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Derechos y Responsabilidades Económicas
de las Mujeres hacia la Familia y la Comunidad Por Ahmad Bin Soaud Alsayabi
Alabado sea Dios y la paz y las bendiciones sean sobre nuestro maestro Muhammad, el Mensajero de Dios, sobre su casa, sus compañeros, sus seguidores y quienquiera que adopte su camino y sea guiado por él. Este artículo, que está titulado Los derechos y las responsabilidades económicas de las mujeres hacia la familia y la comunidad, es presentado en la Conferencia sobre derechos y responsabilidades de las mujeres en el sistema islámico, que será llevada a cabo, si Dios quiere, en Teherán, la ciudad capital de Irán. El artículo aborda tres tópicos: * Los Derechos de las Mujeres en el Islam, que comenta
cómo el Islam honró a las mujeres y les otorgó todos
los derechos y la elegibilidad. *El Derecho de las Mujeres a la Propiedad. * Los Derechos de las Mujeres en el Islam: El Derecho de las Mujeres está subsumido bajo los derechos humanos en general, basado en la gloriosa aleya de la Sura Al- Isra 70 en la que Dios dice: Hemos honrado a los hijos de Adán. Los hemos llevado por tierra y por mar, les hemos proveído de muchas cosas buenas y los hemos preferido marcadamente a muchas otras criaturas. Los eruditos han explicado de distintas maneras el divino honor que incumbe al ser humano, entre ellos están: * Ser el representante de Dios en la tierra, Dios dice:
Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: Voy a
poner un sucesor en la tierra (Sura Al- Baqara 30). 1 Los seres humanos tiene estos rasgos en común, masculinos o femeninos y la aleya de la igualdad abarca a todos, en ella Dios dice: ¡Hombres! Os creamos de un varón y de una hembra e hicimos de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble entre vosotros es el que más Le teme. Dios es omnisciente, está bien informado (Sura Al- Hujarat 13). Asimismo, la justicia islámica otorga a todos sus debidos derechos, hombres y mujeres Se me ha ordenado que haga justicia entre vosotros (Sura Al- Shura 15) Dios prescribe la justicia, la beneficencia y la liberalidad con los parientes. Prohíbe la deshonestidad, lo reprobable y la opresión. Os exhorta. Quizá así os dejéis amonestar (Sura Al- Nahl 90). Todos estos antecedentes islámicos, incluidos las mujeres y los hombres, y los derechos de las mujeres tienen como marco de referencia estos grandes y benditos antecedentes de justicia, honor e igualdad. Si echamos una mirada al estatus de las mujeres antes del
Islam, veremos cómo se aplastaban sus derechos, eran sustraídas
de toda voluntad y movimiento y estaban indefensas. Dos perspectivas contribuyeron
a poner a las mujeres en esa posición: una la perspectiva religiosa
y de adoración y la otra nacional o racial. La perspectiva religiosa es representada por las mujeres
en el judaísmo, la cristiandad y otras religiosas, en tanto que
la nacional o racial está representada por los árabes y
otras naciones, lo que queda claro sin necesidad de detalle alguno. El Islam llegó y honró a las mujeres elevándolas
y otorgándoles todos los derechos. De este modo las colocó
en el lugar correcto que les es adecuado. El Islam honró a las
mujeres como madres, Dios dice cuando aconseja al hombre acerca de sus
padres: Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres.
