La Ética Sexual Concebida por los Pensadores Modernos

Autor: Murtaza Mutahhari
Traductor al inglés: Muhammad Khurshid Ali
Tema: /Entrenamiento Moral/Social/
Organización: Departamento exterior de la Fundación Bethat.
Referencia: Ética sexual en el Islam y el Mundo Occidental.
Dirección de Referencia: http://www.al-islam.org
Traduccion al español para U.M.M.A por Fátima Elía.

Texto Completo:

La moralidad sexual constituye una parte integral de la ética del comportamiento aplicable a los seres humanos. Incluidas en la ética sexual están algunas de las diversas normas sociales, hábitos personales, las cuales están asociadas directamente con el instinto sexual. Algunos aspectos de la ética y las prácticas sexuales son especificados a continuación:

La modestia femenina; el sentido masculino del honor concerniente a los miembros femeninos de un grupo familiar; la castidad femenina, la fidelidad de una esposa hacia su marido, la inclinación femenina de cubrir sus partes privadas, o su aversión de exponer en público cualquier desnudez del cuerpo; la prohibición del adulterio, la interdicción de cualquier intimación visual o física con otras personas que nos sean la esposa o esposas legales; la prohibición del incesto, o del matrimonio entre personas relacionadas muy cercanamente; la evasión de tener relaciones sexuales con mujeres menstruantes; la prohibición de la pornografía o de la obscenidad; y el tratamiento del celibato como algo demasiado santo o indeseable.

El instinto sexual es algo extraordinario por naturaleza. También es poderoso en su manifestación. Consecuentemente, las moralidad sexual es una de las partes mas importantes de la toda la ética.

Will Durant, en su libro titulado: Nuestra Herencia Oriental, hace hincapié en el hecho de que contraer matrimonio y establecerse fueron siempre considerados como unos de los muy importantes deberes morales de los seres humanos. Él dice que la capacidad humana para la procreación involucra dificultades, no solamente en el momento del matrimonio, sino también antes y después de éste.


Las dificultades pueden agravarse por la intensidad y la vehemencia en el instinto sexual, así como también en la aversión a las inhibiciones morales y legales. Más aún, podría incluso dar lugar a la desviación de su curso natural. Todo esto y más, como es mencionado por Will Durant, da lugar a una confusión extrema y a desordenes organizacionales, siempre y cuando uno sociedad no pueda proporcionar las medidas preventivas necesarias y efectivas.


Cualquier discusión científica y filosófica de la moralidad sexual necesita primero considerar sus orígenes y su evolución. Por ejemplo, es necesario conocer cómo son salvaguardadas la modestia y la castidad de la mujer. El hecho de que tradicionalmente los hombres protejan a sus mujeres es parte de sus sentidos del honor, puede ser por identificables y específicas razones.

La actitud masculina de posesión y de protección hacia las mujeres puede no ser necesariamente atribuida a los celos innatos del hombre. Puesto que, los celos humanos han sido reconocidos universalmente como una emoción negativa. ¿Tiene una excepción hecha en favor de los celos que sean para salvaguardar la relación esposo-esposa? Si es así ¿por qúe motivo? Si hay otras razones para que los hombres protejan el honor de sus mujeres, como si se tratara de una cuestión de su propio honor, ¿cómo puede ser explicado esto?

Del mismo modo, los deseos y las normas sociales favorecen a la vestimenta o la cubierta del cuerpo femenino, refrenan la promiscuidad sexual, prohíben el matrimonio entre personas relacionadas muy cercanamente y otras restricciones morales o legales similares necesitan ser explicadas. Su examen puede ser en términos de si tienen o no tienen sus raíces en la naturaleza humana, fisiológica y psicológicamente.


Entonces, como uno puede preguntarse sobre si la moralidad sexual esta o no vinculada a las necesidades de la vida gregaria, o si es parte innata de sus tendencias, sentimientos e inquietudes hacia una supervivencia humana apropiada en el proceso natural. .O, ¿hay alguna posibilidad de que las causas históricas, que no sean naturales, hayan afectado e influenciado gradualmente la conciencia y el comportamiento humano?


