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Amor,
Disciplina Sexual y Castidad Autor: Murtaza Mutahhari. Tema: /Entrenamiento Moral/Sociedad/Familia y Matrimonio/
Texto Completo:
Los principios de la libertad y la democracia humana deben regir en la moral, ambas son apropiadas y correctas, como también en el caso de la política. El significado intrínseco es que los seres humanos deben cooperar con sus instintos innatos y deseos naturales, de la misma forma que un gobierno justo y democrático lo hace con respecto a las masas de personas. El Islam trata cuestiones concernientes al comportamiento sexual sobre la misma base ética común como es reconocido hoy en la regulación de las actividades políticas y económicas. En efecto, las personas son propensas a hacer genuinos y voluntarios sus errores al ordenar su vida sexual, sobre la base de su propio juicio moral. Ellos pueden, a través de una concepción errónea o desmotivada, ignorar la necesidad de mantener una conciencia democrática para la moralidad, para hacer frente con sus problemas individuales que surgen en circunstancias que evidencian la falta de cualquier restricción personal y de caos general. En principio, cualquier regulación social de las actividades políticas y económicas debe reconocer los instintos y las tendencias humanas relevantes. Puesto que, el instinto de agresividad y de tendencia a dominar a otros puede ser un instrumento en la política. Las actividades económicas pueden ser motivadas por el deseo de acumular riqueza. De igual modo, la aptitud sexual puede conducir a la indulgencia en las actividades lujuriosas. Sin embargo, no se sabe porque los que apoyan a la propuesta de nueva liberad sexual considere a una política de no intervención apropiada sólo para los asuntos sexuales, mientras que aparentemente aceptan la manejabilidad de las actividades políticas y económicas.
Sobre todo en nuestra literatura encontramos que el amor ha sido elogiado no sólo en términos de su connotación Divina, sino en el contexto emocional realista de los humanos. En uno u otro caso, no ha habido confusión del amor con cualquier tipo de lujuria. En contraste, ha habido otros, que eligieron equiparar
al amor con una especie de libido, o con alguna intensidad metabólica
persistente del instinto sexual. Evidentemente, ellos tienden a asumir
que el amor es más bien incapaz de sublimación incluso en
términos Divinos. Ellos tratan al amor como si no tuviese ningún
origen espiritual, o si tampoco fuera (o debería ser) humano en
calidad, o ni pudiera ser humanitario en su propósito. Hoy en día una tercera categoría de pensadores se ha vuelto evidente. Ellos creen que todos los tipos de amor son impulsados sexualmente, pero gradualmente la motivación carnal asume un aspecto espiritual o contemplativo bajo condiciones específicas. Para ellos, el amor es primariamente sexual, con sólo manifestaciones platónicas ocasionales. Sin embargo, esta dualidad o dos calidades del amor son afirmadas por ellos sólo en términos de su expresión, objetivo y efectos. No hay dualidad en la medida en que el origen y la causalidad del amor son referidas. Con respecto a la última categoría de pensadores mencionados anteriormente, no es una cuestión de sorpresa que, a su juicio en una base material de la espiritualidad humana, ellos no vean una dificultad insuperable en la mutua transformación material y espiritual de los aspectos del comportamiento humano. De hecho, uno de ellos afirma que cada asunto espiritual tiene una base natural y cada cosa natural tiene una extensión espiritual . Sea como sea, no necesitamos discutir lo anterior en una gran profundidad psicológica y filosófica. Podemos así evitar entrar en los pros y los contras de las muchas interpretaciones antiguas y actuales de cualquier base del amor. Por el momento, debe ser suficiente sugerir que el amor, en efecto, puede dar lugar a la creatividad del intelecto humano y del espíritu, así como inducir el perfeccionamiento artístico y cultural de importancia sociológica. La sugerencia anterior es válida, independientemente de que el amor se origine en el instinto sexual, y luego se vuelve capaz de expresarse a sí mismo en términos físicos y también espirituales, de una manera intercambiable. Cualquier efecto sublime del amor es muy diferente a su presunta forma instintiva, o a una simple consciencia animal que no busca más que una satisfacción fisiológica.