Su madre le llevó con molestia y con molestia le dio a luz
(Sura Al- Ahqaf ,15), Él menciona al hombre a través de
su madre, en vistas de lo que ella sufre cuando lo lleva en su vientre,
de modo que tendrá un cálido lugar para su madre más
que para su padre. Nuestro honorable Mensajero (La paz y las bendiciones
sean con él y su descendencia) insistió al hombre que le
preguntaba acerca del lugar de sus padres y le contestó diciendo:
Tu madre tres veces, luego, en cuarto lugar, dijo tu padre2
. Al honrarla, Dios reprendió a aquellos que se sentían disgustados cuando tenían hijas mujeres, Dios dice: Y cuando los impíos vean el castigo, éste no se les mitigará, ni les será dado esperar (Sura Al- Nahl 85). Del mismo modo el Islam honró a la mujer como hermana y el honorable Mensajero (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) honró a Alshima Alsaadia, su hermanastra, que era hija de Halima Alsaadia, su madrastra, cuando ella era prisionera de Hozan, que fue capturada por un musulmán en la batalla de Haninin. Cuando los musulmanes la ofrecieron en el mercado, ella dijo que era la hermanastra de su compañero, pero no le creyeron, así que la llevaron ante el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y cuando lo hallaron ella dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! Soy tu hermanastra. Él dijo: ¿Cómo puedes probarlo?. Ella dijo: Tengo una cicatriz en mi espalda donde
me mordiste cuando estaba sentada en tu regazo, cuando el Mensajero
de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia)
identificó la cicatriz, desplegó su capa y la sentó
en ella y le dio a elegir diciendo: Si deseas quedarte, serás
amada y respetada, y si deseas te suministro la vuelta a tu pueblo, lo
haré. Ella optó por lo segundo y el Mensajero de Dios
(La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) la proveyó
y la envió con su pueblo, tras lo cual ella abrazó el Islam
y le dio esclavos, un concubino y rebaños3 . El respeto y honra del Islam por una mujer está
manifestado por el modo humano en que el Mensajero de Dios (La paz y las
bendiciones sean con él y su descendencia) trató a sus esposas
y lo que está más allá de toda descripción,
comenzando con su leal y gran esposa Khadiya, la hija de Khowilid, y siguiendo
con la madre de su hijo, María la copta. Desde el punto de vista
islámico las mujeres son hermanas de los hombres y la palabra árabe
para hermana es Shaghiga que significa mitades. El Mensajero
de Dios (la bendición y la paz sean con él y su descendencia)
dice: Las mujeres son hermanas de los hombres, lo que representa
la mitad de la comunidad. El Islam pone a las mujeres en un total pie de igualdad
en todos los niveles, dice: Su Señor escuchó la plegaria:
No dejaré que se pierda la obra de ninguno de vosotros, lo
mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los
unos de los otros (Sura Al- Imran, 195). Si hallamos al Islam dando más tareas a los hombres
que a las mujeres es sólo un acto de aumento de los deberes de
los hombres y honra a las mujeres como muestra de entendimiento hacia
sus sentimientos femeninos y respeto hacia su naturaleza física. Los antecedentes antes mencionados y otros antecedentes islámicos más, que no hemos mencionado y que son muchos indudablemente, han posibilitado a las mujeres tomar la responsabilidad de la familia y la comunidad también.
La Responsabilidad Económica
de las Mujeres hacia la Familia: El Islam estatuye el matrimonio, lo convierte en un vínculo
y en un serio contrato entre la pareja, y como el hombre obtiene placer
sexual de la mujer, a cambio del mismo, el Islam establece la dote, que
es el dinero que el hombre ofrece a la mujer, de esta manera, este dinero
que es la dote es un derecho exclusivo de la mujer y nadie lo puede compartir
con ella. Es un mandato de Dios, Dios dice: Dad a vuestras mujeres
su dote gratuitamente Sura Al- Nisa 4 y Os están permitidas
todas las otras mujeres, con tal que las busquéis con vuestra hacienda
(...) (Sura Al- Nisa, 24). La expresión coránica en
la Sura Al- Nahl comprende varios significados: Es la dote voluntariamente
pagada a la esposa por su esposo, es también una orden de Dios
impuesta al esposo hacia su esposa como un acto de religión y adoración.
