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Khadijah, La Madre de los Huérfanos Autor: A.DASTANI Texto Completo: Si bien ella era mucho más acaudalada que otras
personas adineradas, a diferencia de éstas, siempre pensó
en cómo ayudar a los pobres, en compartir sus penas y dificultades
y en cómo resolver sus problemas. La casa donde vivía Khadijah y el lugar desde el
que desempeñaba todas sus benevolentes tareas para con los pobres,
era una de las más bonitas de La Meca. Constaba de dos plantas,
cada una de las cuales era decorada por un pequeño balcón.
La sección norte de la casa miraba hacia la Ka'aba (la Casa de
Allah) de modo que esta última podía ser observada desde
sus pequeñas ventanas. Además, los visitantes a la Casa
de Allah podían ser vistos. Las ventanas de los otros tres lados
daban hacia los caminos de La Meca y cada transeúnte que ingresaba
a La Meca podía ser observado desde esas ventanas. Había
una bóveda verde en el tope del edificio que la hacía lucir
cien veces más bella. El interior de la casa estaba dividida en
dos secciones, una de las cuales era mantenida por Khadijah para su uso
privado y a la cual no se era admitido sin su autorización. Todos se retiraban satisfechos de la casa de Khadijah.
Es por ellos que la gente que habitaba la región la denominaba
"la casa de la generosidad y la amabilidad". En tiempos de dificultad,
la gente iba y volvía feliz y con las manos llenas. Podemos decir
que la parte de la casa de Khadijah que estaba abierta al público
era el hogar de mucha gente sin hogar, pobres, refugiados, huérfanos
y oprimidos. Si alguien buscaba refugio, la gente los enviaría
a lo de Khadijah. Un famoso escritor describió
a la casa de Khadijah de la siguiente manera: Por esta razón, la casa de Khadijah estaba siempre
repleta de gente. El día entero bullía de actividades. Khadijah
visitaba esa sección accesible al público varias veces al
día. Ella se sentaba con sus huéspedes pobres y sin hogar,
hablaba y oía sus angustias y dificultades. Cuidaba a los niños
y secaba las lágrimas de los pobres. Luego llamaba a sus sirvientes
privados y pedía que le acercaran algunas bolsas de dinero. Khadijah
distribuía el dinero entre la gente. La amable Khadijah siempre se sentaba entre los huérfanos
y cenaba con ellos. Ella misma los alimentaba con comida deliciosa. Ponía
sus manos en sus rostros, los acariciaba y besaba diciendo: "¡Mis
queridos niños! No se sientan huérfanos. (Yo soy su madre)
Los apoyaré y amaré como si fueran mis propios hijos!" "...cuando se pregunte a la niña enterrada viva qué crimen cometió para que la mataran..." (Corán 81: 8-9) Durante aquellos días, este feo e indecente acto
era común entre algunas tribus árabes. Mataban a las hijas
inocentes a causa de la pobreza y creían que tener una hija era
vergonzoso. Cobardemente enterraban vivas a sus hijas. Entonces brilló la luz del Islam prohibiendo dicha práctica. Allah dice en el Corán: "¡No matéis a vuestros hijos por miedo
de empobreceros! Somos Nosotros Quienes les proveemos, y a vosotros también.
Matarles es un gran pecado." (Corán 17:31) Una noche, cuando la oscuridad cubría la región
de Hejaz (en la Península Arábiga), los ricos, que no tenían
conciencia, se hallaban durmiendo en sus lechos confortables, apoyando
sus arrogantes cabezas en sus cómodas almohadas. Se hallaban durmiendo
confortablemente y jamás se molestaban por alguien o por algo ya
que ellos tenían todo en el mundo. El dinero también se
hallaba siempre a su disposición y podían hacer lo que le
viniera en ganas, aún cometer actos irracionales. Pensaban que
en tanto la tierra existiera, ellos tendrían el poder. Esa misma noche, la gente pobre e indefensa se hallaba
durmiendo en sus sucias casas o junto a las paredes de las casas de los
ricos en la ciudad o en la casa de Khadijah (la paz sea con ella) tratando
de olvidar sus penas y miserias, al menos por esa noche. Durante esta oscura noche, las estrellas y la luna se ocultaban
detrás de nubes oscuras. No deseaban ver el prejuicio y la desigualdad
entre los seres humanos, habían dejado de brillar. En aquella noche
todos dormían, excepto Khadijah y su especial sirviente. Khadijah se hallaba pensando en su habitación privada.
Se hallaba sumergida en el mar de los sueños y se había
rodeado de las turbulentas olas de sus pensamientos. Khadijah (la paz sea con ella) contestó: "¡Pasa!
Estoy despierta. No puedo dormir esta noche" Khadijah respondió: "Wa Alaykum Salaam. ¿Qué
hay de malo Maysareh? Te noto preocupada. ¿Ha sucedido algo o...? Maysareh contestó: "¡No, no! No se preocupe.
Usted misma dijo que debíamos avisarle cada vez que un indigente
indefenso u oprimido deseara verla" Khadijah dijo: "Si, si. Yo misma lo he dicho. ¿Qué
ha sucedido ahora y quién desea verme y por qué?" Khadijah (La paz sea con ella) contestó: "Muy
bien. No hay problema. Dile que pase. Yo misma te he dicho que me llames
en cualquier momento, de día o de noche si algún indefenso
o persona sin hogar deseaba verme. No dejemos que esa persona deje esta
casa con tristeza o con las manos vacías." Khadijah comenzó a pensar acerca de la joven y se
dijo as sí misma: ¡Oh Allah! ¿Qué le ha sucedido
a esta pobre mujer en el medio de la noche? ¿Qué clase de
problemas ha enfrentado que la han llevado a dejar sola su casa a esta
hora y venir hasta aquí? ¿Quién es esta mujer indefensa?
