8:27 am - Sábado octubre 21, 2017

Estatus antropológico de las mujeres en las religiones divinas

El motivo por el que la antropología es tan importante es que ninguna ciencia humana puede ser entendida sin una comprensión del ser humano. La antropología de cualquier escuela está basada en su ontología que, en sí misma, depende de su visión del mundo. La visión del mundo ilustra que, en sistema del ser, existe un deber ser denominado Dios, del que todo proviene y por Él es.

El Santo Corán considera a las mujeres y a los hombres de la misma esencia y en lo referente a la creación del hombre, los presenta como a su propio agente. No hay diferencia entre el hombre y la mujer como agente de Dios y ambos tienen la potencialidad de lograrlo.

El Santo Corán considera niveles prácticos y científicos para la humanidad, y no el género. Tanto hombres como mujeres pueden ser involucrados en los versículos 27- 28 de la Sura Fajr, en la que se lee: “¡Alma sosegada! ¡Vuelve a tu Señor, satisfecha, acepta! ¡Y entra con Mis siervos, entra en Mi jardín!” o ambos pueden ser potencialmente incluidos como aquellos que “Son como rebaños. No, aún más extraviados.” (7, 179) Llegar a cualquiera de estos dos finales depende de la manera en que el hombre o la mujer piensen y actúen. En este caso, el Santo Corán recita (16, 97): “Al creyente, varón o hembra, que obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena y le retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras.”

O en otro versículo recita: “Su Señor escuchó su plegaria: ‘No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra…’ (3, 195)

En las creencias judías, las mujeres derivan de los hombres. La Tora (Génesis 2: 23- 24) dice que como Adán no podía hallar una pareja apropiada de entre las criaturas vivientes, Dios lo sometió a un sueño y le sacó una de sus costillas para crear a Eva de ella. Adán inmediatamente se dio cuenta que ella es carne de su carne y sangre de su sangre y por lo tanto la llamó Ishah (mujer) en hebreo, que deriva de Ish, que significa hombre.

De acuerdo con la Tora, fue Eva quien fue engañada por la serpiente para comer del fruto prohibido y fue ella quien dio a su esposo un poco de la fruta. El fruto prohibido les dio madurez racional lo que trajo como consecuencia a la mujer el parir con dolor y la obediencia hacia su esposo, y al hombre el trabajo duro (Génesis 3: 20).

El Nuevo Testamento habla de Adán siendo engañado por Eva (Corintios 2, 11) e insiste en el nivel superior de Adán para apoyar la teoría que las mujeres deben ser obedientes y buscar la perfección al dar a luz (Timoteo 2,1; 11-15; Corintios 1, 11- 128). Este punto de vista secundario de la humanidad de las mujeres en la Biblia ha causado muchos malos entendidos acerca del estatus de las mujeres en cuanto a su ser y es la raíz de muchas dudas y objeciones en cuanto al estatus de las mujeres. Ven el estatus de las mujeres en el Islam a través de su propio punto de vista y solo difunden las dudas. Un ejemplo de esto puede ser observado en el  enfoque feminista moderno. En el enfoque feminista tradicional, las mujeres eran vistas como un sujeto cuya situación y condición necesitaban ser mejoradas; mientras que en el enfoque moderno intentan cambiar el mundo y buscan construir una nueva estructura. Plantean preguntas tales como: ¿Dios me ama (a la mujer)? ¿Por qué no me creó de manera independiente? ¿Por qué Dios no me impidió hablar con Satán? Las mujeres carecen de valor, etc.

Como se mencionó antes, el Santo Corán rechaza que hombre y mujer hayan sido creados de diferentes esencias y que tengan diferentes requisitos. El Santo Corán recita: “¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres!” (4, 1)

Zarrat Ibn A’yon le pregunta a Imam Sadiq (PB): “Hay personas entre nosotros que afirman que Dios creó a Eva del lado izquierdo de Adán”. El Imam respondió: “Dios está más allá y por encima de estas falsas afirmaciones”. (Libro del Matrimonio, vol. 1, cap. 17; vol. 17.  P. 379)

El gran academic martirizado Morteza Motahari dice a este respect: “Además de este tema, el Islam ha contemplado las diferencias naturales entre hombre y mujer. Hombre y mujer son iguales en humanidad, pero dos tipos de seres humanos, con distintas características, tipos psicológicos. Y esta diferencia no es debida a factores geográficos, históricos o sociales, sino que han sido planeados desde el mismo comienzo de la creación. Ha habido un objetivo para esta diferencia en la naturaleza y cualquier acto de violencia en contra de la naturaleza e instinto tendrá consecuencias indeseables (Motahari, El derecho de las mujeres en el Islam, pp. 21- 23). Otras afirmaciones del estatus humanitarias de las mujeres en la visión coránica son dos ejemplos del Corán para las personas buenas y malas.