En otras palabras, los individuos enamorados genuinamente son capaces de superar sus motivaciones egoístas por el bien de los demás. La literatura mundial esta repleta con muchas cualidades del amor esplendorosas, incluidas las de un catalizador, profesor o inspirador. Desde la literatura Persa, podemos citar un verso de Sadi, como el siguiente:
produce para el amor, pero para el suyo propio. Quienquiera que no se enamore, no evoluciona muy valientemente la plata derretida no da brillo.
Por la gracia de las rosas, el ruiseñor realiza su canto Todas esas canciones y las letras de manera agradable ¡Más allá de lo que su pico hace improvisando!
Incluso para algunos impresionables Orientales, el amor entre los futuros cónyuges puede significar algo preliminar para sus placeres posteriores en la unión y la convivencia. Sin embargo, incluso su experiencia preliminar de ser amado por cada uno puede (o debe) mejorar progresivamente su humanidad. Esto no es algo que vaya a convertirse en algo meramente favorable a cualquier previsión de goces de las relaciones conyugales o de convivencia. En ambos casos, si el amor es interpretado como una verdadera introducción a la unión del hombre y la mujer, en términos de convertirse en un cuerpo y espíritu, esto es aún más favorable a la salubridad de los logros humanos
En caso contrario, el amor viene a él como un talento
natural, guiando al matrimonio, El amor había sido sexual en su origen, calidad y efecto, probablemente no habría requerido un tratamiento distinto en la ética sexual. Lo que sea que fuere se ha señalado anteriormente en relación con los Pro y los contra de la ética sexual no habría sido suficiente. En consecuencia, la moral en relación con el fomento de la inclinación a amar puede ser tratada de manera diferente a la del instinto sexual. Gratificar el instinto sexual no es lo único relacionado con el amor. En efecto, la satisfacción sexual no es suficiente para mantener el amor, el cual necesita también contención psicológica. Además, cualquier negación del amor puede dar lugar a enfermedades, no podrá ser subsanado mediante ninguna otra satisfacción del instinto sexual, asumiendo que el primero se deriva de este último.
"Aquellos que nunca han conocido la profunda intimidad y el intenso compañerismo del feliz amor mutuo han perdido lo mejor que la vida tiene para dar, inconscientemente, sino es conscientemente, sienten esto y la decepción resultante se inclina hacia la envidia, la opresión y la crueldad".
Sin embargo, puede ser de interés para el cristianismo. El Islam no trata a la pasión sexual como malo en sí mismo, no habla de la asociación directa o indirecta con el amor como algo malo o indeseable. La profunda sinceridad y el amor mutuo entre los esposos son muy respetados en el Islam. Las enseñanzas islámicas encomiendan la realización del amor sobre una base sana y duradera. En el contexto general de la religión versus el amor, hay un punto que a menudo se ignora. Esto se refiere a la tendencia de oposición mutua entre el intelecto humano y el amor. Algunos moralistas han pasado por alto este error en forma indiscriminada con exclusión al amor de la moral. Sólo consideran al amor como ciego y capaz de anular el intelecto. Ellos creen que el amor no es dócil a la razón, infieren erróneamente que también es menos susceptible a la disciplina convencional, legal o moral. En otras palabras, ellos no ven nada más que anarquía, exuberancia y rebeldía en el amor. Por consiguiente, las religiones o los sistemas sociales,
que basan sus consideraciones en materia de moralidad por sí sola,
no son conducentes a ningún tratamiento saludable del amor. Ellos
tratan al amor como algo más allá del alcance de cualquier
recomendación o asesoramiento. Esto es a pesar del hecho que es
digno de asesoramiento en cuestiones del amor pueden consentir una modalidad
de respuesta a cualquier eventual manifestación en las circunstancias
extenuantes sobre las que uno se supone que no tienen ningún control En el contexto anterior, la principal cuestión que se plantea se refiere a la relación que incluyente mutuamente al amor y a la castidad. Uno puede preguntarse si el amor puede o no, en su sentido más positivo, florecer en cualquier entorno social permisivo. O, es simplemente una cuestión de si el significado del amor esta siempre relacionado con la utilidad social vinculado con preferencia a la castidad, previendo un cierto estado prosaico para las mujeres. En su libro "Los Placeres de la Filosofía", Will Durante reconoció que el amor es generalmente acordado en ser la cosa más fascinante en el curso de la vida humana. Al mismo tiempo, él notó con sorpresa que en muy raras ocasiones la atención se centró en el origen y el crecimiento del amor, en obras de relevancia multilingüe, poética y filosófica de los más sensacionales poetas y escritores sobre el tema del amor. Will Durant señaló además que la parte analítica de las obras literarias y del material científico en relación con el amor es extremadamente limitada. La cobertura típica va desde la reproducción de los protozoos ordinarios al abnegado espíritu de Dante, o la extasíes poéticas de Petrarca, entre otros similares. En todos estos esfuerzos, cualquier investigación a fondo de la objetividad sorprendente, el origen natural, los factores en el crecimiento sano de evolución y otros aspectos similares del amor que han sido encontrados por él desaparecerían. A principios de este documento, hemos identificado tres
de las antiguas escuelas de las zonas áridas. El pensamiento moderno
sobre el origen y el fin del amor, con el fin de deducir su única
o doble cara interacción con el instinto sexual. Hemos tomado nota
de que el amor, tal como lo conciben en Occidente tanto el Oriente, es
diferente de la lujuria. Además como ya se explicó, es universalmente
reconocida como loable y respetable, a pesar de las diferentes conceptualizaciones.
