La Comunicación Eficaz es la Base de la Religión: Guía para los Niños y la Juventud

Autor: Muhammad Armand
Sujeto: Entrenamiento Moral.
Personalidades: El Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia)/ Imam Ali (La paz sea con él).
Palabra Clave: Comunicación Islámica/ Relaciones Saludables/ Entrenamiento de los Niños.
Referencia: Mahjubah, Vol.19, No. 5(188), Mayo, 2000. www.islamwomen.com
Traducido al español para U.M.M.A por Fátima N. Elía

Texto Completo:

Una de las necesidades más básicas en el parentesco positivo y especialmente durante el momento de impartir la educación religiosa a los niños y a la juventud es la comunicación eficaz entre el padre o el maestro y el niño. Para que sea realmente eficaz en el entrenamiento de los niños y la juventud, uno de los pre-requisitos básicos es que el padre o el maestro debe comprender y amaestrarse en el arte de la comunicación.

Todos tenemos la experiencia personal que hay muchos entre nosotros que intencionalmente hablan o se comportan de una manera tal que acaban contrariando o repeliendo a otros que los rodean. También hemos advertido que bajo tales condiciones, incluso si tales personas son estudiosos, muy sabios o gente experta, nunca tienen efectividad al compartir su conocimiento y habilidades con los otros. Es principalmente porque en su comportamiento y en su interacción con otros que lo rodean, tienden a darles poca importancia a ellos en lugar de ser respetuosos y corteses y por lo tanto las personas tienden a aplazarlos.

Si un guía o un entrenador quiere influenciar efectivamente y positivamente a un niño de modo alguno, en primer lugar debe ser capaz de crear un lugar para sí mismo en el corazón del niño.

Además, un niño o un joven pueden pensar bien y actuar bien sólo cuando se sienten bien. De hecho puede decirse que la interacción buena y próspera es el puente a través del cual la transferencia de valores puede hacerse posible. La pregunta entonces es cómo crear una relación saludable y positiva con los niños y los jóvenes, antes de ser eficaces en su formación religiosa.

Algunas de las cualidades básicas para ser eficaces con los niños son la sensibilidad, la aptitud, la delicadeza y la paciencia. La experiencia ha comprobado que con la guía de las enseñanzas del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y de los Infalibles Imames (La paz sea con ellos) y con las asistencia de las técnicas y habilidades apropiadas, es posible crear y desarrollar relaciones muy saludables y positivas con los niños y la juventud. Es sólo entonces que se volverá posible para nosotros impartir enseñanzas religiosas a ellos. Crear y desarrollar una relación saludable con los niños y la juventud es posible si lo hacemos a través de las siguientes etapas:


1) Reconociendo el nivel de inteligencia del niño

A menudo encontramos que el nivel de inteligencia y la capacidad mental del niño no son tomadas en cuenta mientras interactuamos con ellos. En otras palabras, tendemos a descreer que el niño también entiende y aprehende en el mismo nivel que los adultos. También somos ignorantes del hecho que el primer paso para poder comunicarnos eficazmente es medir su capacidad mental básica y su nivel de entendimiento como también su nivel de habilidad del lenguaje. El amado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) ha dicho:

"Nosotros los Profetas Divinos somos responsables de la comunicación con las personas en el nivel y en la capacidades de su entendimiento individual." ("Biharul-Anwar", Vol. 2, p.69)


2) Entendiendo el nivel de entrenamiento ético del niño

Es de importancia básica para el profesor entender que todos los niños no vienen del mismo trasfondo social, cultural y ético. De esa manera, los docentes deben evaluar en primer lugar que si el niño que se está formando es consciente de la importancia de los resultados de la educación y de la formación en la ética y en los valores o si ignoran en cuanto a si el niño ha alcanzado un nivel de poder independiente, o si piensa y actúa de una forma responsable sin estar bajo la supervisión o la orientación o si aún está bajo la influencia de la aprobación y de la reacción de los demás a su alrededor.
Cabe mencionar aquí que la primera etapa hacia el desarrollo de esta relación saludable es interdependiente e inseparable de la segunda etapa.


3) Identificando el nivel mental y espiritual del niño

Durante el trabajo con el niño, es muy importante identificar primero donde se coloca mentalmente así como espiritualmente. Es importante distinguir acerca de si el niño tiene una disposición animada, ansiosa, feliz o temerosa. Esto ayuda enormemente para tratar de manera eficaz al niño.
Así, es muy importante identificar el humor y la disposición de un niño en cualquier punto del tiempo, mientras se trabaja con él; el fracaso puede dar lugar al bloqueo y a las fallas en la comunicación.


4) Escuchando muy atentamente al niño y a su punto de vista

Los padres y los maestros necesitan prestar atención muy cuidadosamente a las visiones, opiniones y sentimientos de los niños. Escuchar verdaderamente puede dar lugar a una sensación de alivio y confort para el orador, y también es una gran forma de aliviarse del estrés, de los miedos y los trastornos, etc.