El Santo Corán ilustra a las malas personas al contar la historia de dos mujeres, en donde dice: “Allah pone como ejemplo para los infieles a la mujer de Noé y a la mujer de Lot. Ambas estaban sujetas a dos de Nuestros siervos justos, pero los traicionaron, aunque su traición no les sirvió de nada frente a Allah. Y se dijo: “¡Entrad ambas en el Fuego, junto con los demás que entran!” (66, 10)

El Corán también tiene dos ejemplos de buenas mujeres como modelo para los hombres: “Y Allah pone como ejemplo para los creyentes a la mujer de Faraón. Cuando dijo: “¡Señor! ¡Constrúyeme junto a Ti, una casa en el Jardín y sálvame de Faraón y de sus obras! ¡Sálvame del pueblo impío!” (66, 11)

El Corán no presenta a la esposa de Faraón como una muestra de una  buena mujer, sino que la presenta como una buena mujer  como modelo para la sociedad islámica (Ver: Ayatolá Javadi Amoli, La Mujer en el Espejo de la Belleza y la Gloria, pp. 133- 134).

Una buena mujer criada de acuerdo con las enseñanzas del Corán y la Ahl ul- Bait (la familia del Profeta PB), no solo es efectiva para su familia, sino para toda su sociedad y época. Las mujeres juegan un rol clave en la formación de la historia. Mártir Motahari dice:

“Cuando se mire profundamente al Islam, se entenderá que lo que el Islam desea para las mujeres no es nada más que valor y dignidad. Es porque por su dignidad y valor que la sociedad se beneficia con castidad, las almas permanecen sin faltas, las familias viven en una comunidad pura y las personas crecen apropiadamente.

El valor de las mujeres depende de seguir las normas y limitaciones que el Islam considera para los hombres y las mujeres; el Islam no le permite a los hombres que gocen de sus mujeres en otra parte más que en su privacidad. (Motahari, La Épica de Hussein, Vol. 1, pp. 322- 323)

También escribe en otros lados: “La historia que el Islam ilustra no es una historia masculine hecha solo por los hombres y sin mujeres que jueguen rol alguno en ella; la historia islámica es una de hombres y mujeres. Significa que la historia ha sido hecha tanto por hombres como por mujeres, cada uno a su modo (Ibíd., p. 324).

El Santo Corán acentúa el rol constructivo de las mujeres en la historia y la sociedad. Por ejemplo,  la responsabilidad para instar al bien y prohibir el mal está, para ambos géneros, como un deber social. El Santo Corán dice: “Pero los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros. Ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal. Hacen la azalá, dan el azaque y obedecen a Allah y a Su enviado. De esos se apiadará Allah. Allah es poderoso, sabio. (9, 71)

Otro ejemplo de la influencia de las mujeres en la formación de la historia y la comunidad puede ser visto en su lealtad con el Profeta (PB). Su lealtad con las mujeres es independiente de la de los hombres y está ordenada por el Santo Corán: “¡Profeta! Cuando los creyentes vengan a ti a prestarte juramento de fidelidad, de que no asociarán nada a Allah, que no robarán, que no fornicarán, que no matarán a sus hijos, que no dirán calumnia forjada entre sus manos y pies, que no te desobedecerán en lo que se juzgue razonable, acepta su juramento y pide a Allah que les perdone. Allah es indulgente, misericordioso.” (60, 12)

Las mujeres también tomaron parte en la emigración de La Meca a Medina

“Si alguna de vuestras esposas se pasa a los infieles y, luego, os toca a vosotros vencer, dad a aquellos cuyas esposas hayan huido otro tanto de lo que habían gastado ¡Temed a Allah, en Quien creéis!” (60, 11)

Otro punto es la historia de Adán y Eva. El Corán dice que ambos fueron engañados. Dios le ordena a ambos no acercarse al árbol; pero Satán tienta a ambos. Adán y Eva fallaron por igual. El Islam jamás acepta que la mujer fue engañada por los soldados y luego engañó al hombre y por lo tanto la mujer es la esencia del pecado.

Conclusión:

En el judaísmo y el cristianismo, los libros santos afirman que las mujeres son secundarias con respecto del hombre y tienen un estatus menor comparado con el de los hombres. El Islam se centra en la humanidad de los hombres y las mujeres y muestra su creación de un alma única (4, 1). El Islam presta atención a las diferencias naturales también, pero nunca las acepta como un modo de perfección o falla con una serie de limitaciones solo para las mujeres. Algunos insisten que las diferencias en las habilidades físicas y mentales se deben a su incompetencia y pretenden que las reglas de la creación tuvieron alguna razón para crear incompletas a las mujeres. Esto es muy visto en los pueblos occidentales. A veces utilizaron a la iglesia y la religión como un freno al decir: las mujeres deben estar avergonzadas de su feminidad, o la mujer es la criatura con cabello largo e ideas cortas; la mujer es el último animal salvaje domesticado por el hombre; la mujer es el infierno entre la humanidad y los animales, y, recientemente, a través un giro de 180° están buscando probar que los hombres son falibles y las mujeres son mejores o a más masculinas, más femeninas (Ver Mártir Motahari, Derechos de las Mujeres en el Islam, pp. 168- 169). Ambos puntos de vista han dejado de lado la humanidad de las mujeres y su elevado estatus.

Traducción:

Fabiana Ríos para U.M.M.A.

 

 

 

 

 

 

 

Filed in: Aleyas y Exégesis, Hadices (Tradiciones), Moral y Familia, Religión

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