11:40 am - Jueves agosto 17, 2017

¿Y dónde hay alguien como Khadijeh?

Presentar modelos de rol de conducta apropiada para actividades sociales, culturales y de otras clases para las mujeres está considerado como la necesidad más importante de las mujeres de nuestra sociedad, donde algunos siguen el camino de la indulgencia y privan a las mujeres de realizar cualquier actividad y algunos otros prescriben que la sincera presencia de las mujeres en la sociedad es la única solución.

Las miradas y análisis históricos de los hechos existentes acerca de las vidas de mujeres influyentes y bien conocidas de la sociedad, pueden llevarnos cerca del principal origen de las opiniones religiosas acerca de las mujeres y hacer más fácil comprender el ámbito y las clases de sus actividades sociales.

La vida de Khadijeh puede ser considerada como una muestra perfecta de cambio positivo y progresivo hacia la perfección; porque Khadijeh (SA), pasando más de cuatro décadas de su vida en la Edad de la Ignorancia, venció todas las contradicciones existentes, eligió al Islam e ingresó a la pequeña comunidad del Islam. Su vida es un puente, el comienzo del mismo yace en la Edad de la Ignorancia y el final se halla en la era islámica. De este modo, considerar puntos sensibles de su vida nos puede ayudar a lograr un patrón positivo, y ser útil para todos los grupos de la sociedad, especialmente a las mujeres, quienes han experimentado diferentes Edades de la Ignorancia, el Prejuicio y la invasión de culturas foráneas.

 

La condición social de las Mujeres durante la Edad de la Ignorancia

 

La Kaaba, el símbolo de la unidad, se hallaba allí firmemente, pero la gente que la rodeaba se encaminaba hacia la corrupción debido a la dura vida del desierto, carente de comunicación con otras civilizaciones, el gobierno de la ignorancia y los deseos mundanos; la desviación de la religión monoteísta de Allah podía ser vista en todos los aspectos de la vida social, y la sociedad estaba llena de personas ignorantes, despiadadas. El sistema social de Arabia Saudita era un sistema desierto, y los grupos tribales más poderosos estaban en la cima de la pirámide del poder. Las mujeres que se hallaban en el grupo social menos poderoso estaban sometidas por completo a los deseos y voluntad de los hombres y se encontraban bajo el control económico, moral, cultural y social de los hombres.

A veces, algunos hombres, necesitados de dinero o pensando en aumentar su propiedad, compraban un grupo de mujeres y luego les enseñaban a ejecutar instrumentos y cantar, las colocaban en casas y ponían una bandera en el techo como señal de libre entrada para todos. Estas mujeres tenían el deber de ganar dinero para la clase dominante de la sociedad. Los actos vulgares habían perdido su obscenidad, al punto que los ricos hacían uso de la castidad y dignidad de las mujeres sin preocupación alguna y ganaban mucho dinero de esta forma.

A veces, respetaban la persona de las mujeres hasta un cierto punto solo  para lograr su objetivo. A veces, dos hombres se casaban con una sola mujer y a veces, una tribu se casaba con una mujer.

Cuando la urdimbre de la ignorancia está entramada a la pobreza, las personas son arrastradas a tradiciones terribles. El entierro de niñas recién nacidas es solo una de estas tremendas tradiciones comunes en la tierra de Al- Arab. De acuerdo con las fuentes existentes, “Sa’sa’ahibn Najieh Majashe’ei”, solo, compró doscientas ochenta niñas de sus padres y salvó sus vidas. Esto muestra la difundida penetración de tan horrenda tradición.

 

El Crecimiento de las Estrellas

 

Hazrat Khadijeh (SA) nació sesenta y ocho años antes de la emigración del Profeta hacia La Meca. Su padre, Khovaled, era hijo de Asadibn Abdolez, y su madre, Fátima, era hija de Zaeidehinm Asam, Fahar era el abuelo de ambos, que era de la tribu Quraish.

Se narra que su padre fue muerto antes de las batallas de Fojjar y dejó a Khadijeh sola en este turbulento mundo.

No hay un relato exacto de la vida de Khadijeh y su estilo de vida antes de su mediana edad; sin embargo, lo cierto es que había tenido valiosas experiencias durante su infancia; no debió haber tenido más de quince años cuando el Ejército de Abraheh invadió la Kaaba.