Asimismo, existen Hadices del Profeta (La paz y las bendiciones sean con
él y su descendencia) que enfatizan la necesidad de un esposo y
su deber de pagar a su esposa la dote, de otro modo estaría condenado
a perecer. Como es la costumbre es algunos casos en el que el hombre o un prometido ofrece a una mujer un regalo antes del pretendido matrimonio y la gente en general halla bueno recibir regalos, es un modo de afecto entre las personas, algunos hadices expresan este hecho de intercambio de regalos, intercambio de afecto4 del mismo modo, la esposa tiene derecho a hacer lo que desee con ese regalo y sin que le pueda ser sustraído por alguien. Las reglas de la jurisprudencia han discutido acerca de este regalo y déjenme citar al Sheij Atafish, en el libro Sharah Al nil, en el que expresa: Quienquiera que se halle comprometido con una mujer y le otorgue un regalo, y luego rompe con ella, no tiene derecho a pedir que le sea devuelto, ya que es para que ella lo conserve5 , si el compromiso culmina en un matrimonio consumado y la pareja vive con felicidad, la esposa puede otorgar a su amado esposo parte de su dote como recompensa por haber sido un buen compañero y por llevarse bien con ella, y para que el marido no se avergüence ni sospeche algo, el Islam permite que ella le de parte de la dote al esposo de la misma forma que permite al esposo tomarla de ella y consumirla a plena luz del día sin sospechas ni mortificaciones. Pero, si renuncian gustosas a una parte en vuestro favor, haced uso de esta tranquilamente (Sura Al- Nisa, 4), lo que prueba la completa propiedad de la dote por parte de la mujer y el uso merced a dicha propiedad.
Herencia La herencia es la propiedad que el fallecido deja y representa
los restos de algo, como en las palabras de la plegaria haz que
quienquiera que herede de nosotros. ¿Pero cómo una
herencia les llega a las mujeres? O ¿Cómo la obtienen? Y,
las mujeres antes del Islam ¿Heredaban de un pariente cercano? En cuanto concierne a las ocasiones de estas aleyas reveladas,
existe alguna narración sobre el efecto que la viuda de Aus Thabit,
junto con sus tres hijas, no heredaron algo de la propiedad de su padre,
en tanto que sus primos Swede y Ajrafa heredaron todo, por lo que la viuda
y sus tres hijas se dirigieron al Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones
sean con él y su descendencia) para comentarle y quejarse acerca
de este tema. 1- Hijas: 2- Madre: 3- Esposa 4- Hermana:
Cooperación con Respecto al Hogar: El Islam elevó el estatus del matrimonio, lo envolvió
con un sagrado vínculo y lo rodeó con una fuerte muralla
de medidas precautorias para asegurar su continuidad, de modo que este
serio convenio que posee la mujer con el esposo permanezca y continúe.
Está más allá de toda duda que la cooperación
entre los miembros de la pareja ayuda a preservar este vínculo
y lo fortalece, de allí que la cooperación sea considerada
uno de los factores cruciales de la estabilidad familiar, que está
de acuerdo a las órdenes de Dios: Ayudaos unos a otros a
practicar la piedad y el temor de Dios, no el pecado y la violación
de la ley. (Sura Al- Ma- Idah, 2). Esta es la orden de Dios para
todos los creyentes, incluyendo a los hombres, mujeres y esposas y esposos. Si mi creencia de llevar adelante un hogar es el pilar
de las responsabilidades económicas de la mujer, es aquí
donde su sentido de la economía se destaca y donde dirige los asuntos