Si la fuente de la moralidad humana ha sido enteramente arraigada en la naturaleza, es difícil de explicar que no solamente los salvajes antiguos, sino que actualmente las tribus primitivas aisladas, que viviendo en la manera de sus ancestros, fueron y son bastante diferentes a la gente civilizada.


Los orígenes y la razón de ser de la moralidad sexual pueden ser diversos. Así que pueden ser por las condiciones históricas de la evolución social, con referencia a la ética sexual humana en particular. No obstante, la cuestión relevante para nosotros ahora es acerca de si la moralidad tradicional es o no válida en las condiciones modernas para la consecución del progreso humano completo.


Específicamente, debemos preguntarnos a nosotros mismos si podemos o no actualmente salvaguardar la ética sexual tradicional o si debemos reemplazarla por una nueva moralidad instituida.


Will Durant no rastrea la moralidad sexual humana en cualquier origen en la madre naturaleza. Él atribuye la evolución de la moral a las razones que emanan de la experiencia histórica, incluso a algunas infelices o crueles que acontecieron en el pasado. Es partidario de mantener la esencia de la moral tradicional, a la vez que sigue la evolución de las formas, con el fin de practicar la mejor manera selectiva sin ninguna deficiencia.

Refiriéndose a la moral concerniente a la virginidad, la modestia y el pudor femenino, Will Durant observa el efecto que los valores y costumbres tradicionales evidencia un proceso natural de selección moral, involucrando pruebas y errores a través de los siglos. De acuerdo a él, la virginidad y la modestia, son cualidades relativas vinculadas con las condiciones del matrimonio y fáciles de seguir incluso en situaciones del pasado que requerían de la compra, o de la negociación, para las esposas.

Will Durant reconoce que los requerimientos morales y sociales de la castidad y la modestia femenina son de importancia básica para cualquier sociedad, incluso si esas cualidades son algunas veces capaces de brindar un aumento en los desórdenes psicosomáticos o nerviosos. Más aún, las regulaciones socialmente relevantes son esenciales para promover una armoniosa continuidad en las relaciones sexuales en el contexto de la vida matrimonial y familiar.


Freud y sus seguidores suscribieron a diferentes puntos de vista de la moral sexual. Ellos pretendían prescindir de la moralidad sexual tradicional, o reemplazarla con algo completamente nuevo. Según la opinión de Freud y sus seguidores, la moral estaba basada en las limitaciones y las prohibiciones concernientes a la sexualidad humana. Ellos reclamaban que las limitaciones y prohibiciones causaban muchas angustias humanas y le daban un aumento a los disturbios emocionales, incluyendo los temores y las obsesiones subconscientes.


Básicamente similares son los argumentos que han sido adelantados por Bertrand Russell. Él defiende de su propia forma la posición de que nada debe ser considerado como tabú. Sus puntos de vista concernientes al matrimonio y a la moral son independientes de cualquier consideración moral, tales como la castidad, la rectitud, la modestia, cualquier sentido masculino del honor que envuelva el honor femenino (que él sugiere que son celos en realidad) y otros similares.

La propuesta de liberación de la sexualidad humana de las restricciones morales tradicionales es equivalente a reclamar que no hay nada feo, malo o deshonroso que pueda venir de ella. La impresión transmitida es una que depende nada más que del intelecto humano y de su racionalización. ¿¡La propuesta no admite más moderación en el sexo que cualquier limitación natural de la ingesta de alimentos!?


En otra parte, Bertrand Russell trató de responder a la pregunta de si había o no algún consejo para los que querían seguir un camino correcto y sensato en materia de sexo. Su respuesta fue en el sentido de que, después de todo, se debe examinar la cuestión de la moral sexual de la misma manera analítica, que en caso de cualquier otro problema. Si, como resultado de un examen adecuado, es encontrado que no se llega a ningún daño en la búsqueda de una cierta forma de conducta sexual, no podremos tener ninguna razón para condenar cualquier racionalización o práctica individual.


Bertrand Russell contesta negativamente a la segunda pregunta en cuanto a si, en su opinión, cualquier violación de la castidad femenina puede ser vista como una excepción a su argumento de que las acciones no causan ningún daño o que la pérdida de los otros no debe ser condenada. Él explica que la pérdida de la virginidad es debido al acto entre dos individuos. Sin embargo, si es construido como un acto de violación de la castidad de una virgen, debe haber pruebas antes de que pudiera ser condenado como un ultraje.


