“Los Derechos Individuales y las Responsabilidades de la Mujer Musulmana en la Multicultural Sociedad Australiana”
Por Fousiya Bismi

Traducido al inglés por Anas Al- Taleb Abdulrahim
Traducción al español para U.M.M.A por Fabiana Ríos

Introducción

El progreso de la humanidad y su propia existencia depende de la importante función de la mujer y de la mayoría de sus responsabilidades.
La institución fundamental de la sociedad humana es la unidad familiar, la cual involucra la producción de una nueva generación, una generación que, por sí misma, moverá e influenciará a la sociedad. Teniendo en mente esta responsabilidad, es que surgirá la pregunta acerca de cómo llevar adelante una familia en cualquier sociedad y en cualquier época. La familia es, esencialmente, la fuente original de desarrollo, propiedad y fortalecimiento de una sociedad.

El Islam mantiene que con la adhesión al Noble Corán, las prácticas del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y su Casa, la familia se volverá una entidad más fuerte que, de esta manera, conducirá a la realización de una mejor sociedad.
El Islam no permite un sistema familiar libertino e inconexo. De esta manera ha puesto en marcha un orden social protector de la unidad familiar. Cada miembro de la familia tiene otorgado un rol y el Islam reconoce a la persona que mejor lo lleva adelante con responsabilidad. Bajo la estructura familiar el hombre tiene la responsabilidad de mantener el hogar y la mujer tiene como su responsabilidad la formación de los hijos.
Es por esta razón que el Islam establece leyes acerca del comportamiento correcto. El Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) dijo: “Formen a vuestros hijos en tres cosas: El amor a vuestro Profeta, el amor a su Ahl- ul- Bait y en la recitación del Santo Corán”.

La Mujer Musulmana en la Sociedad Multicultural de Australia

Vivir en una sociedad multicultural tal como la australiana, donde personas de distintas culturas hablan diferentes idiomas y siguen varios códigos religiosos, donde un tercio de los matrimonios terminan en divorcio y más del cincuenta por ciento de los hijos nacidos pasarán parte de su infancia en hogares con un solo progenitor, con éstas condiciones, aún las familias musulmanas tienden a verse afectadas, y la necesidad de mantener fortalecida a la familia es mayor que nunca.

La combinación de la cultura primitiva y la influencia de la cultura occidental

Los musulmanes han traído consigo a Australia su cultura. Es necesario distinguir entre el status de las mujeres en los países islámicos y su status de acuerdo a las leyes islámicas, principios y valores. Desafortunadamente, continúa siendo una batalla por un lado, entre la cultura primitiva de ciertas costumbres sociales y las tradiciones dejadas detrás por condiciones superadas a través de las épocas.
Por otro lado, existe un comportamiento sexual inmoral y desenfrenado que se ha deslizado junto con la cultura occidental y con su intrusión educativa en nuestras comunidades. Estas nociones acerca de la mujer y de cómo es valorada como individuo en su hogar y en la sociedad, no tienen nada que ver con el Islam y sus honorables valores e ideales. Es injusto hacer responsable al Islam por el retraso de los musulmanes[1] .

El tema del Hijab

El recato y la castidad son la marca de calidad de un musulmán. El propósito del recato es mantener la dignidad tanto del hombre como de la mujer, cundo interactúan. El Hijab la cubre de los ojos extraños y le gana respeto. No le impide interactuar con hombres con el propósito de estudiar, trabajar y realizar buenas obras. De hecho, cuando el Hijab es mutuamente observado, dichas interacciones se realizan con sinceridad de propósito e impidiendo la falta de propiedad[2].
En el presente clima, la minoritaria comunidad musulmana enfrenta muchas presiones y temores que surgen de los eventos internacionales y nacionales. Esto ha llevado a los musulmanes, en especial a las musulmanas, a enfrentar el racismo y la discriminación en distintos niveles. Una de las razones es porque la mujer musulmana que usa la vestimenta islámica es reconocida en público.

