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Los Derechos Individuales y las Responsabilidades
de la Mujer Musulmana en la Multicultural Sociedad Australiana
Traducido al inglés por
Anas Al- Taleb Abdulrahim
Introducción El progreso de la humanidad y su propia existencia depende
de la importante función de la mujer y de la mayoría de
sus responsabilidades. El Islam mantiene que con la adhesión al Noble Corán,
las prácticas del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean
con él y su descendencia) y su Casa, la familia se volverá
una entidad más fuerte que, de esta manera, conducirá a
la realización de una mejor sociedad.
La Mujer Musulmana en la Sociedad Multicultural de Australia Vivir en una sociedad multicultural tal como la australiana, donde personas de distintas culturas hablan diferentes idiomas y siguen varios códigos religiosos, donde un tercio de los matrimonios terminan en divorcio y más del cincuenta por ciento de los hijos nacidos pasarán parte de su infancia en hogares con un solo progenitor, con éstas condiciones, aún las familias musulmanas tienden a verse afectadas, y la necesidad de mantener fortalecida a la familia es mayor que nunca.
La combinación de la cultura primitiva y la influencia de la cultura occidental Los musulmanes han traído consigo a Australia su
cultura. Es necesario distinguir entre el status de las mujeres en los
países islámicos y su status de acuerdo a las leyes islámicas,
principios y valores. Desafortunadamente, continúa siendo una batalla
por un lado, entre la cultura primitiva de ciertas costumbres sociales
y las tradiciones dejadas detrás por condiciones superadas a través
de las épocas.
El tema del Hijab El recato y la castidad son la marca de calidad de un musulmán.
El propósito del recato es mantener la dignidad tanto del hombre
como de la mujer, cundo interactúan. El Hijab la cubre de los ojos
extraños y le gana respeto. No le impide interactuar con hombres
con el propósito de estudiar, trabajar y realizar buenas obras.
De hecho, cuando el Hijab es mutuamente observado, dichas interacciones
se realizan con sinceridad de propósito e impidiendo la falta de
propiedad[2]. En épocas recientes, en Australia, el tema del Hijab
ha hecho que algunos políticos presentasen leyes para prohibir
esta vestimenta, de la misma manera que lo hizo Francia. Parece existir
un gran antagonismo en su contra y los medios de comunicación han
alentado la visión de que el Hijab implica opresión de las
mujeres por parte de los miembros masculinos de sus familias y de la propia
comunidad islámica. Las mujeres musulmanas que usan el Hijab en
la calle para dirigirse a sus trabajos han sido abofeteadas e insultadas.
A algunas les han llegado a quitar la cubierta de sus cabezas. Las mujeres musulmanas, especialmente aquellas que observan
la vestimenta islámica recatada, enfrentan probablemente discriminación
en los lugares de trabajo y tienen dificultades para hallar trabajos en
el mercado laboral común.
Como maestra de la humanidad Como maestra y formadora, sólo puede enseñar
a los demás de las mejores maneras, si ella misma está familiarizada
con los conocimientos relevantes y las habilidades. De esta manera, está
obligada a adquirir conocimientos con la meta de auto formarse y mejorar
sus capacidades. Éste es el único camino para transformarse
en un miembro beneficioso y constructivo de la comunidad.
Como esposa El siguiente hadith del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) cuando le dijo a su hija, la Dama Fátima Zahra (La paz sea con ella), es un excelente extracto de las responsabilidades de una esposa hacia su esposo: ¡Oh, Fátima! Es incumbencia de la mujer el que no debe presentar a su esposo aquello que le disguste, debe guardarse a sí misma como su confianza, debe ser sincera con él tanto en su presencia como en su ausencia; debe quitar de su lengua las injurias hacia él; debe cuidar de él cuando él lo necesite, satisfacer sus requerimientos y cuidar de su condición, porque la mirada hacia su marido es un acto de adoración; ella no ha de invitar a nadie a su mesa, excepto con el permiso de él; debe contentarse con el sustento que le es dado por Allah; no debe dejar a su esposo, y si lo dejara, sus plegarias, su ayuno o su caridad no serán aceptadas por Allah hasta que su esposo la perdone. El éxito de la vida doméstica depende de
la mutua unión de marido y mujer. Sin embargo, como existe diferencia
en la mentalidad de un hombre y de una mujer, Allah ha colocado la clave
de su mutuo amor en el hombre.