¿De dónde viene? ¿Y por qué vino aquí?
Quizá es una madre que vino aquí con su criatura enferma
de modo que le demos comida y medicamentos "Quizá sea una esclava que ha venido hasta
acá a causa de su amo injusto. Quizá es una mujer casta
a cuya casa han entrado rufianes callejeros para matar a su esposo o llevarse
a su inocente criatura. Quizá nada de esto, pero quizá su
cruel esposo deseó quitarle a su hija inocente y enterrarla viva
bajo el frío polvo del desierto. Quizá por esta razón,
tomó a la criatura y la trajo aquí buscando refugio en mi
hogar." Una joven, cuya cabeza y rostro se hallaban cubiertos por
un velo, ingresó llorando. Las lágrimas mojaban completamente
sus mejillas rojas y polvorientas. Sus brazos y piernas temblaban de pena
y ella sólo podía decir: "As- Salaamu Alaykum".
Luego se sentó en el piso e intentó besar los pies de Khadijah,
pero ésta la detuvo, la abrazó y beso su rostro como una
madre amable. Khadijah le preguntó: "¡Hija mía!
¿Qué sucedió? ¿Por qué estás
tan transtornada? Ten por seguro que lo que yo pueda hacer por ti, lo
haré. Dime, hija mía. Dime qué ha sucedido". La joven se separó del abrazo de Khadijah y abrió
la pesada bolsa y la colocó enfrente de Khadijah. Sacó a
una preciosa bebé de allí, que parecía un capullo
de primavera y la abrazó. Luego la joven le dio muchos cálidos besos mientras
aún lloraba, colocó a la bebé frente a Khadijah y
le dijo: Entonces la joven miró al cielo u dijo: "¡Oh
Todopoderoso Allah! Sálvanos de esta situación insegura
e ignorante y de los malos actos. Envíanos un salvador que pueda
detener esta situación salvaje y las crueles matanzas. ¿Qué
hizo esta inocente bebé que hace que su padre quiera enterrarla
viva sin temor? ¿Qué hice mal que debo entregar a mi bebé?" La mujer rezó a Allah y comenzó a llorar
aún más. La bebé, temerosa del llanto de su madre
comenzó a llorar también. Khadijah (La paz sea con ella), quien se mantuvo callada
hasta ese momento, tomó a la adorable bebé de la mujer y
la abrazó y con empatía, le dijo a la joven: "¡Hija
mía! No te preocupes. Mantendré y protegeré a tu
bebé como si fuese mi propia hija, sé como te sientes ahora
y por qué estás tan trastornada. Soy madre y conozco el
dolor del corazón de las madres. La criaré y cada vez que
quieras vendrás a verla" La joven dijo: "¿Qué sucederá
si mi esposo viene y desea quitártela? Es una persona obstinada.
Cuando estaba embarazada me decía: "Si es un niño,
es mío. Si es una niña pertenece a la tumba". Me repetía
esto cada día para molestarme. Hoy, cuando sentí los dolores de parto, me refugié
en el desierto de modo de poder dar a luz. Allí nació esta
hermosa niña. No regresé a casa porque sabía que
si la llevaba a mi hogar, hubiera significado la tumba para ella, entonces
vine a tu casa porque sé que mi hija será protegida aquí.
¡Oh amable Khadijah (La paz sea con ella)! Nosotras, las mujeres
de la región, te conocemos bien. Sabemos que proteges a los huérfanos
mejor que sus padres, pero aún tengo miedo de que mi furioso esposo
pueda venir aquí y quitarte a la bebé. La joven pronunció estas palabras y cayó
a los pies de Khadijah y comenzó a llorar muy fuerte. Khadijah
la levantó y le puso una mano sobre el polvoriento cabello y le
dijo amablemente: "¡Hija mía! Te dije que no te preocupes
por tu bebé. La criaré como si fuese mía y jamás
la entregaré a tu esposo. Él nada puede hacer acá.
Si viene acá, la esconderé. Quédate segura que tu
hija esta a salvo en este lugar. Ahora levántate y descansa un
poco. No te encuentras bien. Has recorrido un largo camino. Deja todo
a Allah porque Allah está más próximo y es más
amable para una persona que cualquier otro" Luego que la joven oyó
las suaves palabras de Khadijah (la paz sea con ella) se retiró
a un rincón de la habitación y cayó en un profundo
sueño. La gran Khadijah, cuyo puro espíritu fue conmovido
por los recientes incidentes, pensó seriamente acerca de las cosas
que la joven le había dicho. Entonces se preguntó a sí
misma. ¿Cuál es el infortunio que está agobiando
a los padres árabes que los vuelve tan crueles e inconcientes como
para enterrar vivas a sus hijas inocentes con sus propias manos bajo toneladas
de negro suelo? ¿Temen a la pobreza o se sienten avergonzados? La Dama de Quraish continuó pensando acerca de esta
desafortunada situación y deliberó cuánto más
se llevaría a cabo esta práctica. Habiendo reflexionado
profundamente, comenzó a rezarle Allah. Dijo: Luego de orar se fue a dormir. Soñó que el
sol se elevaba desde el cielo y giraba varias veces alrededor de la casa
de Allah. Luego se movía hacia su casa, donde su gran brillantez
deslumbraba sus ojos. El Profeta Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) dijo: "Allah ha creado un castillo de joyas en el Paraíso para Khadijah en la que no hay cansancio ni fuertes ruidos".
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