Derechos y Responsabilidades Económicas de las Mujeres hacia la Familia y la Comunidad

Por Ahmad Bin Soaud Alsayabi
Traducción al inglés: Anas Al- Taleb Abdulrahim
Traducción al español para U.M.M.A por Fabiana Ríos

Alabado sea Dios y la paz y las bendiciones sean sobre nuestro maestro Muhammad, el Mensajero de Dios, sobre su casa, sus compañeros, sus seguidores y quienquiera que adopte su camino y sea guiado por él.

Este artículo, que está titulado “Los derechos y las responsabilidades económicas de las mujeres hacia la familia y la comunidad”, es presentado en la “Conferencia sobre derechos y responsabilidades de las mujeres en el sistema islámico”, que será llevada a cabo, si Dios quiere, en Teherán, la ciudad capital de Irán.

El artículo aborda tres tópicos:

* Los Derechos de las Mujeres en el Islam, que comenta cómo el Islam honró a las mujeres y les otorgó todos los derechos y la elegibilidad.
* Las Responsabilidades Económicas de las Mujeres hacia a familia, que incluye tres puntos:
* El Derecho de las Mujeres a las Limosnas.
* El Derecho de las Mujeres a la Herencia.
* La Cooperación de la Pareja en el Hogar.
* La Responsabilidad Económica de las Mujeres hacia la comunidad que contiene tres tópicos:

*El Derecho de las Mujeres a la Propiedad.
*El Derecho de las Mujeres a la Administración.
*El Derecho de las Mujeres a Trabajar.

* Los Derechos de las Mujeres en el Islam:

El Derecho de las Mujeres está subsumido bajo los derechos humanos en general, basado en la gloriosa aleya de la Sura Al- Isra 70 en la que Dios dice: “Hemos honrado a los hijos de Adán. Los hemos llevado por tierra y por mar, les hemos proveído de muchas cosas buenas y los hemos preferido marcadamente a muchas otras criaturas.”

Los eruditos han explicado de distintas maneras el divino honor que incumbe al ser humano, entre ellos están:

* Ser el representante de Dios en la tierra, Dios dice: “Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: “Voy a poner un sucesor en la tierra” (Sura Al- Baqara 30). 1
* Ser creados a la mejor imagen, por lo que Dios dice: “Dios (...) os ha formado armoniosamente y os ha proveído de cosas buenas.” (Sura Al- Ghafir 64).
* Elevada estatura, ya que Dios dice: “Hemos creado al hombre dándole la mejor complexión” (Sura At Tin 4).
* Ser creado de la mejor manera, Dios dice cuando habla acerca de los estados de la creación desde el principio de la creación hasta su consumación: “Hemos creado al hombre de arcilla fina. Luego, lo colocamos como gota en un receptáculo firme. Luego, creamos de la gota un coágulo de sangre, del coágulo un embrión y del embrión huesos, que revestimos de carne. Luego hicimos de él otra criatura ¡Bendito sea Dios, el Mejor de los creadores!” (Sura Al- Mu’minin 12; 13; 14).
* El leer y escribir “¡Recita en nombre de tu Señor...” (Sura Al- Alaq 1) y “¡Por el cálamo y lo que escriben!”(Sura Al- Qalam 1).
* El sonar lógico“El Compasivo ha enseñado el Corán. Ha creado al hombre, le ha enseñado a explicar” (Sura Al- Rahmann 1; 2; 3; 4).

Los seres humanos tiene estos rasgos en común, masculinos o femeninos y la aleya de la igualdad abarca a todos, en ella Dios dice: “¡Hombres! Os creamos de un varón y de una hembra e hicimos de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble entre vosotros es el que más Le teme. Dios es omnisciente, está bien informado” (Sura Al- Hujarat 13). Asimismo, la justicia islámica otorga a todos sus debidos derechos, hombres y mujeres “Se me ha ordenado que haga justicia entre vosotros” (Sura Al- Shura 15) “Dios prescribe la justicia, la beneficencia y la liberalidad con los parientes. Prohíbe la deshonestidad, lo reprobable y la opresión. Os exhorta. Quizá así os dejéis amonestar” (Sura Al- Nahl 90). Todos estos antecedentes islámicos, incluidos las mujeres y los hombres, y los derechos de las mujeres tienen como marco de referencia estos grandes y benditos antecedentes de justicia, honor e igualdad.