En épocas recientes, en Australia, el tema del Hijab ha hecho que algunos políticos presentasen leyes para prohibir esta vestimenta, de la misma manera que lo hizo Francia. Parece existir un gran antagonismo en su contra y los medios de comunicación han alentado la visión de que el Hijab implica opresión de las mujeres por parte de los miembros masculinos de sus familias y de la propia comunidad islámica. Las mujeres musulmanas que usan el Hijab en la calle para dirigirse a sus trabajos han sido abofeteadas e insultadas. A algunas les han llegado a quitar la cubierta de sus cabezas.
Estos han sido incidentes atemorizantes para las mujeres y muchachas que los han vivido[3].

Las mujeres musulmanas, especialmente aquellas que observan la vestimenta islámica recatada, enfrentan probablemente discriminación en los lugares de trabajo y tienen dificultades para hallar trabajos en el mercado laboral común.
Como resultado de varios incidentes que afectan a musulmanes en Australia, las organizaciones musulmanas representando a distintas comunidades de todo el país, han comenzado a concienciarse que es necesario elevar el perfil del Islam. En este sentido, trataron de transmitir el mensaje al público que la vestimenta recatada islámica no ahoga socialmente a la mujer, no le niega libertad ni el movimiento necesario, ni expresión de opinión, ni le quita educación, cuidado de la salud y demás derechos humanos. Muchas han realizado pasos proactivos, al tomar parte en diálogos entre distintas creencias y formación de cruce de culturas.[4].

Como maestra de la humanidad

Como maestra y formadora, sólo puede enseñar a los demás de las mejores maneras, si ella misma está familiarizada con los conocimientos relevantes y las habilidades. De esta manera, está obligada a adquirir conocimientos con la meta de auto formarse y mejorar sus capacidades. Éste es el único camino para transformarse en un miembro beneficioso y constructivo de la comunidad.
El Islam la libera de estar preocupada por el ganar los ingresos que mantengan el hogar, y la apremia a ganar conocimiento en todas las áreas. La mujer musulmana puede ganar por sí misma, ahorrar y aumentar su riqueza, pero no es responsable, de manera alguna, de mantener el hogar. Estas cosas no deben poner presión en ella, y no deben quitarle belleza, orgullo ni honor, lo que habitualmente está asociado con su paz mental y tranquilidad[5]

Como esposa

El siguiente hadith del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) cuando le dijo a su hija, la Dama Fátima Zahra (La paz sea con ella), es un excelente extracto de las responsabilidades de una esposa hacia su esposo:

“¡Oh, Fátima! Es incumbencia de la mujer el que no debe presentar a su esposo aquello que le disguste, debe guardarse a sí misma como su confianza, debe ser sincera con él tanto en su presencia como en su ausencia; debe quitar de su lengua las injurias hacia él; debe cuidar de él cuando él lo necesite, satisfacer sus requerimientos y cuidar de su condición, porque la mirada hacia su marido es un acto de adoración; ella no ha de invitar a nadie a su mesa, excepto con el permiso de él; debe contentarse con el sustento que le es dado por Allah; no debe dejar a su esposo, y si lo dejara, sus plegarias, su ayuno o su caridad no serán aceptadas por Allah hasta que su esposo la perdone.”

El éxito de la vida doméstica depende de la mutua unión de marido y mujer. Sin embargo, como existe diferencia en la mentalidad de un hombre y de una mujer, Allah ha colocado la clave de su mutuo amor en el hombre.
El Santo Corán dice que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro. En la Sura 2 aleya 187 Allah dice: “(...) son vestiduras para vosotros y vosotros lo sois para ellas (...)” Esto es porque el hombre necesita del cuerpo de la mujer y la mujer necesita el corazón del hombre. El Santo Corán hace especial mención al hecho de que la mujer es una bendición para el hombre y es la fuente de esparcimiento y consuelo para su corazón.
El verdadero espíritu de la vida marital es el entendimiento y el respeto mutuo. Si la mujer está obligada a obedecer a su esposo, al hombre también le ha sido dicho que ejercite sus privilegios para el bienestar de la familia y que trate a la esposa con amor y dulzura. De acuerdo a un eminente psicólogo, el afecto materno que una mujer muestra a sus hijos está muy influenciado por el amor que su esposo le demuestra a ella. Esto demuestra porque el Islam realiza todos los esfuerzos para mantener los sentimientos de ternura y amor entre el esposo y la esposa de modo que los hijos se vean beneficiados por esta armonía.

