3:44 pm - Martes diciembre 12, 2017

El Rol de las Mujeres en el Fortalecimiento y el Desarrollo de la Espiritualidad

Por: Dr. Seyed Mohammad Amiri[i]

Mojtaba Mostafaie

Introducción:

La familia y la importancia de su establecimiento

La familia es el grupo humano más antiguo e importante que ha sido establecido como una unidad natural por las tendencias sexuales que surgen entre el hombre y la mujer y debido a la devoción instintiva de los padres para con sus hijos. Basados en una mejor interpretación, la vida familiar es un tema natural y está establecida de acuerdo con el sistema creativo, por lo que no nació por hábito ni a causa de la civilización (Taheri, 1370, p. 22). Según lo ve el Corán, la creación del ser humano está basada en pares esencialmente. No se encontrará un hombre ni una mujer para quien no se haya creado una pareja. Ellos, en virtud del instinto, tratan e intentan encontrar una pareja para sí y para cada uno, a través de su propia técnica especial, logran este deber instintivo (Beheshti, 1377, p. 33)

Sura La Noticia, Versículo N.° 8: Y os hemos creado por parejas.

Y en otro lado, se indica a este respecto que la filosofía del matrimonio y la formación de la familia son para lograr la paz y la tranquilidad.

Sura La Victoria, Versículo N.° 4: Él es Quien ha hecho descender la sakina en los corazones de los creyentes.

Es la humanidad, inspirada por el Santo Corán, quien encuentra que la familia no es un sitio para la combinación de embriones y células, no es el lugar para solo dar nacimiento al hijo o tener relaciones sexuales, sino que es el ámbito para la combinación de las almas, es el lugar para la atracción interior y la absorción del hombre y la mujer, es el sitio para el espíritu vacío de ambos, es el lugar para su unificación y aniquilación del uno en el otro.

El matrimonio es la primera etapa en la que el ser humano sale de su propio caparazón y es el motivo por el que tiene un aspecto moral mientras es uno carnal. Es el único tema que, aunque tiene una base natural y erótica, también tiene un lado moral. Entre los instintos humanos, cada instinto que es satisfecho no afecta la espiritualidad humana sino al instinto sexual. La experiencia demuestra que aquellas personas que han permanecido solteras durante toda su vida para alcanzar metas espirituales y no han deseado casarse y tener hijos porque les impiden alcanzar lo espiritual, sufren de una especie de defecto, aunque pueda ser crudo. Como si la humanidad poseyera una perfección espiritual que no puede ser adquirida en ninguna escuela más que en la escuela familiar (Mottahari, 1361, p. 234).

 

¿Qué es la espiritualidad?

Existen varias definiciones de espiritualidad. Aquí presentamos dos descripciones que son más compatibles con nuestra materia.

Elkins y otros (1988, p. 655) han estudiado la importancia de la espiritualidad en la perspectiva de la sociedad y sugieren la siguiente definición:

“La espiritualidad se origina en la palabra latina “spiritus”, y significa un rol viviente o un método para la existencia y experiencia que es hecha al volverse consciente de un aspecto inmaterial y aclara sus valores reconocibles. Estos valores están relacionados con el ser, los demás, la naturaleza y la vida y están dirigidos a todo en lo que el individuo es considerado lo máximo.”

En otra definición sugerida por Hardi (1979) es el resultado de resumir los memorándums de miles de experiencias, llegamos a esta descripción:

“Parece que la principal característica de las experiencias espirituales y religiosas de la humanidad, aparece en su anhelo por la realidad inmaterial. Tal anhelo a menudo se expone en los primeros años de la niñez. Este sentimiento que hay algo más que mí mismo es concebible y el deseo por la personificación de la mencionada experiencia es establecida a través de una especie de divinidad y un tipo de relación entre Tú- Yo con esa existencia y es establecida a través de la plegaria.”

El fenómeno de la espiritualidad es conocido como una estructura multifacética en la que se incluyen nueve importantes planos. Estos planos son los siguientes:

1) El plano metafísico o inmaterial: que es experimentado como un cierto Dios de una persona, el superyó o la faceta inmaterial.