Si echamos una mirada al estatus de las mujeres antes del Islam, veremos cómo se aplastaban sus derechos, eran sustraídas de toda voluntad y movimiento y estaban indefensas. Dos perspectivas contribuyeron a poner a las mujeres en esa posición: una la perspectiva religiosa y de adoración y la otra nacional o racial.

La perspectiva religiosa es representada por las mujeres en el judaísmo, la cristiandad y otras religiosas, en tanto que la nacional o racial está representada por los árabes y otras naciones, lo que queda claro sin necesidad de detalle alguno.

El Islam llegó y honró a las mujeres elevándolas y otorgándoles todos los derechos. De este modo las colocó en el lugar correcto que les es adecuado. El Islam honró a las mujeres como madres, Dios dice cuando aconseja al hombre acerca de sus padres: “Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres. Su madre le llevó con molestia y con molestia le dio a luz” (Sura Al- Ahqaf ,15), Él menciona al hombre a través de su madre, en vistas de lo que ella sufre cuando lo lleva en su vientre, de modo que tendrá un cálido lugar para su madre más que para su padre. Nuestro honorable Mensajero (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) insistió al hombre que le preguntaba acerca del lugar de sus padres y le contestó diciendo: “Tu madre tres veces, luego, en cuarto lugar, dijo tu padre”2 .

Al honrarla, Dios reprendió a aquellos que se sentían disgustados cuando tenían hijas mujeres, Dios dice: “Y cuando los impíos vean el castigo, éste no se les mitigará, ni les será dado esperar” (Sura Al- Nahl 85). Del mismo modo el Islam honró a la mujer como hermana y el honorable Mensajero (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) honró a Alshima Alsa’adia, su hermanastra, que era hija de Halima Alsa’adia, su madrastra, cuando ella era prisionera de Hozan, que fue capturada por un musulmán en la batalla de Haninin. Cuando los musulmanes la ofrecieron en el mercado, ella dijo que era la hermanastra de su compañero, pero no le creyeron, así que la llevaron ante el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y cuando lo hallaron ella dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Soy tu hermanastra”. Él dijo: “¿Cómo puedes probarlo?”.

Ella dijo: “Tengo una cicatriz en mi espalda donde me mordiste cuando estaba sentada en tu regazo”, cuando el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) identificó la cicatriz, desplegó su capa y la sentó en ella y le dio a elegir diciendo: “Si deseas quedarte, serás amada y respetada, y si deseas te suministro la vuelta a tu pueblo, lo haré”. Ella optó por lo segundo y el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) la proveyó y la envió con su pueblo, tras lo cual ella abrazó el Islam y le dio esclavos, un concubino y rebaños”3 .

El respeto y honra del Islam por una mujer está manifestado por el modo humano en que el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) trató a sus esposas y lo que está más allá de toda descripción, comenzando con su leal y gran esposa Khadiya, la hija de Khowilid, y siguiendo con la madre de su hijo, María la copta. Desde el punto de vista islámico las mujeres son hermanas de los hombres y la palabra árabe para hermana es “Shaghiga” que significa mitades. El Mensajero de Dios (la bendición y la paz sean con él y su descendencia) dice: “Las mujeres son hermanas de los hombres”, lo que representa la mitad de la comunidad.

El Islam pone a las mujeres en un total pie de igualdad en todos los niveles, dice: “Su Señor escuchó la plegaria: “No dejaré que se pierda la obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros” (Sura Al- Imran, 195).

Si hallamos al Islam dando más tareas a los hombres que a las mujeres es sólo un acto de aumento de los deberes de los hombres y honra a las mujeres como muestra de entendimiento hacia sus sentimientos femeninos y respeto hacia su naturaleza física.

Los antecedentes antes mencionados y otros antecedentes islámicos más, que no hemos mencionado y que son muchos indudablemente, han posibilitado a las mujeres tomar la responsabilidad de la familia y la comunidad también.