Una madre educada Una madre es la persona más influyente en la vida de una criatura. Como dijo el Imam Khomeini (que Allah se complazca en él): El seno de las mujeres es la cuna que cría a grandes hombres y mujeres. El rol de la madre musulmana australiana es criar espiritual, emocional y físicamente hijos saludables, que se mezclen en la sociedad australiana mayor, sin comprometer su fe. Por esta razón debe ella misma estar bien educada, no sólo con la educación escolar convencional, sino que primero lo ha de ser en el Santo Corán y en las enseñanzas del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y su Ahl- ul- Bait. Como madres debemos estar tanto física como mentalmente presentes para nuestros hijos. Necesitamos estar allí, físicamente presentes para prepararles las comidas, lavar y planchar sus ropas, ayudarlos en sus tareas escolares- Pero más importante es enseñarles acerca del Islam, su historia, sus valores, el establecer y mantener las plegarias, la recitación y el aprendizaje del Santo Corán, inculcarles el amor a Allah (Exaltado sea) y al Mensajero (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y a su Santa Casa, el recitar las narraciones de los Profetas (La paz sea con ellos) y de los Imames (La paz sea con ellos).
Los problemas enfrentados por la primera generación de familias inmigrantes La mayoría de las mujeres inmigrantes de la primera
y segunda generación no tienen al inglés como lengua materna.
Aunque fueron educadas y formadas para trabajar en sus países nativos,
las leyes laborales de Australia exigen que sean re entrenadas y adquieran
experiencia laboral en Australia. Bajo tales circunstancias, experimentan
dificultades para interactuar de manera efectiva entre el resto de la
mayoría de la comunidad angloparlante y para obtener empleo. En las nuevas familias inmigrantes, ambos padres pueden estar ganándose la vida y trabajar largas horas los días de semana y los fines de semana para lograr tener dinero. Muchas familias luchan con una gran carga para pagar grandes préstamos bancarios con altos intereses bancarios por hipotecas y compras de automóviles, que les lleva décadas liquidar. Esto les da como resultado menos tiempo para pasar con los hijos. Desafortunadamente, en realidad, es la educación islámica la que se ve descuidada por los padres quienes no hallan tiempo para incluirla en sus atareadas vidas.
Escuelas islámicas El gobierno australiano otorga permisos a las comunidades para el establecimiento de escuelas étnicas. Existen unas pocas escuelas islámicas y centros que ofrecen enseñanza islámica en los distintos estados y la distancia entre unos y otros es considerable. No todos pueden disponer para sí mismo de dichas instalaciones. Los padres deben hacer un verdadero esfuerzo para enviar a sus hijos a aprender árabe, a leer y recitar el Santo Corán, inscribiéndolos en clases de fin de semana, llevadas adelante por personas en sus propios hogares o escuelas islámicas de fin de semana. A este punto, ambos padres deben estar dispuestos y preparados para invertir tiempo y energía para la educación islámica de sus hijos. De otro modo, nuestras futuras generaciones estarán perdidas para siempre para nosotros.