2) El objeto y sentido de la vida: que es el vacío que será llenado con una vida con significado

3) Tener un deber en la vida: una persona espiritual tiene un sentido de deber y obligación.

4) La sacralidad de la vida: la vida está llena de sacralidad y una persona espiritual puede tener experiencias tales como la admiración y el asombro, el sobrecogimiento y la sorpresa, incluso en situaciones no religiosas; como un todo, la vida es totalmente sagrada.

5) Ser poco cuidadoso con los valores sustanciales: la máxima satisfacción puede ser hallada no en la sustancialidad, sino en los valores mentales y espirituales.

6) Humanismo: Significa ser afectado por los dolores y los sufrimientos de los demás, sentir la justicia social y ser considerados, todos nosotros, como una mera parte de la creación.

7) Idealismo: la gente imagina un mundo mejor y desea lograr el mencionado ideal.

8) Ser conscientes de la tragedia: el dolor, el desastre y la muerte, dando variedad y sentido a la vida, son considerados como algunas divisiones de la vida.

9) Los frutos de la espiritualidad: cuando una persona es verdaderamente espiritual, toda su existencia y estilo de vida son transformados. (West, 1950, p. 28)

Ahora deseamos saber cuál es el rol y el efecto de la antes mencionada espiritualidad en la vida familiar y la relación humana con su cónyuge e hijos. Cuando creemos en una existencia inmaterial, nuestra vida familiar ¿es beneficiada o sufre una pérdida por esa creencia? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Cómo es su mecanismo? Estas son las preguntas que intentamos responder.

La humanidad que tiene una actitud espiritual, considera a Dios y a sus instrucciones Divinas en todas las cosas y en todo lugar. La espiritualidad afecta todas las facetas de su existencia. Entre estas facetas yacen las facetas sociales como también las relaciones humanas con los demás y la primera base social de toda persona es la familia. Se dice que la religión puede garantizar una vida una vida por sí misma porque los mandatos y asuntos divinos tienen un rol específico y eminente en la actitud de la persona devota que desea formar una familia, continuarla y fortificarla, observar  los derechos de su cónyuge, entender el estatus de la mujer y la dignidad de dar a luz a los hijos y criarlos. Esas instrucciones allanarán el camino en los puntos muertos y en los altibajos de la vida familiar. El devoto que tiene una actitud espiritual siente a Dios en cada momento de su vida y cada acción llevada a cabo por él es para la satisfacción de Dios o para evitar su enojo e ira. Esa persona, buscando la cercanía a su Dios, obedece Sus instrucciones, como dice que entre los signos divinos está el haber creado un cónyuge (una mujer) de su propia especie para consuelo y paz cuando esté con ella (y para que se acostumbren el uno al otro) y que ha instalado la amabilidad, el afecto y la compasión. Hay signos de sabiduría y perspicacia obvios para la gente que medita en estos versículos divinos (Rome/ 21) y el gran Profeta musulmán dice: “El matrimonio es mi tradición y costumbre, todo el que ama mi naturaleza, obedece mi tradición.” (Ehai- al Oloum, vol. 2, p. 22) También dice el Mensajero de Dios: “Todo aquel que se casa ha cumplido con la mitad de su religión, por lo deberá temer a Dios en la otra mitad.” (Vasayel- al Shia, vol. 14, p. 5) Además, el gran Profeta musulmán afirma: “No hay base más preferida en el Islam que el matrimonio.” (Vasayel- al Shia)

Como se mencionó, la espiritualidad es muy efectiva al construir una familia. Ahora deseamos saber si nuestra espiritualidad y el disfrutar de convicciones espirituales y actitudes religiosas son productivos en la continuación y persistencia de la vida y la denominada fortificación de la familia.