Además, es universalmente reconocida como loable y respetable,
a pesar de las diferentes conceptualizaciones. En lo que respecta al amor y la castidad, las normas sociales pueden ser explícitas o implícitas en términos morales. Cuando estos están explícitamente regulados, las mujeres se le puede asignar una posición elevada en la sociedad, de modo que normalmente no son accesibles por los hombres. Uno puede preguntarse en cuanto a que una de estas dos series de condiciones son aptas para mejorar el amor y la castidad.
Los ambientes sociales permisivos fomentan la sensualidad y el libertinaje. No son conducentes al amor beneficioso que es el estimado por los filósofos y los sociólogos, en términos de su intenso desarrollo, los efectos son profundamente receptivos y altruistas. Brindando las condiciones sociales apropiadas, el amor puede permitir de hecho las personalidades maduras para él concentran las energías individuales para los buenos propósitos, hacen sus opiniones claras y afiladas, inducen la empatía hacia el ser amado, así como promueve el genio como la originalidad y la excelencia de pensamientos y logros. El auténtico amor de sanas cualidades ha sido elogiado no sólo por los antiguos, sino también por los escritores modernos, incluyendo a algunos que favorecieron la propuesta de la nueva libertad sexual. En su obra máxima: "Historia de la Civilización", Will Durant menciona acerca de los hombres homosexuales de la connotación griega tradicional en la representación del amor en sus baladas, y sobre el amor heterosexual en los episodios de la famosa Las Mil y Una Noches, que se remonta a siglos antes que los de la media Edad. Indicó que el interés en las historias de amor natural orientales creció hasta un punto más que en el de la rutina. Aunque las exhortaciones de la Iglesia iban hacia la promoción de la castidad y la virtud.
De hecho, como Will Durant observa, muchos comenzaron a preguntarse cómo puede ser explicada la abstracción de la sensualidad en el amor más razonable. Las personas se volvieron curiosas acerca de los factores intelectuales y otros similares que transformaron un hambre instintiva animal, tal como se evidencia a veces por la concupiscencia humana, en un amor sereno y tierno. La curiosidad giraba entorno a la cuestión de cómo la pasión carnal podía convertirse en compasión espiritual.
Él aparentemente creyó que una respuesta a la pregunta que él planteó podía mentir sobre una tendencia humana. Él precisó que lo que sea que uno haya buscado y no haya encontrado podría convertirse en un estimado y extraordinario valor. Así, el aprecio de la belleza podía variar con la intensidad del deseo. Y, el deseo tendería a intensificarse cuando estuviese inhibido y a disminuir cuando estuviese satisfecho. -
En cuanto al amor romántico de Bertrand Russell, podemos citar de sus propias palabras lo siguiente: "La esencia del amor es aquella que considera al objeto amado como muy difícil de poseer y como muy preciado La creencia en el inmenso valor de la mujer es un efecto psicológico de la dificultad de obtenerla, el sentimiento del hombre hacia ella no toma la forma de amor romántico." Entonces Bertrand Russell dice:
Además menciona en otro contexto lo siguiente:
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