Uno puede imaginar las distinciones que se están creando: Si eres rico, puedes tener todos los lujos; ¿por qué codearnos con los pobres y los desfavorecidos? Desafortunadamente, algunos musulmanes se han dejado manipular por esos señuelos materiales ignorando el verdadero espíritu del Hajj.

El Hajj es la asamblea más grande de la Ummah, así como un reflejo de la Ummah en cualquier momento dado. Si la comunidad está en un estado de crisis — y es difícil pensar en cualquier momento en la historia reciente en la que  no ha sido presa de múltiples crisis — la peregrinación estará atormentada por la crisis. No es exagerado decir que de principio a fin, uno se topa con un caos interminable mientras se realiza la peregrinación. Este es el resultado directo de la bruta incompetencia y el arrogante autoritarismo de los Sauditas, los actuales ocupantes de la península arábiga que poco o nada se preocupan por el servicio o la gestión. Están impulsados por la avaricia; y por lo tanto para esquilmar a los peregrinos “humildes” de todo lo que puedan en forma de “paquetes” para la peregrinación es considerado por ellos un derecho. Intermediarios codiciosos, aduladores del clan Saud, reciben privilegios para administrar diversos aspectos de la peregrinación desde el  alojamiento al transporte. Los mejores hoteles son poseídos por la “realeza” Saudita. Éstos se construyen con dinero (robado) de Bayt al-Mal, cortesía de la corte de ulamas que repartió fatwas para “permitir” tal robo. Si las hordas Sauditas pudieron robar oro y joyas de al-Rawdah al-Mutahharah — la última morada del noble Mensajero (pbuh) — como lo hicieron en 1805 y 1925, ¿por qué sentirían alguna inhibición en escarbar a los musulmanes comunes?

Esta es una dimensión del problema de la ocupación de la península de Arabia Saudita. En cuanto al servicio del Hajj como la Asamblea anual de la Ummah, los Saudíes se han asegurado que no se lleve a cabo tal actividad. Los peregrinos están separados según nacionalidad y no está permitido discutir sobre los temas candentes de la Ummah. En cambio, el régimen Saudita invita a un selecto grupo de sus agentes pagos por una lujosa comida donde obtener una visión de rey. Esto,  más que cumplir con la peregrinación, sirve como punto culminante de su experiencia!

Igualmente grave es la manera en la cual el Hajj, uno de los pilares más importantes del Islam, ha sido distorsionado y vaciado de su verdadero significado. Desafortunadamente, a los musulmanes les han hecho creer que el Hajj consta sólo de rituales. Esta comprensión deliberadamente errónea ha sido promovida por los ulama del Tribunal Saudí y lamentablemente aceptada por los musulmanes en todas partes. Los ulama y los musulmanes comprometidos que tratan de enfatizar la base Coránica del Hajj inmediatamente son acusados de “politizar”.

Recordemos nosotros mismos (y los impostores que se robaron el Haramayn) las palabras divinas en el Corán majestuoso que rara vez se mencionan en cualquier discusión sobre el Hajj, Allah y Su Apóstol para toda la humanidad en este día de la Peregrinación Mayor [Hajj], “Allah  y Su Mensajero rechazan a los politeístas…” (9:03).

Allah (swt) ordenó a  los musulmanes a proclamar su disociación de potencias idólatras, especialmente en el momento de la Peregrinación, sin embargo los ocupantes Sauditas de la Península Arábiga insisten en que los musulmanes no deben traer estas cuestiones durante la peregrinación. ¿Bajo qué mandato islámico los gobernantes ilegítimos y su corte de ‘ulama hacen tales declaraciones? ¿Los musulmanes están obligados a cumplir con sus obligaciones como se describe en el Corán y ejemplificado por el noble Mensajero (pbuh) o a acatar las políticas insultantes  de la casa de Saud?

El mundo musulmán seguirá sufriendo humillaciones mientras la Meca y Medina permanezcan bajo el control de Arabia Saudita. La liberación de los Haramain debe convertirse en una prioridad urgente del movimiento islámico global.

 

Zafar Bangash es Director del Instituto de Pensamiento Islámico Contemporáneo

Fuente: http://www.crescent-online.net/2014/10/five-star-hajj-zafar-bangash-4669-articles.html

Traducción: LAILA HAKIM para UMMA

 

Filed in: Cultura, Doctrina Islámica, Política, Práctica Islámica, Religión, Social

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