Khadijah, La Madre de los Huérfanos

Autor: A.DASTANI
Traductor al inglés: Z. Dawoodi Fard & L.Jamshidi
Traducción al español para U.M.M.A por Fabiana Ríos.
Tema: /Su Santidad Khadijah (P)/ Formación Moral /Social/
Organización: INTERNATIONAL PUBLISHING Co.; Islamic Propagation Organization
Fecha de Publicación: Segunda Edición (1996-1416 D. H.)

Texto Completo:

Si bien ella era mucho más acaudalada que otras personas adineradas, a diferencia de éstas, siempre pensó en cómo ayudar a los pobres, en compartir sus penas y dificultades y en cómo resolver sus problemas.
Por esta razón, Khadijah (La paz sea con ella) ordenaba a sus sirvientes jamás cerrar las puertas de su hogar y siempre tener a mano aquellas cosas que los pobres necesitaran. Ordenó a sus sirvientes informarle cada vez que un pobre deseara hablar con ella o desease algo de ella, sea de noche o de día. No podía soportar la idea de que los pobres abandonasen su casa con penas, no habiendo recibido algo de ella.
Por eso los despojados y los pobres conocían el camino hacia la casa de Khadijah (La paz sea con ella) y llamaban a dicha casa, "La casa de la esperanza y la seguridad". Más que nadie los huérfanos buscaban refugio en su hogar, porque Khadijah (La paz sea con ella) simpatizaba mucho con ellos y los cuidaba de manera maternal. Por eso la llamaban "Ummal Yatama", que significa "La madre de los huérfanos". Habiendo hablado de la casa de Khadijah (la paz sea con ella), las siguientes líneas ayudarán a tener una idea acerca de su hogar.

La casa donde vivía Khadijah y el lugar desde el que desempeñaba todas sus benevolentes tareas para con los pobres, era una de las más bonitas de La Meca. Constaba de dos plantas, cada una de las cuales era decorada por un pequeño balcón. La sección norte de la casa miraba hacia la Ka'aba (la Casa de Allah) de modo que esta última podía ser observada desde sus pequeñas ventanas. Además, los visitantes a la Casa de Allah podían ser vistos. Las ventanas de los otros tres lados daban hacia los caminos de La Meca y cada transeúnte que ingresaba a La Meca podía ser observado desde esas ventanas. Había una bóveda verde en el tope del edificio que la hacía lucir cien veces más bella. El interior de la casa estaba dividida en dos secciones, una de las cuales era mantenida por Khadijah para su uso privado y a la cual no se era admitido sin su autorización.
En la sección norte de la casa, la que miraba a la Ka'aba, fue donde eligió las habitaciones en las que vivía y desde donde se paraba frente a la Casa de Allah y le oraba cada día. La otra sección de la casa de Khadijah (La paz sea con ella), era para los huéspedes. Sirvientes especiales los entretenían, atendiendo a sus necesidades.

Todos se retiraban satisfechos de la casa de Khadijah. Es por ellos que la gente que habitaba la región la denominaba "la casa de la generosidad y la amabilidad". En tiempos de dificultad, la gente iba y volvía feliz y con las manos llenas. Podemos decir que la parte de la casa de Khadijah que estaba abierta al público era el hogar de mucha gente sin hogar, pobres, refugiados, huérfanos y oprimidos. Si alguien buscaba refugio, la gente los enviaría a lo de Khadijah.

Un famoso escritor describió a la casa de Khadijah de la siguiente manera:
"Cada huérfano que no tenía de quien depender,
Cada padre que no podía conseguir comida para sus hijos,
Cada mujer sin hogar,
Todo aquel que sufriera y no tenía refugio,
Todos ellos conocían el camino hacia la casa de Khadijah (La paz sea con ella) e iban allí.
Se refugiaban en su bondad y riqueza.
Los corazones doloridos de esas personas fueron tratados por su favor y gracia".