domésticos muestra, ya que el hogar es el reino de la mujer en
el que ella deambula limpiando, ordenando, lavando y de esta forma provee
un hogar libre de desorden, ruido y negligencia, y debe mantenerlo económicamente
ordenado e impecable también, ¿por qué no? ¿No
dijo el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él
y su descendencia) Una mujer es la gobernante de la casa de su esposo?6
Como sea que sostengamos que para que un hogar radiante, alegre, afectuoso
y feliz se logre, la pareja debe cooperar y debe ayudarse mutuamente,
ya que nuestro maestro y amado líder solía ayudar a sus
esposas con los asuntos domésticos, solía arreglar su propia
ropa y zapatos y ordeñaba su camella7 y sus grandes compañeros
y califas siguieron su ejemplo. Si estudiamos los libros de la jurisprudencia
islámica, hallaremos una descripción detallada de los derechos
de la pareja, en la que se ha mencionado que el esposo está obligado
a proveer de alojamiento, alimento y vestimenta, en tanto que la esposa
está obligada a conservar el dinero de su esposo y a gastarlo con
mesura y sin extravagancia, ya que la mujer honrada conserva el dinero
y honor de su esposo si él se aleja, como fue relatado en el hadiz8
. Pero si el esposo es mezquino, la esposa puede tomar el dinero necesario
para ella y sus hijos. A este respecto el Profeta (la bendición
y la paz sean con él y su descendencia), otorgó a Hind,
la hija de Ataba, la esposa de Abi Sufiyan Bin Harb, el permiso para tomar
dinero de su marido cuando ella se quejó de la tacañería
de Abi Sufiyan: Toma lo necesario para ti y tus hijos.9 Existen tres puntos de vista de acuerdo a este respecto: * El primero establece que no es su deber servirlo, sino
que más bien algo voluntario si ella lo desea. Aún cuando los juristas han estado desacuerdo en
cuanto a los deberes de la esposa en el hogar, están acordes en
cuanto a la necesidad de cooperación entre los miembros de la pareja,
basados en la orden de cooperar en asuntos de piedad y honradez Deben
cooperar en cuestiones de rectitud y piedad. El Imam Nur Aldin Al Salami Alomani, en su libro Le esencia del orden, lo expuso sutilmente en el capítulo del trato a la esposa: Se dice que no es su deber servirlo, sino que está
por su cuenta. Para que esta cooperación y unión sucedan, deben existir modos de lograrlas, la más importante de ellas es la consulta y el entendimiento porque Dios ordenó a la comunidad de los creyentes la consulta entre ellos (...) se consultan mutuamente, (...) (Sura Al- Shura 38), la aleya está expresada en el imperativo lo que indica que es para la comunidad, incluyendo a la pareja. Asimismo es sabido que la consulta, el entendimiento y la coordinación resuelven las causas del conflicto. Al ser complicada y sensible, la vida marital necesita del entendimiento y la consulta entre la pareja, sea que se hallen vinculados por los lazos del matrimonio o sus acompañamientos en los gastos o amamantamiento, por ello, Dios da derecho a la pareja divorciada a sentarse a negociar y hallar un acuerdo para continuar el amamantamiento del recién nacido con los gastos consecuentes Y no hay inconveniente en que el padre y la madre quieran, de mutuo acuerdo y luego de consultarse, destetar al niño (Sura Al- Baqara, 233), si el Sabio Dios, decidió esto para la pareja divorciada, es aún más apropiado asumir que Lo desea para la pareja estable.