Dios, Bendito y Exaltado, ha presentado el programa verdadero y funciona para cada parte de la vida humana, a través de la religión y en la cima de ella, la sagrada religión del Islam. Dios jamás ha abandonado a Sus propias criaturas a sí mismas. Por lo tanto, hay instrucciones y temas claros y directos en la faceta de las relaciones familiares y matrimoniales. La humanidad que se beneficia de las creencias espirituales y religiosas puede fortificar su vida familiar cuando se vuelve consciente de ellas y se insta a lograrlas y obedecerlas. De esta forma, adora la vida bajo su sombra y brinda el terreno para los miembros de su familia para sí mismo para crecer y florecer. Nos gustaría señalar algunas instrucciones divinas que, si son observadas y actuadas, afectan en gran medida la fortificación y productividad de la familia.

 

El efecto de la espiritualidad en la familia

La espiritualidad y la elección del cónyuge

Uno de los criterios considerados por el Islam para la elección del cónyuge es la atención a los valores religiosos y devotos. Como fue explicado, la humanidad que no tiene religión, no tiene nada. Ya que una persona que no observa ninguna religión no ofrece garantías de observar los derechos del cónyuge y de la vida en común. El Profeta Muhammad dijo: “Han de elegir una pareja devota” (Mardani, 1381, p. 270). El Islam, para producir más interés y afecto entre dos compañeros, también ha recomendado la igualdad que, de hecho, es el verdadero significado de esposo. El Profeta del Islam ordena: “Casaos con vuestro igual”. Basados en esta recomendación general, el muchacho y la muchacha que tienen una actitud religiosa intentan escoger una pareja que cuadre en todos los aspectos o que tenga la mayor similitud y parecido (Kajbafm, 1381, p. 201). El Islam también sugiere no buscar pareja entre los parientes cercanos, de modo que el Profeta ordena: “No os caséis con parientes cercanos que ocasionan el nacimiento de niños débiles y delgados”. (Sharhe Lamee, vol. 2, margen del Libro del Matrimonio) Qazali, considerando el deseo sexual, justifica el evitar el matrimonio con parientes cercanos y dice que: “El parentesco cercano debilita el deseo sexual porque los sentimientos carnales son provocados por la mirada y el tacto y la excitación extra es ocasionada por las personas nuevas y extrañas, pero los parientes cercanos que ya han estado en la mente y han sido encontrados a menudo, no pueden afectar mucho los sentidos y excitar la inclinación sexual (Almoheje- al Bayza, vol. 3, p. 94). El Islam evalúa el ambiente educativo, de modo que el Profeta ordenó: “Evitar a una mujer bella que ha sido criada y educada en un lugar viciado” (Tahrir- al Vasileh, vol. 2, p. 238). Entre otros asuntos sugeridos por el Islam, se pueden indicar la buena ética, la razón, la salud del cuerpo y el espíritu, la belleza, la ciencia y el conocimiento.

 

Espiritualidad y fortificación de la familia

El Islam ha promulgado derechos y deberes específicos para la fortificación de la familia y a favor de cada miembro que, si son observados, los miembros pueden volverse más cercanos e íntimos y en este caso, las confusiones y la anarquía son eliminadas.

Como el matrimonio sucede y el hombre y la mujer deciden vivir con el otro, bajo un cierto contrato y condiciones particulares, el hombre y la mujer tienen algunos deberes y responsabilidades para con el otro y hacia los hijos que nacen de este matrimonio.

