3:11 pm - Domingo noviembre 24, 2013

La tragedia de Karbala y sus implicaciones en el Ser

No fue más que los seguidores de Yazid contra los seguidores del Imam Hussain y su campamento. Hay otro grupo de personas en las que deberíamos pensar muy profundamente, quienes por sus acciones y sus destinos llevan lecciones potencialmente urgentes y directamente aplicables para nosotros si vamos a superarnos a nosotros mismos. Había muchas personas que decían ser los amantes de Ahlul Bayt y los seguidores de su Imam, con plena lealtad hacia él. Pero después que la tragedia tuvo lugar, se quedaron con una gran carga de su propia acción o inacción.

Uno de los objetivos primordiales de la conmemoración de la tragedia de Karbala y el luto a los mártires y víctimas ha sido la de educar e inspirar a los movimientos de auto-reforma y de reforma social. Esto se nota en muchas obras. Por ejemplo, de acuerdo con Shaykh Muhammad Mehdi Shams al-Din en su obra “El levantamiento de Al-Husayn: su impacto en la conciencia de la sociedad musulmana”, los Imames (La Paz sea con ellos) promovieron las visitas (ziyara) y el lamento de la tragedia de Karbala con el propósito de poner al hombre en “vivo y en contacto directo con las fuentes del Islam en el pensamiento y la ideología, en la aplicación y la práctica”, y además, que cuando un chiíta emprende estas tareas, él o ella se compromete a “permanecer fiel a su pacto con Ahlul Bayt (La Paz sea con ellos),con  su fe y con su práctica.” No es suficiente para los chiíes el honrar, venerar, y llorar y descuidar los objetivos educativos y reformistas de la conmemoración de Muharram.

A la luz de esto, en general hemos logrado una alta sensibilización y consistente educación dentro de nuestras comunidades y sobre los mismos objetivos puros, íntegros del Imam Hussain y los que con él, se yuxtaponen en contra de la crueldad horrible y el libertinaje del régimen Omeya. El mensaje de reformarnos y reformar a nuestras comunidades para ser alineados contra los seguidores de Yazid se escucha fuerte y claro para que este mensaje sea aún un poco más grande en la conciencia de la población mundial, además de los chiítas. Asimismo, vemos los esfuerzos cada vez mayores para hacer difundir esa conciencia así como nuestras comunidades se expanden en tierras tradicionalmente no musulmanas. Y esto no es una tarea innecesaria. El peligro de caer en el camino de la desorientación absoluta o en la oposición incluso obstinada al camino presentado por el Profeta Muhammad (La Paz sea con él y su descendencia) bajo la orden de Allah es una amenaza siempre presente y real.

Sin embargo, en el interés de la reforma, esto no es suficiente. Si nos fijamos en la tragedia de Karbala, no eran solo dos caras dos caras de un evento, sino más. No era más que gente como Yazid contra gente como Imam Husain y su campamento. No fue más que los seguidores de Yazid contra los seguidores del Imam Hussain y su campamento. Hay otro grupo de personas en las que deberíamos pensar muy profundamente, quienes por sus acciones y sus destinos llevan lecciones potencialmente urgentes y directamente aplicables para nosotros si vamos a superarnos a nosotros mismos. Había muchas personas que decían ser los amantes de Ahlul Bayt y los seguidores de su Imam, con plena lealtad hacia él. Pero después que la tragedia tuvo lugar, se quedaron con una gran carga de su propia acción o inacción.  Considera a los Kufanos quienes invitaron al Imam Husain y estaban ansiosos por él y afirmaban estar dispuestos a apoyarlo, a seguirlo, y lo tenían como su guía y líder. En verdad, muchos de ellos no estaban preparados para su Imam, y cuando los amenazaron respondieron de manera de buscar su seguridad, esencialmente abandonaron a la tragedia a su líder invitado y a sus seguidores cercanos. Muchos de ellos vivieron el resto de sus vidas en un intenso pesar.