Por esta razón, la casa de Khadijah estaba siempre repleta de gente. El día entero bullía de actividades. Khadijah visitaba esa sección accesible al público varias veces al día. Ella se sentaba con sus huéspedes pobres y sin hogar, hablaba y oía sus angustias y dificultades. Cuidaba a los niños y secaba las lágrimas de los pobres. Luego llamaba a sus sirvientes privados y pedía que le acercaran algunas bolsas de dinero. Khadijah distribuía el dinero entre la gente.

La amable Khadijah siempre se sentaba entre los huérfanos y cenaba con ellos. Ella misma los alimentaba con comida deliciosa. Ponía sus manos en sus rostros, los acariciaba y besaba diciendo: "¡Mis queridos niños! No se sientan huérfanos. (Yo soy su madre) Los apoyaré y amaré como si fueran mis propios hijos!"
El apoyo y la protección de Khadijah (La paz sea con ella) no era sólo para los pobres que no tenían padres, sino también para aquellos que los tenían. Durante esa época, conocida como Al- Jahiliyya (La Edad de la Ignorancia), algunos padres que tenían la mente estrecha y eran tontos, enterraban vivas a sus hijas, por distintas disparatadas razones. Se sentían orgullosos de este acto feo e indecente. En cada oportunidad alardeaban acerca de lo que habían hecho. Sin embargo, nunca pensaron acerca del Día del Juicio y que Allah los juzgaría:

"...cuando se pregunte a la niña enterrada viva qué crimen cometió para que la mataran..." (Corán 81: 8-9)

Durante aquellos días, este feo e indecente acto era común entre algunas tribus árabes. Mataban a las hijas inocentes a causa de la pobreza y creían que tener una hija era vergonzoso. Cobardemente enterraban vivas a sus hijas.

Entonces brilló la luz del Islam prohibiendo dicha práctica. Allah dice en el Corán:

"¡No matéis a vuestros hijos por miedo de empobreceros! Somos Nosotros Quienes les proveemos, y a vosotros también. Matarles es un gran pecado." (Corán 17:31)
Como resultado, cuando algunas madres parían hijas, sus esposos se enfurecían con ellas. Ellas tenían que entregar a las hijas al cruel esposo, que era libre de hacer lo que le placiera con la criatura inocente o enviarla a lo de Khadijah (La paz sea con ella) donde podía ser mantenida y salvada de ser enterrada viva. Ahora relataremos una de aquellas historias:

Una noche, cuando la oscuridad cubría la región de Hejaz (en la Península Arábiga), los ricos, que no tenían conciencia, se hallaban durmiendo en sus lechos confortables, apoyando sus arrogantes cabezas en sus cómodas almohadas. Se hallaban durmiendo confortablemente y jamás se molestaban por alguien o por algo ya que ellos tenían todo en el mundo. El dinero también se hallaba siempre a su disposición y podían hacer lo que le viniera en ganas, aún cometer actos irracionales. Pensaban que en tanto la tierra existiera, ellos tendrían el poder.

Esa misma noche, la gente pobre e indefensa se hallaba durmiendo en sus sucias casas o junto a las paredes de las casas de los ricos en la ciudad o en la casa de Khadijah (la paz sea con ella) tratando de olvidar sus penas y miserias, al menos por esa noche.

Durante esta oscura noche, las estrellas y la luna se ocultaban detrás de nubes oscuras. No deseaban ver el prejuicio y la desigualdad entre los seres humanos, habían dejado de brillar. En aquella noche todos dormían, excepto Khadijah y su especial sirviente.

Khadijah se hallaba pensando en su habitación privada. Se hallaba sumergida en el mar de los sueños y se había rodeado de las turbulentas olas de sus pensamientos.
Súbitamente alguien tocó a su puerta. Khadijah, aún soñando, levantó su cabeza y preguntó: "¿Quién es?"
Alguien contestó: "Soy yo, mi señora, Maysareh"

Khadijah (la paz sea con ella) contestó: "¡Pasa! Estoy despierta. No puedo dormir esta noche"
La puerta se abrió y la sirvienta especial de Khadijah, Maysareh, entró precipitadamente, muy confundida.
Maysareh dijo: "As- Salaamu Alaykum, mi señora, lamento molestarla"

Khadijah respondió: "Wa Alaykum Salaam. ¿Qué hay de malo Maysareh? Te noto preocupada. ¿Ha sucedido algo o...?