La Responsabilidad Económica hacia la Comunidad El Derecho a la Propiedad Desde que Dios ha revelado Su sagrada aleya Los hombres tendrán parte según sus méritos y las mujeres también (Sura Al- Nisa, 32), las mujeres se volvieron dignas, reconocidas e independientes en su derecho a la propiedad y a disponer de ella cuando su feminidad era la razón de su indignidad, como era el caso antes del Islam, en otras naciones y otras religiones. En el Libro y en las palabras del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia), Dios le dio una porción en la herencia y la propiedad, hasta pudo heredar de su padre, hermano, hijo y otros parientes, basado en la cercanía con el fallecido, y es capaz de poseer distintas clases de propiedades a través del derecho de propiedad, asimismo puede practicar el comercio por medio la compraventa y puede entregar o denegar su propiedad a quienquiera que elija. El Sheij Mohammad Abdu dice: Dios ha elevado a las mujeres a un grado que ninguna otra religión o ley anterior jamás lo hizo, y ninguna otra nación, antes del Islam o luego de él, lo alcanzó. Aún la civilización europea, que honró y respetó a las mujeres al formarlas y educarlas en habilidades y ciencias, está por debajo de este grado al que el Islam elevó a las mujeres, algunas legislaciones no dan derecho a las mujeres a disponer de su dinero sin la autorización de su esposo y otros derechos similares, que la ley islámica ha acordado a las mujeres desde los últimos trece siglos y medio. Cincuenta años atrás, las mujeres en Europa, eran como esclavas en todo, tal como era el caso en el pre- Islam con los árabes o peor que eso: eran extranjeras, cuya civilización no alcanzaba a nuestra legislación islámica con respecto a elevar el estatus de las mujeres, jactándose ante nosotros y acusándonos de maltratar a nuestras mujeres, y los ignorantes entre ellos reclaman que somos de esta manera por el efecto de nuestra religión.10. El derecho de las mujeres a la propiedad no las excluye de la propiedad absoluta, algo confirmado por hechos verdaderos y que se confirma con evidencia histórica. En la ley islámica la mujer posee lo que le es ofrecido en dote, lo que hereda y lo que le es otorgado como regalo, además de lo que gana en los negocios, comercio y la agricultura, sin interferencias de propios y ajenos. El Derecho de las mujeres de administrar su propiedad Si las mujeres tienen derechos totales sobre lo que poseen,
¿le es permitido la administración de los mismos? Porque
existen casos en que se poseen cosas pero se carece del derecho de administrarlas
o de utilizarlas, tal como es el caso de los menores de edad, los incapaces
o inmaduros, de esta manera ¿las mujeres son ineptas para administrar
también?
El Derecho de las Mujeres a Trabajar Dios creó este mundo y todo lo que hay en él
con su omnipotencia y sabiduría, y también creó todo
en pares para lograr la complementariedad, la coexistencia y la armonía,
y tenía mucha fe en la feminidad y la masculinidad de su creación
en general y del ser humano en particular: ¡Por Quien creó
a varón y la hembra! (Sura Al- Lail, 3), la razón
de Su fe en ellos es sólo la de poner atención en las características
de cada uno de estos, en las que el hombre tiene rasgos especiales y también
la mujer Por esta complementariedad entre el hombre y la mujer o
entre un hombre y una mujer; una mujer y un hombre compartían el
trabajo dentro y fuera del hogar, y esta cooperación fuera del
hogar es manifestada en la mujer campesina, o digamos en la vida campesina,
en la que la mujer podría ser vista junto al hombre, ya sea su
esposo, padre o hermano en el jardín, en el campo y en otros ámbitos
de la vida y a veces se las ve en grupos más que en pares cuando
surge la necesidad de llevar a cabo alguna tarea, sin embargo, está
más allá de toda duda que esto está dentro de un
contexto de discreción y respeto, lejos de la degeneración
y de la vulgaridad. Hemos experimentado la vida rural en Omán,
que es una comunidad islámica conservadora, y fui testigo de la
presencia de hombres y mujeres en conjunto y su presencia en los grupos
mientras trabajaban en granjas y olivares u otros trabajos que necesitaba
de la cooperación entre los habitantes del vecindario, la localidad
o la villa. La pregunta que se plantea es si el asunto surgido en nuestra
época actual acerca del trabajo de las mujeres ¿está
relacionado con la vida rural? Por supuesto que no, lo que significa que
el actual trabajo femenino implica que deje el hogar para trabajar afuera,
sea en la esfera pública, como instituciones gubernamentales y
esos círculos, o en el sector privado, como compañías,
corporaciones e individuos. * El primero lo apoya y pide aún más, diciendo
que el trabajo amplía los horizontes de la mujer y saca lo mejor
de ella, desarrolla su personalidad y su trabajo da lugar a la gloria
de la nación, ya que la gloria de una nación reside en el
número de su fuerza humana, en consecuencia a través de
su trabajo, la mujer puede ayuda a quienquiera que la apoye o puede apoyar
a otros. En lo que concierne a estos tres puntos de vista, nos inclinamos
hacia el tercero, ya que es el más adecuado al estatus, la dignidad
y la castidad de la mujer, ya que lo principal para una mujer es permanecer
y trabajar en el hogar y su trabajo fuera de él es secundario,
por ello es que lo principal no debe estar subordinado a lo secundario.