Un ejemplo es el poeta ‘Ubaid Allah Ibn al-Hurr al-Ju’fi. Él fue un líder en Kufa que se negó a ayudar al Imam Hussain. Cuando ocurrió la tragedia, se dio cuenta de la gravedad de su error, pero entonces ya era demasiado tarde. Pasó el resto de su vida tratando de recuperarse de su error; proclamó la rebelión contra los omeyas, se dirigió a Karbala y lamentó las víctimas, y escribió poesía culpándose a sí mismo por su falta de apoyo al Hussain, y luchó con pesar de toda la vida por su fracaso.

Otro ejemplo es ‘Awf ibn’ Abd Allah Ibn al-Ahmar Al-Azdi, que se rebeló contra los Omeyas bajo el liderazgo de Sulayman Ibn Surad al-Khuiza’i. Sus escritos sobrevivientes dicen que indican que se maldecía a sí mismo y a otros como él que enviaron a Hussain con falsas promesas, pero no estuvieron con él en la batalla para defenderlo. Pasó el resto de su vida deseando haber estado allí, y en todos sus actos posteriores trató de enmendar su ausencia de haber estado ahí con su Imam.

Estos son sólo dos ejemplos de un gran número de personas. Las lecciones que debemos tomar de la tragedia de Karbala deben incluir una cuidadosa reflexión acerca de estas personas, qué les llevó a tomar las decisiones que tomaron antes de Karbala, y cómo lucharon con ello después. Porque, si el peligro real es similar a las características de Yazid y existe en nosotros mismos y en nuestras comunidades, entonces el peligro de ser como este número lamentable es menos peligroso que una desafortunada realidad común.  En la era moderna, en lugar de llamar al Imam Hussain, estamos pidiendo por su descendiente puro, el  Imam Mahdi (que Allah apresure su reaparición).

Pero para esperarle correctamente, nosotros tenemos que reformarnos, no sólo en la medida de eliminar todos los rasgos parecidos a Yazid, sino yendo más lejos, si Dios quiere, y lograr un estado como individuos y como una comunidad que si fuéramos a ser los modernos homólogos de los Kufanos y otros chiítas en la época del Imam Hussain, fuéramos a comportarnos y a tomar decisiones de tal manera que no íbamos a llegar lamentarnos por no haber hecho más para estar con nuestro Imam. Si fuera que nuestro Imam volviese hoy, una vez más, estaríamos propensos a ver no una yuxtaposición pura del bien contra el mal, sino también una serie de personas que dicen amar al Imam y estar listos para servirle, pueden fallar en estar de pie de ambos lados, prefiriendo esperar las cosas y dejar que otros se sacrifiquen. Si no queremos que nos cuenten entre ellos, entonces debemos tomar medidas ahora para aprender de los Kufanos en los acontecimientos que rodearon el martirio del Imam Hussain (la paz sea con él).

El verdadero progreso y reforma no sólo requiere el deseo y la esperanza, sino el compromiso y el sacrificio. Si queremos avanzar tenemos que dar pasos deliberados y continuos, a partir de los conceptos básicos de nuestro Din, y unir esto con la regularidad, el intenso autoexamen y la pasión por la meta. La reforma es un ejercicio en el que se obtiene lo que siembras. Si gastamos poco de nosotros mismos y reflexionamos poco, entonces podemos esperar poco a cambio. No debemos contentarnos con ese resultado. No debemos estar satisfechos de decir que no somos como Yazid, pero debemos seguir empujándonos para, si Dios quiere, no tener que enfrentar el remordimiento desgarrador y el arrepentimiento como ‘Ubaid Allah Ibn al-Hurr al-Ju’fi.

Fuente: Islamicinsights.com

Link: http://www.islamicinsights.com/religion/the-tragedy-of-karbala-and-its-implications-for-the-self.html

Traducción: LAILA HAKIM para UMMA

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