11:16 pm - Martes mayo 21, 2019

El Hombre Perfecto, por el Ayatolá Shahid Mutahhari, 2da. Parte

Afortunadamente, se ha probado en la actualidad que el cuerpo puede estar totalmente sano sin tener en cuenta la composición sanguínea, los nervios, las vitaminas, etc., y aún así, se puede estar mentalmente insano, como por ejemplo, de lo que se llama un “complejo”.

En consecuencia, la forma de tratar la enfermedad mental puede no ser a través de la medicina y las drogas ¿Podemos hallar una droga para quien sufre de narcisismo, que es una especie de desorden mental? ¿Podemos cambiar la altivez de una persona en modestia, o su crueldad en bondad a través de una píldora o una inyección? Son las carencias las que producen tales enfermedades y ocasionan que alguien, por ejemplo, no descanse hasta que tome venganza.

¿Qué es el sentimiento de venganza? ¿Qué es la envidia que surge en una persona para que le desagrade el goce de las bendiciones de otras personas y anhele que sean privados de ellas? Un hombre así no piensa en tener esas bendiciones por sí mismo. La envidia de una persona sana siempre da prioridad a su propia meta, y no es un defecto. Pero desear el mal y la derrota a los demás es una enfermedad. Hallarán que personas así están preparadas para herirse a sí mismas antes que lastimar en algo a la persona envidiada.

Un relato histórico es contado en relación a esto. En los tiempos de un califa, un hombre rico compró un esclavo al que trató desde el comienzo, como a un caballero, dándole la mejor de las comidas y las ropas, y dinero exactamente como a su propio hijo o incluso más abundantemente. Pero el esclavo notó que su amo se sentía incómodo. Eventualmente se hizo a la idea de liberarlo y darle algún capital. Una noche, en la que estaban sentados juntos, el amo le dijo: “¿Sabes por qué te trato tan bien?” El esclavo preguntó la razón. El amo dijo: “Tengo que hacerte una solicitud, si la cumples, ¡disfrutarás de todo lo que te he dado y te daré!” El esclavo dijo: “Te obedeceré en lo que sea que pidas. Eres mi benefactor, que me ha dado mi vida.” El amo dijo: “Debes prometerme de buena fe que lo harás, porque temo que te rehúses.” El esclavo dijo: “Te prometo hacer lo que deseas.”

El amo dijo: “Mi propuesta es que debes decapitarme en un día y lugar precisos.” El esclavo dijo. “¿Qué? ¿Cómo puedo hacere eso?” El amo le dijo: “Es lo que deseo.” El esclavo dijo: “Eso es imposible.” El amo dijo: “Tengo tu promesa. Debes hacerlo.” Una medianoche, despertó al esclavo y le dio un afilado cuchillo y una bolsa llena de dinero y subió al techo del vecino y le dijo al esclavo que lo decapitara allí y luego se fuera adonde le placiese. El esclavo le preguntó la razón para ese hecho. Él respondió: “Odio a este hombre y prefiero morir a ver su rostro. Hemos sido rivales pero se adelantó y me sobrepasa en todo, y ardo de odio. Deseo que sea encarcelado por este falso homicidio y esta idea me consuela. Todos saben que es mi rival, asó que será condenado a muerte por este acto.” El esclavo le dijo: “Parece un hombre estúpido y mereces esta muerte.”

Así que decapitó al hombre. Su rival fue arrestado y encarcelado, pero nadie creía que hubiera matado a su rival en su propio techo. Se convirtió en un misterio. Al final, el esclavo sintió aguijoneo en su consciencia, fue a las autoridades y confesó la verdad. Cuando entendieron el tema, liberaron tanto al esclavo como al vecino.

Es un hecho que la envidia es una enfermedad. El Corán dice:

“¡Bienaventurado quien la purifique! ¡Decepcionado, empero,  quien la corrompa!” (Sura ash- Shams, 91:9- 10)

De esta manera, la primera propuesta del Corán es la purificación de sí mismo de los alimentos, los complejos, la ignorancia, las desviaciones y las metamorfosis. Habrán oído que en el pasado había gente que, a causa del exceso de pecados, era maldecida por los Profetas de su tiempo y de esta manera sufrían metamorfosis, es decir, se transformaban en animales tales como monos, lobos, osos, etc.

Uno no puede metamorfosearse físicamente, pero puede, mental o espiritualmente, transformarse en un animal del tipo en el que la maldad y la bajeza no tienen igual en este mundo- El Corán habla de aquellos “que cometen los peores errores” y que son más bajos que los cuadrúpedos. [1]

¿Cómo puede suceder eso? La personalidad del hombre depende de sus cualidades éticas y espirituales, sin las que se convierte en una bestia. De esta manera, un hombre defectuoso puede ser descendido al nivel de un ser metamorfoseado. Algunos pueden creer que esto es fantasioso, pero es real y verdadero.

Alguien dijo: “Habíamos hecho un peregrinaje a La Meca junto al Imam Sajjad, y cuando miramos hacia abajo, al Desierto de Arafat, estaba lleno de Hajis (peregrinos). Había muchos de ellos ese año. El Imam dijo: ‘Hay mucho tumulto, pero pocos peregrinos.’ El hombre dijo: ‘No sé cómo el Imam me dio la percepción, pero cuando me pidió que mirara hacia abajo nuevamente, vi un desierto lleno de animales, como en un zoológico, de entre los cuales había moviéndose muy pocos seres humanos.’ El Imam le dijo cómo las cosas se veían para aquellos que tenían una visión clara y estaban preocupados por el concepto interno de las cosas.

Es bastante obvio, pero si nuestra llamada mente moderna no lo acepta, estamos en falta. En nuestro propio tiempo ha habido personas que han distinguido el verdadero carácter de los demás, como animales, que no sabían sino comer, dormir y copular. Habían perdido sus cualidades humanas y se habían transformado en bestias. Leemos en el Corán:

“Día en que se tocará la trompeta, y acudiréis en masa. El cielo se abrirá, todo puertas.” (Sura an- Naba 78- 18)

Los líderes religiosos han dicho repetidamente que sólo un grupo de personas será elevado de entre los muertos con la forma de seres humanos, los demás aparecerán como animales, tigres, monos, escorpiones, serpientes y hormigas. ¿Lo hace Dios sin una razón? No, existen razones. Cuando un ser humano no ha hecho nada en este mundo sino aguijonear y lastimar a los demás, toma su verdadera forma en el otro mundo y ése es un escorpión. El que actúa como un mono en este mundo, aparecerá como un mono en el otro mundo. Y una persona con una naturaleza perruna, será un perro.

 

Traducido por Fabiana Ríos, para UMMA, de:

http://www.ibn-tv.com/2012/12/the-perfect-man-by-ayatollah-shaheed-mutahhari-part-2/

 

 

Filed in: Cultura, Doctrina Islámica, Religión

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