Dijimos que la humanidad que tiene actitud espiritual siente la presencia de Dios en todas partes, el Dios que observa la costumbre y el funcionamiento de la humanidad. Por lo tanto, si el ser humano obedece algunos principios en el matrimonio y la elección del cónyuge, también ha de hacer lo mismo en sus relaciones matrimoniales. Se rehúsa a la mirada de los extraños como se describe en las instrucciones divinas que los hombres deben abstenerse de mirar lo que está prohibido y las mujeres también tienen los mismos deberes (versículos 30, 31 de la Sura an- Nur). Estas personas tienen consideraciones religiosas porque  está confirmado en los temas divinos y es conocida como la independencia y libertad de la mujer y no restringe su libertad y los hombres tampoco tienen derecho a usar cualquier vestimenta que deseen. Por supuesto, es necesario mencionar que el Hiyab o vestimenta modesta ya ha existido para las mujeres en todas las religiones y antiguas naciones de acuerdo con la necesidad, costumbres y rituales de la época. Podemos ver en el Antiguo Testamento de Moisés que el Hiyab era común en las zonas hebreas y los judíos usaban una especie de chador y también en la religión de Jesús era habitual cubrir el cabello y la cabeza, en especial cuando estaban rezando a Dios y las mujeres tenían prohibido rezar a Dios descubiertas y sin velo (Savoji, 1371, p. 165). Una mujer que cree en Dios y el Día del Juicio obedece a su esposo y está sosegada porque se supone que una mujer sigue a su esposo y le expresa su fidelidad. La obediencia significa que una mujer debe obedecer a su esposo o no le es permitido dejar la casa sin su permiso o no puede realizar nada que esté relacionado con los derechos personales de su esposo (Jamenei, 1375, p. 89). El punto de vista moral es el mismo, que la mujer debe obedecer las órdenes de su esposo, de otro modo, la calidez e intimidad se perturban. También podemos ver en las narraciones que la obediencia de una esposa es parte de su deber hacia su esposo, esta obediencia le trae bendiciones y la misericordia de Dios (Taheri, 1370, p. 60). Esta mujer no deja el hogar sin el permiso de su esposo, ni siquiera para ver a su padre que puede estar enfermo, no permitirá que nadie ingrese a su hogar, ni siquiera sus parientes.

La castidad y la purificación son muy importantes para una mujer devota, no tiene privacidad alguna con un hombre extraño, ni siquiera para aprender sus lecciones o para debatir o para sostener charlas íntimas… El Islam no nos ha permitido las afirmaciones en contra nuestro.

La castidad significa mantener la joyería que es muy valiosa mientras pueda ser muy dañada y está considerada a salvo al dársela al esposo. La castidad también es un símbolo del carácter femenino. Una mujer es, esencialmente, la administradora del hombre, ella cuida de sus bienes y propiedades, cuida de sus hijos y protege la gracia y dignidad del hombre.

La mujer, a través de su castidad, instintiva y naturalmente tiene el autocontrol contra los hombres- en contra del permanente acoso del sexo masculino, quienes, por su naturaleza, están buscando una pareja y difundir su generación. La mujer, por medio de la castidad, construye un elevado y firme obstáculo para proteger la generación y linaje de su hombre, la verdadera generación que deberá ser criada por ella y cuya dignidad y gracia han sido dejadas a ella y ella deberá protegerla contra los ladrones y bandidos que saquean la dignidad humana (Jamenei, 1375, p. 90)

El Islam ha propuesto todas las visiones necesarias de distintos aspectos para proteger la castidad, la pureza y la modestia de la mujer. El Islam no solo prohibió el adulterio, es decir, ir a la cama con cualquiera, salvo con su esposo, para lo que el castigo es la ejecución, sino que también está prohibido el uso de cosméticos y joyas para cualquiera que no sea el esposo. Aunque el otro hombre sea ciego (Vasayel- al Shi’a, capítulo 128)

La humanidad se beneficia de la actitud espiritual y a la vez cree firmemente en la libertad, es muy consciente que la vida social y familiar adquirida, que su libertad debe estar en consonancia con la libertad pública porque los demás también desean ser libres, igual que él. Por lo tanto, es necesario que todos deban abandonar parte de su libertad a favor de la de los demás (Gahemi, 1383, 136). Por lo tanto, la humanidad con actitud espiritual se restringe a sí misma en diferentes circunstancias, por ejemplo, sabe que mirar a extraños está prohibido (respeto religioso), al mismo tiempo tiene respeto científico y razonable. Como han afirmado los Imames, la mirada prohibida es una flecha similar a los demonios. Imam Ali dice: “Todo aquel que posa su mirada libremente ha puesto en peligro su alma y todo el que preste atención a una escena, ha aumentado su arrepentimiento y pena.” (Gharar- al Elm)