Maysareh contestó: "¡No, no! No se preocupe. Usted misma dijo que debíamos avisarle cada vez que un indigente indefenso u oprimido deseara verla"

Khadijah dijo: "Si, si. Yo misma lo he dicho. ¿Qué ha sucedido ahora y quién desea verme y por qué?"
Maysareh responsó: "Mi señora, una joven acarreando una pesada bolsa ha llegado a la casa. Estaba temblando y llorando y su cabello estaba desordenado. Ella me rogó traerla hasta usted. Parece que ha llegado hasta acá porque está asustada y deprimida."

Khadijah (La paz sea con ella) contestó: "Muy bien. No hay problema. Dile que pase. Yo misma te he dicho que me llames en cualquier momento, de día o de noche si algún indefenso o persona sin hogar deseaba verme. No dejemos que esa persona deje esta casa con tristeza o con las manos vacías."
Maysareh fue a llamar a la joven para llevarla a la habitación de Khadijah.

Khadijah comenzó a pensar acerca de la joven y se dijo as sí misma: ¡Oh Allah! ¿Qué le ha sucedido a esta pobre mujer en el medio de la noche? ¿Qué clase de problemas ha enfrentado que la han llevado a dejar sola su casa a esta hora y venir hasta aquí? ¿Quién es esta mujer indefensa? ¿De dónde viene? ¿Y por qué vino aquí? Quizá es una madre que vino aquí con su criatura enferma de modo que le demos comida y medicamentos

"Quizá sea una esclava que ha venido hasta acá a causa de su amo injusto. Quizá es una mujer casta a cuya casa han entrado rufianes callejeros para matar a su esposo o llevarse a su inocente criatura. Quizá nada de esto, pero quizá su cruel esposo deseó quitarle a su hija inocente y enterrarla viva bajo el frío polvo del desierto. Quizá por esta razón, tomó a la criatura y la trajo aquí buscando refugio en mi hogar."
Muchos pensamientos ocuparon la casta mente de Khadijah (La paz sea con ella) cuando súbitamente la puerta se abrió.

Una joven, cuya cabeza y rostro se hallaban cubiertos por un velo, ingresó llorando. Las lágrimas mojaban completamente sus mejillas rojas y polvorientas. Sus brazos y piernas temblaban de pena y ella sólo podía decir: "As- Salaamu Alaykum". Luego se sentó en el piso e intentó besar los pies de Khadijah, pero ésta la detuvo, la abrazó y beso su rostro como una madre amable. Khadijah le preguntó: "¡Hija mía! ¿Qué sucedió? ¿Por qué estás tan transtornada? Ten por seguro que lo que yo pueda hacer por ti, lo haré. Dime, hija mía. Dime qué ha sucedido".

La joven se separó del abrazo de Khadijah y abrió la pesada bolsa y la colocó enfrente de Khadijah. Sacó a una preciosa bebé de allí, que parecía un capullo de primavera y la abrazó.

Luego la joven le dio muchos cálidos besos mientras aún lloraba, colocó a la bebé frente a Khadijah y le dijo:
¡Oh Señora de Quraish! ¡Oh amable Khadijah (La paz sea contigo)! Te ruego, por favor ten piedad de mí y de mi bebé. Mira cuán bella es y que hermosas cejas tiene. En nombre de Allah mira como me observa con sus dulces ojos. Mira que bella sonrisa tiene, Parece que entendiera lo que digo porque me observa de esa manera. La bebé sabe que debo alejarme de ella y entregarla a alguien"

Entonces la joven miró al cielo u dijo: "¡Oh Todopoderoso Allah! Sálvanos de esta situación insegura e ignorante y de los malos actos. Envíanos un salvador que pueda detener esta situación salvaje y las crueles matanzas. ¿Qué hizo esta inocente bebé que hace que su padre quiera enterrarla viva sin temor? ¿Qué hice mal que debo entregar a mi bebé?"