Por el momento, de un examen detallado de la cuestión de que si los rasgos humanos como la modestia, la castidad o sexual, tienen sus raíces en la madre naturaleza. En efecto, la cuestión es muy amplia en su alcance, pero uno puede a duras penas brindar bridar una respuesta científica completa. Sin embargo, lo que fuere que haya sido indicado sobre esto, hasta el momento, no puede ser presumido ni aproximado. Para ser reconocido por aquellos quienes basan sus opiniones sobre hipótesis que a menudo carecen de consenso.

Por ejemplo, las inclinaciones humanas como la modestia sexual son vistas diferentemente por Freud, Will Durant y Bertrand Russell. La naturaleza y el contenido de sus diferencias no tienen por qué ser detalladas en este documento. Es suficiente mencionar que estos escritores basan sus puntos de vista en la hipótesis de que las cualidades humanas como la modestia femenina no son innatas o no están específicamente en ninguna forma de la naturaleza humana. Si es así, su comprensión de las características humanas demuestra lo que parece ser una aversión para buscar una justificación correcta o un acercamiento microscópico a la situación.


Sea como sea, podemos ciertamente realizar dos hipótesis relacionadas con los hábitos e inclinaciones sexuales. En primer lugar, podemos dar por sentado que las cualidades de comportamiento orientadas al sexo no tienen conexión alguna con la naturaleza innata de los seres humanos. Segundo, debemos suponer que los "hábitos" son inculcados como parte de otras prácticas y normas humanas, bajo algún tipo de contrato social, designado para armonizar los intereses sociales e individuales, así como también asegurar la paz y el bienestar de la humanidad.


Vamos a preguntarnos acerca de que si la lógica y el razonamiento demandan los valores intrínsecos y las salvaguardias para garantizar la completa armonía psicológica y maximizar el bienestar y la paz humana. Podemos preguntarnos además en cuanto a si cualquier eliminación de las restricciones y limites morales y sociales que conduzcan hacia el logro de la completa armonía psicosomática de las personas y a mejorar el bienestar social.


Entonces, podemos llegar a entender la lógica y el razonamiento que consideremos conveniente para nosotros, y de esta forma enfrentarnos a cada práctica convencional y a cada costumbre supersticiosa, que implícitamente tratan a la sexualidad humana como algo sucio y pernicioso. Al mismo tiempo, es muy probable que consideremos necesario abstenernos de promover cualquier libertad sexual irrestricta, la cual ocasiona una extensa lista de excesos, transgresiones y agonías.


Los partidarios de la nueva propuesta de la libertad sexual basan sus argumentos en tres premisas:

(1) La libertad debe estar asegurada para cada individuo, que no interfiera con la de otros.

(2) Todos los deseos sexuales y las aptitudes innatas deben estar libremente nutridos de cumplimiento sin ningún tipo de inhibición o de retención, ya que su reducción o frustración conduce a trastornos del ego; y


(3) Cualquier deseo natural disminuye cuando es completado, y se vuelve insistente y excesivo cuando es sometido a cualquier restricción moral negativa o una prohibición mal concebida.


Los liberacionistas sexuales sostienen que la inestabilidad emocional se deriva de la discriminación entre los instintos y deseos naturales, de modo que sólo una parte de éstos se cumplen, mientras que los otros siguen siendo frustrados. Por lo tanto, ellos dicen, la igualdad de formación y de desarrollo personal de todos los seres humanos son necesarias para el bienestar de las inclinaciones personales y sociales.

Más aun, ellos sugieren que, para evitar las preocupaciones constantes con el sexo, el único camino correcto es levantar todas las restricciones morales y prohibiciones sociales. Ellos reclaman que la liberación del proceso natural del cumplimiento sexual también se anticipa a la travesura, la venganza y la malicia, que son características de una situación de restricciones morales.


Los argumentos anteriores constituyen la base sobre la que la nueva moral sexual es propuesta. Dios mediante, debemos ser capaces de hacer estos argumentos inaceptables, a través de una adecuada investigación y una evaluación exhaustiva de las tres premisas básicas anteriormente mencionadas.