Los primeros textos históricos acerca de ella, señalan que el momento en que estableció grupos de comercio para ganar dinero. Comenzó a especular en los negocios con su dirección y tacto y se alejó de la tradición de los comerciantes de la época, quienes consideraban la usura como el principio más importante para ganar dinero.

Algunos investigadores creen que después de establecer su negocio, Khadijeh primero se casó con Aqiqibn Khalid Makhzoumi y después de su muerte, con Ibn Haleh ibn Monther Asadi. Hind era fruto de su matrimonio con Ibn Haleh, de esta forma Khadijeh era conocida como madre de Hind.

Algunas personas creen que es probable que Khadijeh obtuvo parte de su propiedad como herencia de su esposo; sin embargo, su poder y gerenciamiento no pueden ser negados, ya que los historiadores han hablado acerca de ella con títulos tales como la dama prudente y sabia o la dama inteligente.

Aunque la lucha de Khadijeh con los negocios usurarios es un tema muy importante de por sí, el período más brillante de su vida aparece cuando ella jamás perdió su castidad en la sociedad corrupta de la época, a pesar de todas sus características femeninas perfectas; y alcanzó tal nivel de piedad y castidad que la gente la llamaba “Tahira” (piadosa). Los autores la describían con frases tales como “la llamada Tahira en la Edad de la Ignorancia”.

Siempre ayudó a los pobres y su hogar era refugio para los necesitados. “Generosidad”, “prudencia y tacto” y “castidad y pureza” todo hizo una respetable, devota mujer. “La dama de las mujeres de Quraish”,  que estaba autorizada a demostrar la influencia social y el profundo respeto que las personas le tenían.

Khadijeh, que aún creía en la religión de los monoteístas, pasaba gran parte de su tiempo con eruditos religiosos y sacaba ventaja de sus palabras y conocimiento. En esas sesiones, a veces hablaban acerca del advenimiento de un Profeta de Quraish, lo que sumía a Khadijeh en profundos pensamientos.

Un día, un grupo de mujeres estaban hablando con un erudito judío, cuando un alto y joven pasajero llamó su atención. El erudito judío le pidió a Khadijeh que llamara al joven. Ella lo invitó a pasar, y entonces el sabio judío le pidió al joven que mostrase su hombro. El pasajero movió de lado su vestimenta. El sabio judío miró cuidadosamente y vio la luz de la profecía brillando en su hombre y dijo, “Esta es la señal de la Profecía”.

Después de preguntarle sus motivos, Khadijeh le dijo al erudito judío que si sus tíos hubieran estado allí, él no se hubiera atrevido a hacerlo, porque ellos lo habían cuidado esmeradamente.

El sabio judío le contestó, “Se casará con una mujer de Quraish, que es la más grande de su tribu. Además, ella vio en sus sueños una vez que el sol se volvía a La Meca y descendía sobre su casa.”

Khadijeh habló de este sueño con su primo cristiano, Warqa, que estaba familiarizado con los libros sagrados. Warqa le dijo que se casaría con un gran hombre que tendría reputación universal.

Toda la anterior evidencia hizo que Khadijeh pensase en un modo astuto de atraerlo; de esta manera, envió un hombre al más confiable de la tribu Quraish para pedirle que hiciera negocios con parte de sus propiedades. Luego de aceptar, ella lo envió a Sham con las mejores comodidades y su siervo, Maisareh. Un gran número de historiadores cree que Abu Talib le pidió a Khadijeh (SA) que le diera algo de dinero a Muhammad (PB) para los negocios. Sin embargo, otros desaprueban esta idea y dicen que el honor y la dignidad de Abu Talib no le permitirían obtener dinero de los demás. Por lo que debe decirse que trabajó para Khadijeh como especulación en el comercio.

Maisareh habló con Khadijeh acerca de las grandes características de Muhammad y especialmente de su visita al monje.