Cuando Ali Bin Abi Talib habló con el Profeta (La paz y las bendiciones
sean con él y su descendencia) acerca del trabajo fuera del hogar
de Fátima, decretó que Ali trabajase fuera y Fátima
dentro del hogar. Del modo dramático en que la vida se ha desarrollado, dio lugar a trabajos fuera el hogar que necesitan que las mujeres los lleven a cabo, y, por esta razón, las mujeres tienen que trabajar afuera. Quizá sea apropiado concluir con la agradable manera del pensador y dramaturgo inglés Bernard Shaw, cuando dijo. La clase de trabajo que no se puede realizar sin las mujeres y en el que no pueden ser sustituidas es llevar un feto en su seno, darlo a luz amamantarlo y llevar adelante un hogar. Pero no son pagadas con dinero, lo que hace que algunos idiotas olviden que se trata de un trabajo, de modo que cuando hablan de trabajo mencionan al hombre como el duro trabajador para el sustento y diligentes buscadores de la supervivencia y descripciones así, con las que arrojan ignorancia y mendacidad. Una mujer trabaja en el hogar y desde tiempos inmemoriales, su trabajo en el hogar ha sido necesario y vital para la existencia y supervivencia de la comunidad. En tanto que millones de hombres son contratados y desperdician sus años en trabajos triviales, y puede ser esa la única razón que los hombres tiene para hacer esos trabajos es que apoyan a sus mujeres, sin las que no podrían realizarlos, a pesar de ello, los hombres son orgullosos y no desean entender.14
Conclusión El derecho de la mujer es parte de los derechos humanos
en general, ya que ella se halla bajo la protección del hombre,
es su hermana y para cada uno de ellos, cada derecho, sea un derecho mundano
o un derecho relativo al próximo mundo, y el Islam honró
a una mujer como madre, hermana, esposa y la honró dentro del amplio
tejido de a comunidad ya que ella es la mitad de la misma. 1 N. de la T. al español: En la versión traducida al inglés se cita erróneamente como la aleya 20 de la Sura Al- Baqara. 2 Abu Alhassan Al- Nadwi, La narración biográfica del Profeta pág. 300. 3 Relatado por Abu Dawood. 4 Atafish Mohammad Bin Yusuf, comentario de Alnabil, volumen 6, pág 80, es una de las fuentes más importantes de la jurisprudencia en Alabadhi. 5 Alsalami, comentario de Jamia Al Sahih, vol.3 pág 439, es un comentario de Jamia Alsahih, referido al Imam Rabia Bin Habib Al Farhadi. 6 Narrado por Abdulrazagh en Almonsanf. 7 Narrado por Abdulrazagh en Almonsanf y por Altabarani en Alwasat. 8 Atafish, comentario de Alnabil, vol. 16, pág 416 9 Gohar Alnizam, Conciso manual acerca del orden y compendio sobre la jurisprudencia de Alabadi. 10 Al Bahi Alkholi, El Islam y la mujer contemporánea, pág 25. 11 Relatado por Rabia Habib en su mencionado libro. 12 Said Sabigh, Jurisprudencia sunnita, vol. 1, pág. 343. 13 El Islam y la mujer contemporánea, ver Mohammad Hussein Fadullah, Reflexiones islámicas sobre las mujeres, pág 38. 14 El Islam y la mujer contemporánea,
citado de la revista egipcia Alhila, Marzo de 1965.
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