La Responsabilidad Económica de las Mujeres hacia la Familia:
La Dote

El Islam estatuye el matrimonio, lo convierte en un vínculo y en un serio contrato entre la pareja, y como el hombre obtiene placer sexual de la mujer, a cambio del mismo, el Islam establece la dote, que es el dinero que el hombre ofrece a la mujer, de esta manera, este dinero que es la dote es un derecho exclusivo de la mujer y nadie lo puede compartir con ella. Es un mandato de Dios, Dios dice: “Dad a vuestras mujeres su dote gratuitamente” Sura Al- Nisa 4 y “Os están permitidas todas las otras mujeres, con tal que las busquéis con vuestra hacienda (...)” (Sura Al- Nisa, 24). La expresión coránica en la Sura Al- Nahl comprende varios significados: Es la dote voluntariamente pagada a la esposa por su esposo, es también una orden de Dios impuesta al esposo hacia su esposa como un acto de religión y adoración. Asimismo, existen Hadices del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) que enfatizan la necesidad de un esposo y su deber de pagar a su esposa la dote, de otro modo estaría condenado a perecer.

Como es la costumbre es algunos casos en el que el hombre o un prometido ofrece a una mujer un regalo antes del pretendido matrimonio y la gente en general halla bueno recibir regalos, es un modo de afecto entre las personas, algunos hadices expresan este hecho de “intercambio de regalos, intercambio de afecto”4 del mismo modo, la esposa tiene derecho a hacer lo que desee con ese regalo y sin que le pueda ser sustraído por alguien. Las reglas de la jurisprudencia han discutido acerca de este regalo y déjenme citar al Sheij Atafish, en el libro “Sharah Al nil”, en el que expresa: “Quienquiera que se halle comprometido con una mujer y le otorgue un regalo, y luego rompe con ella, no tiene derecho a pedir que le sea devuelto, ya que es para que ella lo conserve”5 , si el compromiso culmina en un matrimonio consumado y la pareja vive con felicidad, la esposa puede otorgar a su amado esposo parte de su dote como recompensa por haber sido un buen compañero y por llevarse bien con ella, y para que el marido no se avergüence ni sospeche algo, el Islam permite que ella le de parte de la dote al esposo de la misma forma que permite al esposo tomarla de ella y consumirla a plena luz del día sin sospechas ni mortificaciones. “Pero, si renuncian gustosas a una parte en vuestro favor, haced uso de esta tranquilamente” (Sura Al- Nisa, 4), lo que prueba la completa propiedad de la dote por parte de la mujer y el uso merced a dicha propiedad.

Herencia

La herencia es la propiedad que el fallecido deja y representa los restos de algo, como en las palabras de la plegaria “haz que quienquiera que herede de nosotros”. ¿Pero cómo una herencia les llega a las mujeres? O ¿Cómo la obtienen? Y, las mujeres antes del Islam ¿Heredaban de un pariente cercano?
Las ocasiones detrás de la herencia reveladora, las aleyas relacionadas y las narraciones que las acompañan indican que los árabes no permitían que una mujer heredase propiedad alguna de sus parientes cercanos, y tampoco creemos que otras naciones lo hiciesen, basándose en el argumento que ella no montaba caballos ni empuñaba armas para combatir al enemigo, lo que representaba su debilidad cuando debía defender a su pueblo y a su tribu, y según sostenían, sólo los hombres lo llevaban a cabo, de allí que desde su punto de vista, no merecía heredar algo. Algunos árabes incluso otorgaban el derecho a heredar a los hombres mayores antes que a los jóvenes, incluso, ¿Por qué? Aducían que porque no podían empuñar las armas para eludir al enemigo cuando atacaban sus hogares, con lo que implicaban que los jóvenes eran muy pequeños y eran protegidos por los mayores, y con esa visión, la propiedad depende de la protección por lo tanto el protector la reemplazaba si la necesitaba.