 

La Edad del Matrimonio

 

El capullo del amor ya había aparecido en Khadijeh. Había un joven devoto frente a ella, cuya pureza de corazón era visible a través de la honestidad de su apariencia. Entonces, la dama de Quraish se le propuso de forma directa. Le dijo:

“Primo mío, estoy deseosa de casarme contigo a causa de nuestra relación familiar, y tu honor,  confianza, buen carácter y honestidad entre la gente.”

Muhammad (PB) aceptó su propuesta e informó a su tío, Abu Talib, de lo sucedido. Abu Talib y un grupo de Bani Hashim fueron a lo del tío de Khadijeh, Amr ibn Asad, y se la propusieron a Muhammad. Al recitar la fórmula del matrimonio, Abu Talib dijo, “Él ama a Khadijeh y Khadijeh lo ama. Nos hemos reunido aquí para recitar el versículo con el permiso de ambos.”

De esta forma, el Sol de La Meca, de 25 años de edad, comenzó a brillar a través de la casa de la dama de Quraish, Khadijeh se convirtió en la esposa del sol y comenzó en sus vidas un nuevo capítulo para ambos. Khadijeh (SA) tuvo una relación duradera con Muhammad (PB); se convirtió en su esposa y su amiga y pasó 24 años de su vida casada junto a su amado.

Sus servicios al Islam y al Profeta pueden considerarse en tres categorías.

 

  • Antes de la Revelación

Después de la ceremonia de propuesta,  Khadijeh acudió a su primo y le pidió que viera a Muhammad (PB) y le informase que ella le había obsequiado todos sus siervos y esclavas y todas sus propiedades; y que él podía disponer de ellas del modo en que desease.

Entonces, Warqa se paró entre Zamzam y Maqam y dijo en voz alta: “¡Oh, árabes! Khadijeh los toma de testigos de su obsequio a Muhammad de todas sus propiedades, siervos y todo lo que tuviera en vida.”

Por supuesto, la dama de Quraish demostró sus palabras con hechos también. De acuerdo con los historiadores, cuando vio el interés del Profeta por la buena moral de uno de sus siervos, Zeid, se lo otorgó al Profeta. (Zeid fue uno de los pioneros en convertirse al Islam).

Puso todo su poder económico bajo su control hasta el último día de su vida y le brindó la oportunidad para orar más en soledad en la caverna de Hera a la sombra del amor.

Khadijeh, quien siempre fue consciente de la grandeza espiritual del Profeta, hizo todo para su conformidad y anhelaba la Be’that (Revelación).

Mientras tanto, la vida de la dama más grande entre las mujeres de Quraish tenía algunas amarguras junto a estas ventajas; las mujeres de esa época, como los hombres, no estaban familiarizadas con conceptos tales como la buena conducta, la honestidad y la confianza y no podían entender el motivo de su matrimonio con un pobre huérfano de Quraish. Por lo tanto, siempre estaban regañando a la dama de Quraish y, consciente o inconscientemente, la ponían triste. Las mujeres rompieron relaciones con Khadijeh y la abandonaron.

Para enfrentar esta creencia ignorante e indecente, la gran dama de Quraish reunió a las mujeres y les dijo: “He oído que vuestro esposos se irritan conmigo porque me he casado con Muhammad (PB). Ahora os pregunto: ¿conocéis a alguien en toda La Meca o algún otro lado que sea similar a él en términos de belleza, conducta, buenas cualidades, dignidad y generosidad?”, aunque Khadijeh pudo dejarles en claro que no había alguien parecido a él, no pudo limpiar de sus corazones la plaga de la ignorancia y trajo como consecuencia un cambio en la actitud de ellos.

 

Los Hijos del Sol

Khadijeh, del Profeta (PB), dio a luz dos hijos, llamados Qasim y Abdullah, y cuatro hijas, llamadas Roqayeh, Zeinab, Kolthum y Fátima.

Qasim y Abdullah, que eran llamados Tayeb y Tahir, fallecieron a la edad de cuatro años y un mes respectivamente, y las niñas crecieron y se unieron a los inmigrantes.

 

  • Misión encubierta

Khadijeh (SA) siempre había estado esperando que las luces de la Profecía brillaran en el rostro de su amable esposo. De esta forma, cuando el Profeta volvió a casa desde la caverna de Hera y le contó de la revelación del Ángel, inmediatamente confirmó y creyó en la verdad de sus palabras. Dijo: “Primo mío, sé feliz y firme. Te juro por alguien cuya vida está en mis manos, que espero seas el Profeta de esta nación.”