Esto también es muy importante y eficaz para ser un buen oyente en cualquier tipo de comunicación y especialmente con los niños. El orador necesita saber que lo que él dice es importante para el oyente, con el fin de expresarse completamente. El Imam Ali (La paz sea con él) así dijo:

"Entrena tus oídos para escuchar con atención" ("Ghurarul-Hekam")


5) Aceptando al niño como es.

El Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) ha dicho:

"Que Allah bendiga a la persona que apoya a su hijo a hacer buenas obras".

Cuando se le preguntó cómo un niño debe ser apoyado, él respondió:

"Al aceptar su capacidad de rendimiento y al no empujarlo demasiado duro para ir más allá de esta capacidad."

De esa manera, necesitamos considerar y aceptar los sentimientos y los puntos de vista del niño y no debemos ser frívolos o ásperos hacia sus deseos u opiniones. Escuchar a un niño atentamente y aceptar sus puntos de vista, ayuda en gran medida al desarrollo de una relación fuerte e íntima con él. Permitir que el niño se sienta "aprobado", sin distinción de sus acciones negativas o positivas, no es igual que aprobar sus acciones, de hecho, crea una plataforma suficiente para poder inculcar la fe y la confianza para que el niño sea capaz de convertir su comportamiento negativo en positivo.

Por otra parte, puede ser más efectivo permitir al niño a que revise sus propias acciones y a que incluso vea los resultados de su comportamiento desfavorable de manera tal que tenga a primera mano la experiencia de los efectos nocivos de su conducta irresponsable. Estas experiencias pueden recorrer un largo camino al moldearlo poderosamente en los desafíos, las tentaciones, y las incertidumbres de la vida adulta. Además, un niño puede reaccionar muy desfavorablemente a los consejos secos y arrogantes y a los sermones en momentos en que este confrontando la confusión y el pesar a causa de su comportamiento desfavorable y cualquier tipo de predicación o desvalorización a él en esos momentos críticos podrían hacerlo defensivo y podrían conducirlo al aislamiento, a la alienación y a la brecha en la comunicación en su relación con los mayores.


6) Mostrando compasión y empatía

Un padre o maestro que es amable, empático y compasivo con los niños es más exitoso con ellos. Para el niño la compasión, la empatía y el utilizar palabras tranquilizadoras le infunden fe y confianza. Especialmente en el tratamiento de momentos críticos y sensibles en la vida de un niño, es muy importante hablar con él de forma responsable y cuidadosa. También es muy importante para hablar con un niño, hacerlo no desde el lugar del juzgamiento y la evaluación sino desde una plataforma de amor, respeto y ánimo. Si nuestras conversaciones con los niños son un espejo de como son en la naturaleza, es decir, brindando una imagen real, sin ningún tipo de sesgo o prejuicio, permitirán tener con ellos una relación cálida, sincera y eficaz.

De esta manera, el niño no necesita estar a la defensiva o reaccionar con nosotros y tiene la oportunidad de reflexionar positivamente de su comportamiento y de sus acciones de una forma calma y serena. También él esta protegido de entrar en la trampa del complejo de inferioridad y de la pérdida de la dignidad y aprende a cómo pensar de una manera sana y balanceada, incluso bajo condiciones estresantes.


7) Inculcando en el niño un sentido de auto respeto y de importancia

Uno de los principios básicos del Islam en el trato con los niños es la importancia con respecto a su sentido de autoestima y de autorrespeto y también con respecto a su dignidad humana. Conforme al Islam, un niño necesita ser respetado tanto como un adulto. Uno debe también tratar a los niños en un nivel de igual a igual porque si la comunicación con ellos es en una sola dirección, tal actitud autoritaria estará atada a fallar en el campo de los resultados favorables. Los niños y los adolescentes tienden a reaccionar favorablemente en una interacción digna por medio del cual son honrados su sentido de dignidad y de respeto a si mismos.

También es muy efectivo enfocarse en los aspectos positivos y en la fortaleza del carácter del niño con amor y alabanzas, con el fin de alentarlo a construir confiadamente una personalidad fuerte, la cual esté naturalmente inclinada hacia las acciones positivas.

En referencia a esto, el Imam Ali (La paz sea con él) ha escrito en una carta en el "Nahjul-Balagha" ("Picos de la Elocuencia").

"Sigan alabándolos a ellos (las personas) y relatando las buenas acciones de quienes han demostrado tales hechos, porque la mención de las buenas acciones sacude al valiente y anima al débil, si Allah lo desea" (Carta No. 53).

Cuando un niño no experimenta el sentido de dignidad, tiende a desmotivarse y consecuentemente tiende a hacer caso omiso o a faltarle el respeto a las reglas y a los reglamentos de la interacción positiva. Es importante que el niño experimente que uno lo considera a él como a un igual y es sólo bajo esas condiciones que puede sentirse libre y motivado a respetar nuestros puntos de vista y nuestra guía. Entonces se inclinará a tener fe en nuestras aplicaciones prácticas con libertad y confianza.