Los esposos con creencia religiosa y perspectiva espiritual tienen atención suficiente hacia ellos en su relación porque las instrucciones religiosas se los ha ordenado y está entre las divinas enseñanzas tal como lo ordena el Imam Sadiq (AS): “El hombre en relación con su esposa no puede estar libre de tres cosas: (1) intimar con ella, ya que a través de dicha intimidad y afecto la atrae hacia él; (2) tener buen carácter y dirigir el corazón de ella hacia él con una mirada que parezca agradable para su esposa; (3) mejorar el bienestar de ella. La mujer no puede estar libre de tres características tampoco: (1) tener autocontrol en contra de cualquier contaminación posibilitando que su esposo confíe en ella en toda condición, feliz o desgraciada; (2) cuidar de las circunstancias de su esposo, de modo que si comete un error, su esposo sea amable con ella; (3) demostrar su amor por él a través de su embellecimiento y estar atractiva para su esposo.

Dios ha otorgado el amor y el afecto en los corazones del hombre y la mujer. El ser humano espiritual, entendiendo esta bendición, es agradecido y por su agradecimiento intenta aumentarlo y promoverlo en la familia, de acuerdo con las vivificantes enseñanzas islámicas. Él expresa su amabilidad a su esposa, verbalmente y por medio de actos, y su merecido comportamiento es debió a las enseñanzas de la religión. (Ansarian, 1376, p. 237). Como expresa Imam Ali (AS): “Las personas de bondad y magnanimidad más elevada son las personas que sobrepasan a los demás en la demostración de su amistad y amabilidad” (Mizan- al Hakmeh, vol. 2, p. 210), u ordena el Profeta: “Las afirmaciones de un hombre que dice amar a su esposa jamás abandonan el corazón de ella” (Vasayel- al Shiite, vol. 20, p. 24). Por supuesto, el Profeta sabe muy bien que el amor y el afecto no deben sobrepasar el sentido común como los extremos que son reprobados por el Islam y el afecto exagerado que desalienta a la humanidad de las directivas divinas y evita que realice buenas obras, no sea benevolente ni benefactor. En particular, cuando una mujer desea gobernar al esposo a través de su amor e imponerle sus demandas extras o el esposo desea abusar de su amabilidad y afecto.

Entre otros efectos espirituales sobre la vida familiar, podemos indicar el estar satisfechos. Cada hombre y mujer, física y mentalmente, poseen poderosas características, comprender estas capacidades y poderes solo es posible después de cierto período de vida en común y que se experimenta una familiaridad inicial. Tal comprensión los hace no tener expectativas y demandas irrelevantes el uno del otro, que están más allá de las capacidades de cada esposo. Cuando Dios, el más Grande, ordena en el versículo 233 de la bendita Sura Al- Baqarah:

“A nadie se le pedirá sino según sus posibilidades”, cómo es posible que el devoto y la devota no muestren este noble temperamento y característica misericordiosa del Todopoderoso en sus pedidos y expectativas el uno del otro.

La naturaleza del Todopoderoso es tener pocas expectativas, es el temperamento de los profetas y los Imames y está considerada entre las calificaciones de los santos divinos.

Tener pocas expectativas es el producto de la dignidad y la educación, es el resultado de la generosidad y la percepción,  es el dulce fruto de la humildad.

En el lado opuesto está la exigencia que es una mala cualidad y es producida por el orgullo y la vanidad, es considerada una enfermedad mental y es un problema más allá de las limitaciones humanas y está considerado un feo atributo. (Ansarian, 1376, p. 242)

Una de las otras características del hombre que busca a Dios es la misericordia y el perdón. Los errores y olvidos son parte inseparable de la vida, por lo que es casi imposible que en la vida familiar, hombre y mujer, cometan algunos errores y fallos en sus relaciones familiares. Es posible que la mujer cometa algunos errores mientras lleva adelante el hogar, o cuando está cocinando, o cuidando a los hijos, observando los derechos de su esposo, y… también es posible que un hombre cometa algunos errores en su comportamiento y actos, o en sus costumbres y estilo, o en su administración o juzgando a su esposa, o… los errores y fallos cometidos por ambos son perdonables y pueden ser disculpados. Es una necesidad ética y religiosa para un hombre perdonar a su esposa, como también es una necesidad ética y religiosa para una mujer perdonar a su esposo. Por lo tanto, el orgullo y la vanidad y el ser negligentes acerca del carácter de la otra persona, olvidando las instrucciones de Dios y los Profetas y los Imames, con respecto del perdón y la misericordia, están considerados prohibidos y ocasionan el castigo divino. Las parejas, al ser conscientes de las instrucciones y consejos islámicos, al comenzar su vida en común, siempre prestarán atención al perdón y la misericordia y jamás lo evitarán.