Algunos estudiosos creen que la piedad de Khadijeh y su pedido a permanecer firme están en contradicción con la gran personalidad del Profeta. No obstante, la verdad está en que la saludable relación de familia, no humillan al Profeta, sino que demuestran la relación lógica e ideal entre ellos; una relación así, está aprobada incluso por el Islam. Él es quien creó esposas como vosotros, en quienes hallaran tranquilidad.

Cualquier investigador justo puede encontrar muchos ejemplos de la creación de tranquilidad y relajación en la vida de Khadijeh y el Profeta (PB). Ibn Hosham escribe:

“Khadijeh (SA) creía en el Profeta, confirmó sus palabras y lo ayudó. Fue la primera que creyó en Dios, Su mensajero y la verdad de los divinos versículos. De esta forma, Allah tranquilizó a Su mensajero, de modo que no oyese palabras enojosas de rechazo o negación, por lo menos Allah creó una manera para él a través de Khadijeh. Cuando Allah envió a Su mensajero a Khadijeh (SA), ella fue más firme, hizo que las situaciones difíciles se facilitaran para él, lo confirmó e hizo más fácil para él el enfrentarse a la gente. Dios la bendiga.”

Hay que agregar a la grandeza de su servicio que ella jamás tuvo un bienestar favorable, ni cuando se casó con el Profeta y la habían regañado ni en otro momento. La historia ha registrado los nombres de aquellos que molestaron y turbaron la atmósfera de su hogar. “Abu Lahab, Hakam ibn Aas ibn Omeyah, Aqabeh ibn Maeit, Ady ibn Hamr Athqafi e Ibn Al- Asda Hothali”, fueron algunos de los vecinos que los molestaron y los privaron de cierta atmósfera en su hogar. Una de estas personas le arrojó el útero de una oveja al Profeta cuando estaba diciendo sus oraciones.

Otra vez, le arrojó polvo en su cabeza. El Profeta fue a su casa, donde sus hijos se hallaban preocupados y molestos por estado angustioso de su padre. Una de las muchachas fue y limpió el polvo de la cabeza del Profeta y comenzó a llorar. El Profeta dijo: “No llores por mí, hijita, Allah cuidará de tu padre.”

El ignorante pueblo árabe decidió sacar a sus parientes de sus hogares para que se vengasen del Profeta. Así, divorciaron a la hija de Khadijeh, lo que fue un golpe para la familia. Pero la dama de Quraish creó una atmósfera calma en el hogar con su paciencia y tacto y también trató de ayudar a que el Profeta se repusiera de su tristeza.

 

  • La Fe de Khadijeh

Hafizeh: Khadijeh (SA) es la primera en tener fe en Allah y creer en Muhammad (PB).

Ibn Abbas: Khadijeh fue la primera que creyó en Allah  y Muhammad (PB) y confirmó a Muhammad sobre lo que había traído de Allah.

Ibn Hosham: Khadijeh, hija de Khovaeld, creyó en Muhammad y lo confirmó en lo que había traído de Allah, lo ayudó y fue la primera que creyó en Allah y su Profeta y la verdad de lo que había traído.

Moslem: Khadijeh fue la ministro de Muhammad que confirmó el Islam y el Profeta halló tranquilidad en su compañía.

Tabari: cuando Muhammad fue elegido para la profecía, Khadijeh creyó en él.

La importante consideración en la mayoría de los comentarios hechos a este respecto es, en realidad, una especie de sensatez al inspirar este hecho que la conversión de Khadijeh al Islam tuvo lugar antes que la de nadie más, sea hombre o mujer, y frases como “la primera que creyó y lo confirmó antes que nadie más” y “la primera que creyó en Dios” son vistas en muchas fuentes.

Pero es más correcto decir que, a pesar de que la posición de Hazrat Khadijeh es muy elevada, concepción de la Kaaba, es preeminente en el Islam. Entre los que relatan los hechos de la vida del Profeta, solo Hazifeh Yamani habla de manera apropiada acerca de ellos.