Una madre educada

Una madre es la persona más influyente en la vida de una criatura. Como dijo el Imam Khomeini (que Allah se complazca en él): “El seno de las mujeres es la cuna que cría a grandes hombres y mujeres”. El rol de la madre musulmana australiana es criar espiritual, emocional y físicamente hijos saludables, que se mezclen en la sociedad australiana mayor, sin comprometer su fe. Por esta razón debe ella misma estar bien educada, no sólo con la educación escolar convencional, sino que primero lo ha de ser en el Santo Corán y en las enseñanzas del Santo Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y su Ahl- ul- Bait.

Como madres debemos estar tanto física como mentalmente presentes para nuestros hijos. Necesitamos estar allí, físicamente presentes para prepararles las comidas, lavar y planchar sus ropas, ayudarlos en sus tareas escolares- Pero más importante es enseñarles acerca del Islam, su historia, sus valores, el establecer y mantener las plegarias, la recitación y el aprendizaje del Santo Corán, inculcarles el amor a Allah (Exaltado sea) y al Mensajero (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y a su Santa Casa, el recitar las narraciones de los Profetas (La paz sea con ellos) y de los Imames (La paz sea con ellos).

Los problemas enfrentados por la primera generación de familias inmigrantes

La mayoría de las mujeres inmigrantes de la primera y segunda generación no tienen al inglés como lengua materna. Aunque fueron educadas y formadas para trabajar en sus países nativos, las leyes laborales de Australia exigen que sean re entrenadas y adquieran experiencia laboral en Australia. Bajo tales circunstancias, experimentan dificultades para interactuar de manera efectiva entre el resto de la mayoría de la comunidad angloparlante y para obtener empleo.
Más aún, las musulmanas que hablan el inglés de manera acotada, hallan problemas con las escuelas de sus hijos. Pueden hallar dificultades para ayudarlos en sus tareas escolares. El trabajo puede estar a un nivel aún más difícil que estudiaron los padres o incluso ser enseñado con distintos métodos. Pueden encontrar que la información escolar no es clara para los padres acerca de las distintas vías disponibles. Existe una falta de ayuda para las tareas de los niños de familias musulmanes hallándose claramente en situaciones desventajosas.

En las nuevas familias inmigrantes, ambos padres pueden estar ganándose la vida y trabajar largas horas los días de semana y los fines de semana para lograr tener dinero. Muchas familias luchan con una gran carga para pagar grandes préstamos bancarios con altos intereses bancarios por hipotecas y compras de automóviles, que les lleva décadas liquidar. Esto les da como resultado menos tiempo para pasar con los hijos. Desafortunadamente, en realidad, es la educación islámica la que se ve descuidada por los padres quienes no hallan tiempo para incluirla en sus atareadas vidas.

Escuelas islámicas

El gobierno australiano otorga permisos a las comunidades para el establecimiento de escuelas étnicas. Existen unas pocas escuelas islámicas y centros que ofrecen enseñanza islámica en los distintos estados y la distancia entre unos y otros es considerable. No todos pueden disponer para sí mismo de dichas instalaciones. Los padres deben hacer un verdadero esfuerzo para enviar a sus hijos a aprender árabe, a leer y recitar el Santo Corán, inscribiéndolos en clases de fin de semana, llevadas adelante por personas en sus propios hogares o escuelas islámicas de fin de semana. A este punto, ambos padres deben estar dispuestos y preparados para invertir tiempo y energía para la educación islámica de sus hijos. De otro modo, nuestras futuras generaciones estarán perdidas para siempre para nosotros.

El mayor peligro

Creciendo en una sociedad occidental, nuestros hijos se hallan bajo al influencia de culturas diferentes a las de sus padres, que tiene distintas expectativas acerca de ellos. Esto es lo que representa el mayor peligro. El ambiente destructivo y las verdaderas presiones con las que nuestros hijos deben lidiar hoy en día son increíbles.
Como jóvenes adultos desean ser adultos, pero aúno no son lo suficientemente maduros como para corregir sus decisiones. Se doblegan ante las presiones de sus pares (la presión de sus amigos y coetáneos de los grupos en los que socializan), porque desean ser aceptados en sus grupos de amigos. La laxa mezcla de los sexos, el estilo de vestir y peinar, la cultura, la moda, las drogas, el lenguaje “cool”, los programas de televisión, las películas, la música, etc. El mundo que enfrentan ellos es más difícil que aquél en que nos criamos la mayoría de nosotros, porque es más fácil alejarse del Islam e ir a otros lugares.