Algunos puntos sobre la misericordia y el perdón:

(Sura al- Imran, 134)

“(…) perdonan a los hombres –Allah ama a los que hacen el bien-“s

(Sura Ash- Shura, 40)

“(…) pero quien perdone y se reconcilie, recibirá su recompensa de Allah.”

El Profeta de Dios también dice: “Allah es Quien perdona y ama la misericordia.”

Además el Profeta ordena:

“Quienquiera que perdone una falta cometida por un musulmán, Allah también perdona su falta el Día del Juicio.”

Considerando lo arriba descripto, el devoto y la devota, viviendo uno con otra, intentan perdonar el error del otro para ser queridos a Dios, para gozar de la divina recompensa, para ser conocidos como las fuentes del mundo y las generosidades del Día Final y ser considerados entre los Imames e inocentes. Todo esto es el beneficio de una transacción espiritual y divina que no es razonable perder. Es tan fácil y natural lograrlo.

Las demás calificaciones del ser humano espiritual es respetar al cónyuge. El hombre y la mujer que tienen enseñanzas religiosas saben muy bien que deberán respetarse entre sí. Quienquiera que esté apegado a su propia personalidad, que guste de sí y desee que los demás lo respeten y quienquiera que respete su personalidad es de su agrado (Amini, 1370, p. 32). El hombre y la mujer tienen recomendado por el Islam respetarse el uno al otro.

El Profeta ordena: “El deber de la mujer e sir al portal y allí dar la bienvenida a su esposo.” (Mostadrak, vol. 3, p. 551)

También dice el Profeta: “Quienquiera que se case, debe respetar a su esposa.”

Imam Sadeq expresa: “Toda mujer que respeta a su esposo y no lo molesta, será feliz y próspera.”

 

Espiritualidad y evaluación de la mujer

La situación de la mujer en las tribus y naciones antes de la aparición de las religiones estaba basada en la mera obediencia y sumisión al hombre, así la nación hebrea compraba y vendía a sus hijas y puede hallarse en los libros históricos que las mujeres, igual que regalos, eran comerciadas y prometidas en guerras y transacciones. (Savoji, 1371: 29- 30)

Cuando surgieron las religiones, sobre todo el Islam, la actitud hacia la mujer cambió por completo. El Corán valoraba muy bien a las mujeres en una época en la era tenida como una criatura baja e inferior y se decía que la mujer había sido creada para servir al hombre y no había tenido situación espiritual y no podía ir al Paraíso. Era considerada un títere para engañar al hombre. Comunicarse con ellas era una mala acción y no casarse era visto como un acto sagrado.

En el Islam, la mujer goza de los mismos derechos humanos que el hombre. Esto está confirmado en muchos consejos religiosos, de modo tal que es dicho en uno de los nobles versículos del Corán: “Oh, gente, temed a Dios Todopoderoso, Quien os ha creado de un solo hálito y creó muchas parejas de varón y hembra…”

El mencionado versículo muestra la misma creación del hombre y la mujer y, por lo tanto, evita que la mujer sea considerada baja e inferior.

Cada vez que el Corán habla de un gran hombre, también nos recuerda a una gran mujer. El Corán habla de manera admirable sobre las esposas de Adán y las madres de Moisés y Jesús. Aunque el Corán muestra a las esposas de Noé y Lot como mujeres malvadas para sus esposos. Por el contrario, el Corán no ha dejado de lado a la esposa de Faraón como una gran y merecida mujer que ha sido capturada por un hombre malvado. Parece que el Corán ha intentado, a través de sus muchas historias, mantener el equilibrio y no restringir los héroes de las historias solamente a los hombres. (Tahero, 1370, 30)

El Noble Dios dice en la Sura Ahzab que “Las mujeres también diez divinas posiciones espirituales y en este acto obtener la bendición de Dios Todopoderoso y la gran recompensa el Día del Juicio.” Para la posición específica de la mujer, se dice que el paraíso está bajo los pies de las madres y el Gran Profeta del Islam afirma que “Amo tres cosas en este mundo: la oración, la mujer y el perfume.”