 

  • El Inicio del Islam

Khadijeh declaró su conversión al Islam en los primeros tres años de invitación encubierta al Islam. Abu Yahya ibn Afif relató de su padre, quien a su vez lo contó de su abuelo que era un reputado mercader que, cuando ingresó a la Masjid Al- Haram, vio una escena extraña. Vio que tres personas estaban diciendo la oración. Le preguntó a Ibn Abbas acerca de lo que estaban haciendo. Él respondió que el primero era quien afirmaba la profecía, el que estaba detrás de él era Ali y la mujer era la esposa de Muhammad, Khadijeh. Continuó diciendo que no conocía a nadie que creyera en esta religión.

Hazrat Ali también habló acerca de aquellos días en estos términos: nadie se reunía en el Islam, salvo el Profeta, Khadijeh y yo, que era el tercero. Vi la luz de la revelación y la profecía y pude olerla.

La presencia de personas como Abu Talib y Khadijeh, debido a su elevado estatus social, disminuyó la presión mental que los no creyentes ejercían contra la nueva religión de Muhammad (PB). Abu Talib ocultaba su fe para ayudar al Profeta y mantener su estatus social y tribal. Pero Khadijeh y Ali (AS) tomaron parte en la declaración de la existencia de la pequeña comunidad del Islam y se olvidaron de su estatus social.

 

  • Invitación Abierta

Tres años después de la revelación, el Profeta hizo  su invitación abierta.

Abu Talib, Khadijeh y Ali lo apoyaron sinceramente. Los actos que Hazrat Khadijeh realizó en esta época pueden evaluarse desde dos aspectos:

  • Ayudas Sociales

Debido a su buena reputación social, Hazrat Khadijeh pudo salvar al Profeta de las malas acciones de los ignorantes; por ejemplo, durante la época del Hajj, el Profeta fue al monte Safa y dijo en voz alta: “¡Oh, gente! Soy el mensajero de Allah”. Luego fue al monte Marveh y repitió estas palabras tres veces. Los prejuiciosos árabes levantaron una piedra y comenzaron a perseguirlo.

Abu Jahl le arrojó una piedra que golpeó la frente del Profeta y esta comenzó a sangrar. El Profeta fue al monte Abu Ghobais y los impíos aún estaban persiguiéndolo. Hazrat Ali (AS) fue donde Khadijeh y le comentó los acontecimientos. Acudieron lágrimas a los ojos de Khadijeh; luego tomó algo de comido y fue con Ali a buscar al Profeta. Gabriel se reveló al Profeta y le dijo: “Los Ángeles están llorando por Khadijeh, ve con ella, salúdala por nosotros y por Dios y dale la buena nueva para ella de una casa en los cielos que está ornada de luz.”

Khadijeh y Ali hallaron al Profeta y lo llevaron a casa. La gente atacó la casa y le arrojó muchas piedras. Khadijeh salió y dijo: “¿No estáis avergonzados de arrojar piedras al hogar de una mujer que es la más piadosa de entre ustedes?”

La gente se fue de allí y ella entró a la casa a tratar a su esposo. El Profeta la saludó por Allah y ella respondió. “Allah es Salam por Sí mismo y Salam proviene de él, y os saludo a Gabriel y a ti, el mensajero de Allah; que Dios te bendiga.”

 

  • Ayudas Prácticas y Financieras

Hazrat Khadijeh no solo sacó ventaja de su estatus y reputación social para apoyar al Profeta, sino que también comenzó a defender la privacidad de la profecía cuando pasó por etapas difíciles. También estuvo presente en el Valle de Abi Talib y estuvo allí tres años con el Profeta. Estos tres años pueden ser considerados el pináculo de su sacrificio. Asumió la responsabilidad de satisfacer las necesidades financieras de los musulmanes durante tres años de sanciones financieras. Además de la propiedad de Khadijeh, también las propiedades de sus parientes, tales como Hakim ibn Hizam, fueron gastadas para ayudar a la religión de Muhammad

El Profeta manifestó muchas veces el sacrificio de Khadijeh y acentuó el hecho que ella gastó sus bienes por el Islam.