Viven en una sociedad que permite la expresión liberal de los puntos de vistas de modo tal que los niños actuales sean capaces de desafiar a las autoridades como sus maestros, padres y mayores mucho más fácilmente de lo que pueden desafiar a sus amigos. Existe mucho de lo que nuestros hijos tienen que ser capaces soportar y desasociar a edades tan prematuras. Deben permanecer con la constancia que se les ha enseñado en el hogar. Necesitamos estar constantemente en alerta, mantenernos en contacto íntimo con nuestros hijos, preguntándoles periódicamente acerca de lo que sucede en la escuela, con sus amigos y escuchar lo que tienen que decir. Necesitamos ser buenos modelos de rol como padres, a fin de transmitir el mensaje correcto a nuestra próxima generación.

La tasa de divorcio entre los musulmanes

Es desafortunado que también exista un alto número de mujeres musulmanas que utilizan los juzgados para casos de divorcio y acuerdos sobre la propiedad. La razón de esto es que quizá la combinación de las presiones físicas, mentales y económicas implicadas al asentarse y establecerse en una nueva sociedad, especialmente para la primera generación de inmigrantes. Verdaderamente, la influencia de una sociedad más liberal en la que vivimos, con los efectos de una moral laxa, la mezcla de los sexos, las drogas y otros vicios, generan causas para la falta de compromiso hacia las responsabilidades que involucran a cada miembro de la familia.

Existen programas gubernamentales de asistencia social, centros de mediación y asesoramiento familiar para familias separadas. Existen agencias gubernamentales para la administración, recolección y respeto para el apoyo de la manutención de los niños cuando una pareja se divorcia o separa. Es fácil obtener protección policial y legal contra la violencia familiar, de allí que hasta las mujeres musulmanas buscan prestamente esos servicios, sin recurrir al asesoramiento con eruditos religiosos o líderes de sus respectivas comunidades. Eso resulta en la separación de los hijos de uno o de ambos padres y en el rompimiento de las vidas que todos llevaban.

Servicios que atienden las necesidades de los musulmanes

El gobierno australiano tiene un Esquema para el Asentamiento de Comunidades, que provee una educación comunitaria a determinados grupos. Existe un puñado de organizaciones sin fines de lucro que han sido establecidas por unas cuantas asociaciones musulmanas para atender al las necesidades de las mujeres musulmanas, especialmente las jóvenes, los nuevos inmigrantes de países en guerra y refugiados de distintos entornos culturales.

Los servicios de estas asociaciones proveen de cobertura a las necesidades educacional, vocacional, religiosa, cultural, asistencia social y de recreación de las mujeres musulmanas. Apuntan a mejorar el acceso de las mujeres musulmanas a los servicios de salud y de recreación predominantes, por medio de la participación en programas para una mejor calidad de vida en salud. Este esquema también se dirige a temas de ingreso e igualdad que enfrenta la mujer musulmana en su participación en la educación, el empleo, los servicios de formación y las demás actividades[6].

En la aldea global en la que vivimos, los problemas enfrentados por las mujeres musulmanas en Australia, son similares a aquellos enfrentados por incontables mujeres de comunidades minoritarias de todo el mundo. La Recompensa Divina prometida a la mujer si cumple con sus deberes, es nada menos que el Cielo. El Paraíso en sí mismo, se halla bajo sus pies.

[1] La Familia Musulmana, Fundación Al- Balagha, 2º edición, 1988.

[2] La vida familiar del Islam, Ayyid Said Akthar Rizvi, Edición revisada, 1980.

[3] Un Emblema de Opresión, Shifa Mustafa, Queensland Muslim Timae, Australia, 2005.

[4] Informe trimestral de la Asociación de Mujeres Musulmanas Al- Zahra, Revista de lectura, 2005, Editorial Safar, 1426 H.

[5] Los Derechos de las mujeres en el Islam, Murtada Mutahhari, Organización Mundial para los Servicios Islámicos, Teherán, Irán, 1º edición 1981.

[6] Ídem nota al pie nº 4.