El ser humano espiritual, al ser afectado por su propia actitud espiritual, su visión del superyó y también a través de la dignidad que es dada a la mujer por la religión, se comunica con ella. De esta manera, el rol de la religión es especificado de manera creciente en el fortalecimiento de la familia.

 

El efecto de la familia en la espiritualidad y el crecimiento espiritual

La característica del idealismo y la idealización solo perteneces a la humanidad y ninguna otra criatura tiene participación en esto. Una criatura afecta a todos con su curiosidad y describe todo con sus incansables preguntas, un adolescente que busca nuevos valores, todos ellos muestran la idealización de la humanidad. Es la misma característica que insta al hombre a inventar e innovar. También esa calificación única tiene un rol en el matrimonio y el establecimiento de una familia y una de las motivaciones más importantes del matrimonio es alcanzar una posición perfecta y evolutiva.

 

El efecto del matrimonio en el crecimiento espiritual

El efecto del matrimonio sobre el crecimiento espiritual es muy profundo y puede ser visto en diferentes aspectos. El matrimonio hace que una persona se sienta más fuerte que antes, aumenta la dignidad, la voluntad y la confianza en sí mismo. Cuando una persona solitaria se casa, siente que ya no está más sola. Esa persona sabe el nombre de su pareja como es apoyo y patrocinador de sí. Puede confiar en ello cada vez que enfrente un problema. El matrimonio evita la destrucción del carácter humano. La persona casada es socialmente diferente de una persona soltera porque el matrimonio conduce al crecimiento de algunos dones personales que, por un lado, en sí mismos, llevan al aumento del valor personal ante el ojo público y, por otro lado, la sociedad cree que una persona casada tiene un carácter perfecto, educado, invaluable y confiable. Por lo tanto, la sociedad tiene una actitud diferente hacia la persona casada y la ve con otros ojos. Todos estos factores conducen al crecimiento y al surgimiento de dones potenciales más que antes. En esas circunstancias, la sociedad, la familia y los amigos confían en la persona casada más que antes y ella misma, que no es una persona débil ni incapaz, puede aceptar más responsabilidad y actividad.

El afecto y la capacidad de amarse el uno al otro son la necesidad básica del matrimonio. Maslow cree que una persona así ha alcanzado su autorrealización y disfruta más la satisfacción de sus necesidades básicas porque los hace sentir sagrados. Las personas que consideran al otro por encima de los valores de la existencia y por encima de la satisfacción de las necesidades, transforman el acto sexual en una ceremonia santa. No tienen que sentarse en la cima de una columna para vivir espiritualmente. (Maslow, 1375, p. 112)

El amor, considerado como un “atractivo” y un fuerte encanto, está establecido en la humanidad y una criatura externa para alcanzar una meta. Si su fuente es consciente, goza de un origen divino, puede ser la más elevada epifanía del alma humana y es una de las manifestaciones más gloriosas de la creación. (Farhadian, 1377, p. 19)

El amor y afectos verdaderos otorgan a una persona una iluminación y virtuosismo específicos. El verdadero amor implica no interferir y no tener expectativas, significa amar a la otra persona tal como es y está considerado una clara calificación que hace que los cónyuges se hagan más grandes y evalúen que no desean para el otro más que el bien. Van más allá de todo. Significa que la persona está enfocada en lo que puede hacer por el otro. El que ama puede ver cada detalle que es ignorado por aquel que no ama.

Se dice que la antigua moralidad sexual es condenada ya que evita que crezca y florezca un talento natural e instintivo, que es el propio instinto sexual o el denominado amor, y considera al amor como un mal. La moralidad moderna es preferida y privilegiada porque considera la libertad y el respeto por el amor y no lucha contra su crecimiento y fortalecimiento.