 

  • Hacia el Creador

Khadijeh vivió veinticuatro años con el Profeta Muhammad y finalmente cayó enferma en cama. El Profeta, que se hallaba junto a su lecho, le dijo: “Dios te ha igualado a Mariam, hija de Imran, y a Asieh, hija de Mozahim.”

Cuando Khadijeh falleció, el Profeta lloró mucho. Cuando se cavaba una tumba para ella en Hojun, el Profeta fue hasta allí, entró a la tumba bañado en lágrimas, durmió allí, lloró más y oró por ella. Luego se puso de pie y enterró a su esposa con sus propias manos.

Fátima, la hija de Khadijeh, estaba caminando junto a su padre, preguntando por su madre. El Profeta no le había dicho nada, más que estuviera en silencio; Gabriel se le reveló y le dijo: “¡Oh, Profeta! Dile a Fátima que Dios ha construido un palacio de perlas para su madre, dentro del que puede verse y no hay penurias ni amarguras.”

De esta forma, el divino Ángel de Allah declaró el fin de los dolores y penurias de Khadijeh.

Los investigadores han afirmado que su muerte data tres años antes de la inmigración. Una cúpula fue construida  sobre su tumba en el año 727, que fue destruida en 1344 por los Wahhabis.

 

  • En tu Memoria

El nombre de Khadijeh jamás fue sacado del amable corazón del Profeta. Gustaba de aquellos que amaban a Khadijeh. Ayesheh dice: “Una vez, la hermana de Khadijeh fue a ver al Profeta. Al oír su nombre, los ojos del Profeta brillaron. ¡Le dije que estaba pensando mucho en ella! Ella fue una mujer mayor que había muerto y que Dios le otorgó una mejor.

Pero el Profeta se enojó y dijo que ciertamente Dios no le había dado a nadie mejor que Khadijeh. Cuando la gente me negaba, ella creía en mí; y cuando la gente se había rehusado a gastar su propiedad en caridad, ella entregó todas sus posesiones.”

El Profeta respetaba a Khadijeh de tal modo que sus palabras asombraron a los demás. Ayesheh dice: “Yo no estaba celosa de nadie más que de Khadijeh, porque el Profeta la recordaba todo el tiempo. El Profeta hablaba sobre Khadijeh como si no existiera otra mujer en el mundo más que ella. El Profeta nunca dejaba el hogar a menos que hubiera admirado a Khadijeh.”

El Profeta lloraba en su aniversario y oraba por ella. Le decía a sus esposas: “No supongan que vuestro estatus es más elevado que el de ella. Ella creía en el Islam cuando vosotras eran no creyentes y ella es la madre de mis hijos.”

Un día, trazó cuatro líneas en la tierra y preguntó quiénes eran. Los que se hallaban allí no dijeron nada. El Profeta dijo: “Las más virtuosas mujeres del Cielo son cuatro mujeres: Khadijeh, hija de Khvaekd; Fátima, hija de Muhammad; Mariam, hija de Imran y Asiyeh, hija de Mozahim y esposa de Faraón.”

Otro día le dijo a sus compañeros: “Muchos hombres alcanzan la perfección, pero ninguna mujer, excepto Mariam, hija de Imran; Khadijeh, hija de Khovaeld; Fátima, hija de Muhammad y Asiyeh, hija de Mozahim y esposa de Faraón.”

Años después, cuando la gente deseaba hacerle saber de la propuesta de Ali a Fátima (SA), algunas mujeres acudieron a él y le dijeron: “¡Oh, Profeta! Nos hemos reunido por un asunto que, si Khadijeh estuviese viva, se pondría muy feliz.” Cuando mencionaron el nombre de Khadijeh, los ojos del Profeta se llenaron de lágrimas. La madre de Salmeh le preguntó por qué estaba llorando. El Profeta le contestó: “¡Khadijeh! ¿Dónde hay alguien como Khadijeh? Cuando la gente me negaba, ella me confirmó y me asistió con la religión de Allah y me ayudó con sus propiedades. Allah me ordenó darle la nueva de un palacio smaragdine en el cielo en donde no hay penurias ni dolor.”

 

 

Traducción: Fabiana Ríos para U.M.M.A.

Filed in: Grandes Mujeres

No comments yet.

Deja un comentario

Debes iniciar sesion para dejar un comentario.