El mayor peligro Creciendo en una sociedad occidental, nuestros hijos se
hallan bajo al influencia de culturas diferentes a las de sus padres,
que tiene distintas expectativas acerca de ellos. Esto es lo que representa
el mayor peligro. El ambiente destructivo y las verdaderas presiones con
las que nuestros hijos deben lidiar hoy en día son increíbles. Viven en una sociedad que permite la expresión liberal de los puntos de vistas de modo tal que los niños actuales sean capaces de desafiar a las autoridades como sus maestros, padres y mayores mucho más fácilmente de lo que pueden desafiar a sus amigos. Existe mucho de lo que nuestros hijos tienen que ser capaces soportar y desasociar a edades tan prematuras. Deben permanecer con la constancia que se les ha enseñado en el hogar. Necesitamos estar constantemente en alerta, mantenernos en contacto íntimo con nuestros hijos, preguntándoles periódicamente acerca de lo que sucede en la escuela, con sus amigos y escuchar lo que tienen que decir. Necesitamos ser buenos modelos de rol como padres, a fin de transmitir el mensaje correcto a nuestra próxima generación.
La tasa de divorcio entre los musulmanes Es desafortunado que también exista un alto número de mujeres musulmanas que utilizan los juzgados para casos de divorcio y acuerdos sobre la propiedad. La razón de esto es que quizá la combinación de las presiones físicas, mentales y económicas implicadas al asentarse y establecerse en una nueva sociedad, especialmente para la primera generación de inmigrantes. Verdaderamente, la influencia de una sociedad más liberal en la que vivimos, con los efectos de una moral laxa, la mezcla de los sexos, las drogas y otros vicios, generan causas para la falta de compromiso hacia las responsabilidades que involucran a cada miembro de la familia. Existen programas gubernamentales de asistencia social, centros de mediación y asesoramiento familiar para familias separadas. Existen agencias gubernamentales para la administración, recolección y respeto para el apoyo de la manutención de los niños cuando una pareja se divorcia o separa. Es fácil obtener protección policial y legal contra la violencia familiar, de allí que hasta las mujeres musulmanas buscan prestamente esos servicios, sin recurrir al asesoramiento con eruditos religiosos o líderes de sus respectivas comunidades. Eso resulta en la separación de los hijos de uno o de ambos padres y en el rompimiento de las vidas que todos llevaban.
Servicios que atienden las necesidades de los musulmanes El gobierno australiano tiene un Esquema para el Asentamiento de Comunidades, que provee una educación comunitaria a determinados grupos. Existe un puñado de organizaciones sin fines de lucro que han sido establecidas por unas cuantas asociaciones musulmanas para atender al las necesidades de las mujeres musulmanas, especialmente las jóvenes, los nuevos inmigrantes de países en guerra y refugiados de distintos entornos culturales. Los servicios de estas asociaciones proveen de cobertura a las necesidades educacional, vocacional, religiosa, cultural, asistencia social y de recreación de las mujeres musulmanas. Apuntan a mejorar el acceso de las mujeres musulmanas a los servicios de salud y de recreación predominantes, por medio de la participación en programas para una mejor calidad de vida en salud. Este esquema también se dirige a temas de ingreso e igualdad que enfrenta la mujer musulmana en su participación en la educación, el empleo, los servicios de formación y las demás actividades[6]. En la aldea global en la que vivimos, los problemas enfrentados por las mujeres musulmanas en Australia, son similares a aquellos enfrentados por incontables mujeres de comunidades minoritarias de todo el mundo. La Recompensa Divina prometida a la mujer si cumple con sus deberes, es nada menos que el Cielo. El Paraíso en sí mismo, se halla bajo sus pies. [1] La Familia Musulmana, Fundación Al- Balagha, 2º edición, 1988. [2] La vida familiar del Islam, Ayyid Said Akthar Rizvi, Edición revisada, 1980. [3] Un Emblema de Opresión, Shifa Mustafa, Queensland Muslim Timae, Australia, 2005. [4] Informe trimestral de la Asociación de Mujeres Musulmanas Al- Zahra, Revista de lectura, 2005, Editorial Safar, 1426 H. [5] Los Derechos de las mujeres en el Islam, Murtada Mutahhari, Organización Mundial para los Servicios Islámicos, Teherán, Irán, 1º edición 1981. [6] Ídem nota al pie nº 4.
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