Motahhari, el martirizado, dice en su libro llamado Moralidad Sexual: “Aceptamos que los dones naturales deben ser acrecentados y no debe evitarse porque tiene algunos buenos signos y si son prohibidos, se hará un gran daño. Tampoco Dios ha creado órganos inútiles no dones mentales fútiles. Por lo tanto, como todos los órganos corporales deben ser mantenidos y alimentados con lo necesario, los talentos mentales deben ser cuidados y darles el alimento suficiente para crecer.”

Sin embargo, ¿cuál es el correcto crecimiento natural de los dones humanos que no conduce a ningún disturbio, desorden y confusión?

El crecimiento natural de los talentos, incluyendo el don sexual, es posible solamente a través de la observancia de las regulaciones islámicas y cualquier desviación causa confusión, desorden e incluso la supresión y el daño de los dones.

El martirizado Motahhari dice en otra parte: “Mientras el amor tiene una raíz sexual y si es así puede cambiar y transformar su naturaleza y volverse espiritual y divino, no hay dudas que el amor social y mentalmente crea algunos cambios en el alma. Tampoco hay dudas que el amor tiene algunos efectos particulares sobre la creación de obras artísticas, talentosas y sociales. En consecuencia, no puede ser comparado con una simple lujuria bestial cuya meta es solo la satisfacción y el placer.

La particular preocupación carnal en tanto sea solo carnal, está basada en la autocomplacencia y en este caso, el ser humano considera al erotismo como una herramienta, pero cuando está formado como amor, el objeto deseado es tan genuino, que se transforma en más precioso y querido que la vida. Como consecuencia, el hombre desea dedicarse a su amor, significa que el hombre desea ir más allá de sí o, al menos, su ser incluye al otro. De este modo, el  amor es llamado maestro, elixir e inspiración.

El amor es admirado por los pueblos tanto occidentales como orientales, pero hay una diferencia. La admiración occidental contiene la dulce consumación y básicamente disuelve el ser y lleva a una unión de almas y se extiende a los dos caracteres y se vuelven unidos y viven juntos y disfrutan de la máxima gracia de la vida. Pero la admiración oriental considera sagrado al amor que glorifica el alma y la caracteriza. Sobre esta perspectiva, el amor inspira, tiene el elixir, se completan el uno al otro, purifica, no porque tiene o no una dulce consumación, sino que es la preparación para una graciosa coexistencia de almas humanas. El hombre oriental cree que si el ser humano ama al otro es un primer paso, es un paso hacia algo más elevado que el ser humano y si el amor es considerado como un paso hacia la unidad y la unificación, es un paso para una unificación y el logro de una verdad más elevada que el horizonte humano. (Motahhari, 1377, p. 21)

Cuando dos personas están casadas, las dos que son completamente diferentes de la otra y tiene algunas perspectivas comunes, para establecer un centro que en sí mismo es un órgano vivo, se comunica con otras circunstancias de un ambiente vivo, es afectado por ello y afecta sobre eso. Es posible que el carácter de esta nueva criatura sea conocido como un resumen de las características del hombre y la mujer,  pero, de hecho, las características familiares son algo más que un resumen y en muchos casos tiene algunas diferencias (Mahabi Rad, 1371: 42). Sí, el matrimonio otorga algo a los cónyuges, que está más allá de sí mismos y sus características. Se mueven de la singularidad hacia la unificación y a la luz de la vida en común alcanzan una nueva y perfecta característica.

Entre las consecuencias más importantes del matrimonio es alcanzar la calma y la paz, por lo que el delicioso mensaje divino dice: “Uno de los signos de Dios para vosotros es que Él ha creado una compañera de vuestra especie para alcanzar la calma cuando estéis el uno con el otro.” Cuando una persona está casada, puede satisfacer sus propios instintos físicos, de manera razonable y deseable y puede alcanzar la paz a su sombra y otorga crecimiento y actualización para sí por su relación con otros aspectos de la existencia humana. (Mahabadi Rad, 1371, p. 54)

[i] Jefe y miembro de la Junta Científica de la Universidad Islámica Azad

 

Traducción:

Fabiana Ríos para UMMA

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