En cuanto concierne a las ocasiones de estas aleyas reveladas, existe alguna narración sobre el efecto que la viuda de Aus Thabit, junto con sus tres hijas, no heredaron algo de la propiedad de su padre, en tanto que sus primos Swede y Ajrafa heredaron todo, por lo que la viuda y sus tres hijas se dirigieron al Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) para comentarle y quejarse acerca de este tema.
Del mismo modo la esposa de Sa’ad Bin Rabiea junto a sus hijas acudieron al Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) para quejarse de su tío, ya que el tío de las hijas de Sa’ad Bin Rabiea se apoderó de todas las propiedades y no les otorgó algo. Estos dos sucesos, no descartamos otros eventos similares que no fueron mencionados en las narraciones, dieron lugar a la revelación de la aleya de la herencia. Al comienzo, esta aleya fue revelada: “Sea para los hombres una parte de los que los padres y parientes más cercanos dejen; y para las mujeres una parte de lo que padres y parientes más cercanos dejen. Poco o mucho, es una parte determinada” (Sura Al- Nisa, 7) luego otras aleyas siguieron: “(...) ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Si éstas son más de dos, les corresponderá dos tercios de la herencia.” (Sura Al- Nisa, 11; 12; 13; 14).
El Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) ordenó que a todos les sea dado lo que les es debido, lo que no fue fácil de aceptar para la mentalidad árabe de la época y les hizo reflexionar, pero si no hubiese sido por la fortaleza de su fe, no lo hubiesen aceptado y puesto en práctica, de este modo la porción de una mujer de acuerdo a su cercanía al fallecido es la siguiente:

1- Hijas:
* La hija obtiene la mitad de lo que su hermano hereda de la propiedad: “(...) la porción del varón equivalga a la de dos hembras.” (Sura Al- Nisa, 7).
* Si es hija única, obtiene la mitad “Si es hija única, la mitad” (Sura Al- Nisa, 7).
* Si son dos o más obtiene los dos tercios: “Si éstas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia” (Sura Al- Nisa, 7).

2- Madre:
* Un sexto si su hijo tiene un hijo varón “A cada uno de los padres les corresponderá un sexto de la herencia, si tiene hijos; (...)” (Sura Al Nisa, 7), y nuevamente si tiene hermanos, le corresponderá un sexto.
* Un tercio si su hijo no tiene hijos “(...) pero, si no tiene hijos y le heredan sólo sus padres, un tercio es para la madre.” (Sura Al- Nisa, 7).

3- Esposa
* Un cuarto si su esposo no tiene hijos: “Si no tenéis hijos, a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis” (Sura Al- Nisa 12).
* Un octavo si tiene hijos “Si tenéis, un octavo de lo que dejéis” (Sura Al- Nisa 12).

4- Hermana:
* Existen varias posibilidades que abarcan desde un sexto hasta compartir un tercio y en ocasiones puede haber muchas muchachas.
De esta forma el Islam otorgó a las mujeres el derecho a la propiedad y el derecho a disponer de ella de la manera adecuada. Ninguna otra justicia le dio a las mueres este derecho, excepto el Islam.

Cooperación con Respecto al Hogar:

El Islam elevó el estatus del matrimonio, lo envolvió con un sagrado vínculo y lo rodeó con una fuerte muralla de medidas precautorias para asegurar su continuidad, de modo que este serio convenio que posee la mujer con el esposo permanezca y continúe. Está más allá de toda duda que la cooperación entre los miembros de la pareja ayuda a preservar este vínculo y lo fortalece, de allí que la cooperación sea considerada uno de los factores cruciales de la estabilidad familiar, que está de acuerdo a las órdenes de Dios: “Ayudaos unos a otros a practicar la piedad y el temor de Dios, no el pecado y la violación de la ley.” (Sura Al- Ma- Idah, 2). Esta es la orden de Dios para todos los creyentes, incluyendo a los hombres, mujeres y esposas y esposos.
Si el hombre halla la esposa honrada, que hará del hogar un oasis de consuelo, tranquilidad y seguridad, logrará la estabilidad, ya que el hombre trabaja para conseguirla proveyendo a las necesidades del hogar en relación a los gastos, mobiliario, vestimentas y todo lo que pueda ayudar a la esposa honrada a poner en marcha un hogar feliz y marca la pauta para un ambiente confortable en torno a la casa. Si esta cooperación o su interacción positiva está en su lugar en la pareja, entonces, el afecto y la compasión que Dios ha hecho como fruto del feliz matrimonio, en el que el corazón de la esposa estará a gusto y el esposo hallará consuelo, se hará realidad. Dios dice: “Y entre sus signos está el haberos creado esposas nacidas de vosotros mismos, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad” (Sura Al- Rum, 21).