La mujer rezó a Allah y comenzó a llorar aún más. La bebé, temerosa del llanto de su madre comenzó a llorar también.

Khadijah (La paz sea con ella), quien se mantuvo callada hasta ese momento, tomó a la adorable bebé de la mujer y la abrazó y con empatía, le dijo a la joven: "¡Hija mía! No te preocupes. Mantendré y protegeré a tu bebé como si fuese mi propia hija, sé como te sientes ahora y por qué estás tan trastornada. Soy madre y conozco el dolor del corazón de las madres. La criaré y cada vez que quieras vendrás a verla"

La joven dijo: "¿Qué sucederá si mi esposo viene y desea quitártela? Es una persona obstinada. Cuando estaba embarazada me decía: "Si es un niño, es mío. Si es una niña pertenece a la tumba". Me repetía esto cada día para molestarme.

Hoy, cuando sentí los dolores de parto, me refugié en el desierto de modo de poder dar a luz. Allí nació esta hermosa niña. No regresé a casa porque sabía que si la llevaba a mi hogar, hubiera significado la tumba para ella, entonces vine a tu casa porque sé que mi hija será protegida aquí. ¡Oh amable Khadijah (La paz sea con ella)! Nosotras, las mujeres de la región, te conocemos bien. Sabemos que proteges a los huérfanos mejor que sus padres, pero aún tengo miedo de que mi furioso esposo pueda venir aquí y quitarte a la bebé.
Él incluso podría lastimarme y matarme por haberte dado a la bebé. No importa. Dejemos que me mate a mí pero que mi hija siga viva"

La joven pronunció estas palabras y cayó a los pies de Khadijah y comenzó a llorar muy fuerte. Khadijah la levantó y le puso una mano sobre el polvoriento cabello y le dijo amablemente: "¡Hija mía! Te dije que no te preocupes por tu bebé. La criaré como si fuese mía y jamás la entregaré a tu esposo. Él nada puede hacer acá. Si viene acá, la esconderé. Quédate segura que tu hija esta a salvo en este lugar. Ahora levántate y descansa un poco. No te encuentras bien. Has recorrido un largo camino. Deja todo a Allah porque Allah está más próximo y es más amable para una persona que cualquier otro" Luego que la joven oyó las suaves palabras de Khadijah (la paz sea con ella) se retiró a un rincón de la habitación y cayó en un profundo sueño. La gran Khadijah, cuyo puro espíritu fue conmovido por los recientes incidentes, pensó seriamente acerca de las cosas que la joven le había dicho. Entonces se preguntó a sí misma. ¿Cuál es el infortunio que está agobiando a los padres árabes que los vuelve tan crueles e inconcientes como para enterrar vivas a sus hijas inocentes con sus propias manos bajo toneladas de negro suelo? ¿Temen a la pobreza o se sienten avergonzados?

La Dama de Quraish continuó pensando acerca de esta desafortunada situación y deliberó cuánto más se llevaría a cabo esta práctica. Habiendo reflexionado profundamente, comenzó a rezarle Allah. Dijo:
"¡Oh Allah! Juro por tus Profetas y por los que están cercanos a Ti. Te ruego que envíes al Salvador que Jesús y los demás Mensajeros han prometido para este pueblo desafortunado e ignorante de modo que esta horrible y desgraciada situación llegue a su fin. Sólo entonces las madres inocentes serán capaces de estrechar a sus desprotegidas e inocentes bebés en sus brazos".

Luego de orar se fue a dormir. Soñó que el sol se elevaba desde el cielo y giraba varias veces alrededor de la casa de Allah. Luego se movía hacia su casa, donde su gran brillantez deslumbraba sus ojos.
Se despertó y se dio cuenta que el día del Islam estaba cerca.

El Profeta Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) dijo: "Allah ha creado un castillo de joyas en el Paraíso para Khadijah en la que no hay cansancio ni fuertes ruidos".