Si mi creencia de llevar adelante un hogar es el pilar de las responsabilidades económicas de la mujer, es aquí donde su sentido de la economía se destaca y donde dirige los asuntos domésticos muestra, ya que el hogar es el reino de la mujer en el que ella deambula limpiando, ordenando, lavando y de esta forma provee un hogar libre de desorden, ruido y negligencia, y debe mantenerlo económicamente ordenado e impecable también, ¿por qué no? ¿No dijo el Mensajero de Dios (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) “Una mujer es la gobernante de la casa de su esposo”?6 Como sea que sostengamos que para que un hogar radiante, alegre, afectuoso y feliz se logre, la pareja debe cooperar y debe ayudarse mutuamente, ya que nuestro maestro y amado líder solía ayudar a sus esposas con los asuntos domésticos, solía arreglar su propia ropa y zapatos y ordeñaba su camella7 y sus grandes compañeros y califas siguieron su ejemplo. Si estudiamos los libros de la jurisprudencia islámica, hallaremos una descripción detallada de los derechos de la pareja, en la que se ha mencionado que el esposo está obligado a proveer de alojamiento, alimento y vestimenta, en tanto que la esposa está obligada a conservar el dinero de su esposo y a gastarlo con mesura y sin extravagancia, ya que la mujer honrada conserva el dinero y honor de su esposo si él se aleja, como fue relatado en el hadiz8 . Pero si el esposo es mezquino, la esposa puede tomar el dinero necesario para ella y sus hijos. A este respecto el Profeta (la bendición y la paz sean con él y su descendencia), otorgó a Hind, la hija de Ataba, la esposa de Abi Sufiyan Bin Harb, el permiso para tomar dinero de su marido cuando ella se quejó de la tacañería de Abi Sufiyan: “Toma lo necesario para ti y tus hijos.”9
Los juristas han expresado desacuerdo en cuanto a los deberes de la esposa, ¿Cuál es su deber? ¿Su deber es servir a su esposo? ¿O no lo es? ¿O sirve a su marido de acuerdo a su voluntad?

Existen tres puntos de vista de acuerdo a este respecto:

* El primero establece que no es su deber servirlo, sino que más bien algo voluntario si ella lo desea.
* El segundo punto de vista sostiene que es su deber servir a su esposo
* El tercer punto de vista dice que ella debe tener el mismo estatus que poseía en la casa de su padre, si allí servía, entonces debe hacerlo en al casa de su esposo.

Aún cuando los juristas han estado desacuerdo en cuanto a los deberes de la esposa en el hogar, están acordes en cuanto a la necesidad de cooperación entre los miembros de la pareja, basados en la orden de cooperar en asuntos de piedad y honradez “Deben cooperar en cuestiones de rectitud y piedad.”
De esta manera, la pareja comparte la dirección del hogar en términos de servicio, arreglo, mantenimiento y elección de objetos tales como el mobiliario, etc.

El Imam Nur Aldin Al Salami Alomani, en su libro “Le esencia del orden”, lo expuso sutilmente en el capítulo del trato a la esposa:

Se dice que no es su deber servirlo, sino que está por su cuenta.
Si observamos la biografía de los predecesores, veremos que es un deber.
Ya pasaron los días en los que ambos en la pareja trabajaban.
La religión impulsa a ambos a cooperar.
No se distingue entre lo que se necesita de ellos para servir en el hogar y lo qué no es necesario.
No se dice que es deber de él servirla o cocinarle para respetarla.
En el Libro está la orden para la cooperación para la piedad y el temor de Dios.
Hemos reunido de todo aquello que es descripto que es asumido como deber.

Para que esta cooperación y unión sucedan, deben existir modos de lograrlas, la más importante de ellas es la consulta y el entendimiento porque Dios ordenó a la comunidad de los creyentes la consulta entre ellos “(...) se consultan mutuamente, (...)” (Sura Al- Shura 38), la aleya está expresada en el imperativo lo que indica que es para la comunidad, incluyendo a la pareja. Asimismo es sabido que la consulta, el entendimiento y la coordinación resuelven las causas del conflicto. Al ser complicada y sensible, la vida marital necesita del entendimiento y la consulta entre la pareja, sea que se hallen vinculados por los lazos del matrimonio o sus acompañamientos en los gastos o amamantamiento, por ello, Dios da derecho a la pareja divorciada a sentarse a negociar y hallar un acuerdo para continuar el amamantamiento del recién nacido con los gastos consecuentes “Y no hay inconveniente en que el padre y la madre quieran, de mutuo acuerdo y luego de consultarse, destetar al niño” (Sura Al- Baqara, 233), si el Sabio Dios, decidió esto para la pareja divorciada, es aún más apropiado asumir que Lo desea para la pareja estable.

La Responsabilidad Económica hacia la Comunidad

El Derecho a la Propiedad

Desde que Dios ha revelado Su sagrada aleya “Los hombres tendrán parte según sus méritos y las mujeres también” (Sura Al- Nisa, 32), las mujeres se volvieron dignas, reconocidas e independientes en su derecho a la propiedad y a disponer de ella cuando su feminidad era la razón de su indignidad, como era el caso antes del Islam, en otras naciones y otras religiones. En el Libro y en las palabras del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia), Dios le dio una porción en la herencia y la propiedad, hasta pudo heredar de su padre, hermano, hijo y otros parientes, basado en la cercanía con el fallecido, y es capaz de poseer distintas clases de propiedades a través del derecho de propiedad, asimismo puede practicar el comercio por medio la compraventa y puede entregar o denegar su propiedad a quienquiera que elija. El Sheij Mohammad Abdu dice: “Dios ha elevado a las mujeres a un grado que ninguna otra religión o ley anterior jamás lo hizo, y ninguna otra nación, antes del Islam o luego de él, lo alcanzó. Aún la civilización europea, que honró y respetó a las mujeres al formarlas y educarlas en habilidades y ciencias, está por debajo de este grado al que el Islam elevó a las mujeres, algunas legislaciones no dan derecho a las mujeres a disponer de su dinero sin la autorización de su esposo y otros derechos similares, que la ley islámica ha acordado a las mujeres desde los últimos trece siglos y medio. Cincuenta años atrás, las mujeres en Europa, eran como esclavas en todo, tal como era el caso en el pre- Islam con los árabes o peor que eso: eran extranjeras, cuya civilización no alcanzaba a nuestra legislación islámica con respecto a elevar el estatus de las mujeres, jactándose ante nosotros y acusándonos de maltratar a nuestras mujeres, y los ignorantes entre ellos reclaman que somos de esta manera por el efecto de nuestra religión.10. El derecho de las mujeres a la propiedad no las excluye de la propiedad absoluta, algo confirmado por hechos verdaderos y que se confirma con evidencia histórica. En la ley islámica la mujer posee lo que le es ofrecido en dote, lo que hereda y lo que le es otorgado como regalo, además de lo que gana en los negocios, comercio y la agricultura, sin interferencias de propios y ajenos.

El Derecho de las mujeres de administrar su propiedad

Si las mujeres tienen derechos totales sobre lo que poseen, ¿le es permitido la administración de los mismos? Porque existen casos en que se poseen cosas pero se carece del derecho de administrarlas o de utilizarlas, tal como es el caso de los menores de edad, los incapaces o inmaduros, de esta manera ¿las mujeres son ineptas para administrar también?
La ley islámica establece que una mujer es como el hombre en ambos derechos: el derecho a la propiedad y el derecho a administrarla, sea que se trate de actos relacionados al siguiente mundo y lo que derive como resultado de ello, o esté relacionado a este mundo y a sus consecuencias tales como las ganancias o el derecho material. “Su Señor escuchó su plegaria: “No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros.” (Sura Al- Imran, 195).
El Islam le ha impuesto dar limosna de su dinero. En muchas instancias el Profeta impulsó a las mujeres a dar limosnas “¡Oh, mujeres creyentes! Den algo a vuestro prójimo, aunque sea una pezuña quemada de oveja.”11
En una ocasión cuando Zeinab, la esposa de Abdullah Bin Masud lo oyó ordenándoles dar limosnas, le preguntó a quién darlas, porque tanto su esposo como su hijo reclamaban merecerlas más que los demás por ser pobres y estar necesitados. El Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) le dijo que le diera las limosnas a su esposo y a su hijo12 . Suponemos que una mujer tiene el derecho de dar limosnas y hacer caridad, y esto prueba su completa capacidad para la propiedad y para administrarla.

El Derecho de las Mujeres a Trabajar

Dios creó este mundo y todo lo que hay en él con su omnipotencia y sabiduría, y también creó todo en pares para lograr la complementariedad, la coexistencia y la armonía, y tenía mucha fe en la feminidad y la masculinidad de su creación en general y del ser humano en particular: “¡Por Quien creó a varón y la hembra!” (Sura Al- Lail, 3), la razón de Su fe en ellos es sólo la de poner atención en las características de cada uno de estos, en las que el hombre tiene rasgos especiales y también la mujer

Por esta complementariedad entre el hombre y la mujer o entre un hombre y una mujer; una mujer y un hombre compartían el trabajo dentro y fuera del hogar, y esta cooperación fuera del hogar es manifestada en la mujer campesina, o digamos en la vida campesina, en la que la mujer podría ser vista junto al hombre, ya sea su esposo, padre o hermano en el jardín, en el campo y en otros ámbitos de la vida y a veces se las ve en grupos más que en pares cuando surge la necesidad de llevar a cabo alguna tarea, sin embargo, está más allá de toda duda que esto está dentro de un contexto de discreción y respeto, lejos de la degeneración y de la vulgaridad. Hemos experimentado la vida rural en Omán, que es una comunidad islámica conservadora, y fui testigo de la presencia de hombres y mujeres en conjunto y su presencia en los grupos mientras trabajaban en granjas y olivares u otros trabajos que necesitaba de la cooperación entre los habitantes del vecindario, la localidad o la villa.

La pregunta que se plantea es si el asunto surgido en nuestra época actual acerca del trabajo de las mujeres ¿está relacionado con la vida rural? Por supuesto que no, lo que significa que el actual trabajo femenino implica que deje el hogar para trabajar afuera, sea en la esfera pública, como instituciones gubernamentales y esos círculos, o en el sector privado, como compañías, corporaciones e individuos.
Los puntos de vista respecto a este tema, que la mujer trabaje fuera del hogar, son divergentes, y existen tres puntos de vista:

* El primero lo apoya y pide aún más, diciendo que el trabajo amplía los horizontes de la mujer y saca lo mejor de ella, desarrolla su personalidad y su trabajo da lugar a la gloria de la nación, ya que la gloria de una nación reside en el número de su fuerza humana, en consecuencia a través de su trabajo, la mujer puede ayuda a quienquiera que la apoye o puede apoyar a otros.
* El segundo punto de vista no aprueba su trabajo diciendo que es a costas de su maternidad y de sus rasgos femeninos, o a costas de ser madre y esposa, asimismo no es posible realizar trabajo doméstico, su deber hacia su esposo y la crianza de sus hijos, su trabajo fuera del hogar se enreda con el doméstico y eso resulta en el descuido del hogar, del esposo y de los hijos.
* El tercer punto de vista aprueba su trabajo tomando en cuenta que el trabajo en sí no se halla prohibido, en tanto y en cuanto no sea pecaminoso, no lleve demasiado tiempo, enervante y que remuerda la conciencia, lo que puede alejarla de sus características y los requerimientos de su misión natural, entonces, ella puede comprometerse con cualquier trabajo, en tanto y en cuanto se vista y se comporte adecuadamente y debe evitar estar a solas con un hombre13 .

En lo que concierne a estos tres puntos de vista, nos inclinamos hacia el tercero, ya que es el más adecuado al estatus, la dignidad y la castidad de la mujer, ya que lo principal para una mujer es permanecer y trabajar en el hogar y su trabajo fuera de él es secundario, por ello es que lo principal no debe estar subordinado a lo secundario. Cuando Ali Bin Abi Talib habló con el Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) acerca del trabajo fuera del hogar de Fátima, decretó que Ali trabajase fuera y Fátima dentro del hogar.

Del modo dramático en que la vida se ha desarrollado, dio lugar a trabajos fuera el hogar que necesitan que las mujeres los lleven a cabo, y, por esta razón, las mujeres tienen que trabajar afuera. Quizá sea apropiado concluir con la agradable manera del pensador y dramaturgo inglés Bernard Shaw, cuando dijo. “La clase de trabajo que no se puede realizar sin las mujeres y en el que no pueden ser sustituidas es llevar un feto en su seno, darlo a luz amamantarlo y llevar adelante un hogar. Pero no son pagadas con dinero, lo que hace que algunos idiotas olviden que se trata de un trabajo, de modo que cuando hablan de trabajo mencionan al hombre como el duro trabajador para el sustento y diligentes buscadores de la supervivencia y descripciones así, con las que arrojan ignorancia y mendacidad. Una mujer trabaja en el hogar y desde tiempos inmemoriales, su trabajo en el hogar ha sido necesario y vital para la existencia y supervivencia de la comunidad. En tanto que millones de hombres son contratados y desperdician sus años en trabajos triviales, y puede ser esa la única razón que los hombres tiene para hacer esos trabajos es que apoyan a sus mujeres, sin las que no podrían realizarlos, a pesar de ello, los hombres son orgullosos y no desean entender.”14

Conclusión

El derecho de la mujer es parte de los derechos humanos en general, ya que ella se halla bajo la protección del hombre, es su hermana y para cada uno de ellos, cada derecho, sea un derecho mundano o un derecho relativo al próximo mundo, y el Islam honró a una mujer como madre, hermana, esposa y la honró dentro del amplio tejido de a comunidad ya que ella es la mitad de la misma.
El Islam le otorgó a las mujeres el derecho a la propiedad y el derecho de administrar lo que ella posee, posee lo que le fue concedido como dote por s matrimonio y hereda de sus parientes cercanos, basados en la cercanía con el fallecido, mientras que no heredaba nada de los árabes y otros pueblos.
En cuanto a la cooperación en el hogar o en la dirección del mismo, aunque es su deber llevar a cabo las tareas domésticas, el esposo debe ayudar con la responsabilidad del hogar y debe servir y dar lugar a la estabilidad en la pareja casada, como el Mensajero de Dios (la bendición y la paz sean con él y su descendencia) hizo con sus esposas en su hogar. Más aún, es el deber del esposo el proveer lo que sea necesario para el hogar y ella a cambio podrá estar en posición de llevar a cabo sus deberes para dirigir el hogar, todo esto debe ser acompañado por la consulta, el entendimiento y la coordinación entre el matrimonio.
Además de otorgarle el derecho a la propiedad total y el derecho a se digan de ella, el Islam le dio el derecho de disponer de ella, para que de limosnas, Zakat y caridad.
En cuanto al trabajo fuera del hogar, ella tiene derecho al mismo, basado en el punto de vista que hemos elegido en tanto y en cuanto no la lleven a cometer pecados y teniendo en cuenta que ese trabajo no le consuma mucho tiempo, energías, pensamientos y conciencia, de modo que sea costas de su feminidad innata y la maternidad características y no debe distraerla de llevar a cabo sus deberes hacia su esposo, trabajo doméstico y la crianza de sus hijos.

1 N. de la T. al español: En la versión traducida al inglés se cita erróneamente como la aleya 20 de la Sura Al- Baqara.

2 Abu Alhassan Al- Nadwi, “La narración biográfica del Profeta” pág. 300.

3 Relatado por Abu Dawood.

4 Atafish Mohammad Bin Yusuf, comentario de Alnabil, volumen 6, pág 80, es una de las fuentes más importantes de la jurisprudencia en Alabadhi.

5 Alsalami, comentario de Jamia Al Sahih, vol.3 pág 439, es un comentario de Jamia Alsahih, referido al Imam Rabia Bin Habib Al Farhadi.

6 Narrado por Abdulrazagh en Almonsanf.

7 Narrado por Abdulrazagh en Almonsanf y por Altabarani en Alwasat.

8 Atafish, comentario de Alnabil, vol. 16, pág 416

9 Gohar Alnizam, Conciso manual acerca del orden y compendio sobre la jurisprudencia de Alabadi.

10 Al Bahi Alkholi, “El Islam y la mujer contemporánea”, pág 25.

11 Relatado por Rabia Habib en su mencionado libro.

12 Said Sabigh, Jurisprudencia sunnita, vol. 1, pág. 343.

13 “El Islam y la mujer contemporánea”, ver Mohammad Hussein Fadullah, “Reflexiones islámicas sobre las mujeres”, pág 38.

14 “El Islam y la mujer contemporánea”, citado de la revista egipcia Alhila, Marzo de 1965.