Las Mujeres no deben mostrar su femineidad en sus interacciones sociales

Autor: Sayyed Muhammad Hussein Fadlullah.
Tema: /Social/
Referencia: www.bayynat.org
Traducido al español para U.M.M.A por Fátima N. Elía


Texto Completo:

Cuando estudiamos las leyes religiosas, que están relacionadas con el movimiento de la mujer en la realidad pública y el aspecto femenino de su personalidad, notamos que el Islam no previene a la mujer de disfrutar de su femineidad. Le es alentado a vivir sus elementos emocionales y físicos dentro de su vida matrimonial sin ninguna reserva. Similarmente, también le es alentado al hombre a disfrutar de su hombría en su vida matrimonial. El Islam no permite que la mujer use su femineidad como un elemento de sus movimientos en las relaciones públicas o privadas de la sociedad.
También notamos que el Islam en su estructura jurisprudencial ha impuesto obligaciones a la mujer tales como el Hijab, lo cual representa un conjunto de reglas concernientes a sus interacciones sociales, tales como:

- Su apariencia cuando ella sale, ya sea en su forma de vestir o en la forma de adornarse
- Los límites de sus movimientos en las sociedades mixtas, además de muchas otras reglas similares, las cuales nos hacen entender que el Islam le prohíbe a la mujer actuar en una sociedad de acuerdo con su naturaleza femenina con el fin de mostrar su sentimiento interno de femineidad y de provocar sus sentimientos a los otros.


Cuando estudiamos las leyes obligatorias concernientes a los movimiento de una mujer en la sociedad y que esta relacionado con el aspecto femenino de su personalidad. nos damos cuenta que es advertido que la mujer es presa de la explotación. Por lo tanto, la debilidad que la caracteriza, incluso si es debido a la naturaleza de su movimiento en la historia y en la sociedad, puede exponerla a ella a muchas presiones seductoras y opresivas. Estas presiones pueden ser impuestas por la derivación de sus tendencias o a través de la intimidación. El hombre puede explotar su debilidad o ella puede ser afectada por algunos elementos que pueden presionarla para que se desvíe. En otras palabras, podemos decir que; ella es la parte explotada, por lo tanto, hemos de advertirlo con el fin de protegerla a ella misma.

Nosotros también caemos en la cuenta que en el estado de confusión que existe en la sociedad, las advertencias son dirigidas a todas las personas incluso a aquellos que son ricos o que viven en circunstancias específicas. Tales advertencias dicen: "Cierre sus puertas... trate de tener una puerta de acero. Para salir, hay que estar armados con esto y lo otro...". Por lo general, las advertencias tienen por objeto preservar la seguridad de la persona advertida, ya que se ve amenazada por muchos peligros.
Cuando el hombre considera a la mujer como un elemento débil y la sociedad la trata como el elemento más responsable de la desviación, tenemos que advertirle a ella que: "Hay un monstruo que quiere raptar a una criatura sin poder, y tiene que protegerse ella misma". Esta advertencia no pretende asustar, pero para inspirar con su fuerza. Por lo tanto, cuando le decimos a ella: "Usted tiene que rebelarse contra la seducción, ser inflexible frente a la presión del hombre por el respeto de sí misma, y no dejar que nadie la explote", que será de inspiración para no ceder en la batalla contra los conflictos, sino para ponerse de pie para hacer frente firmemente a la fuente del peligro.
Usted tiene que rebelarse contra la seducción, ser inflexible frente a la presión del hombre por el respeto de sí mismo, y no deje que nadie la explote ", que será su inspiración para no ceder en la batalla de los conflictos, sino ponerse de pie para hacer frente firmemente a la fuente del peligro.


De cualquier forma, esto no significa que ella sea una persona débil.
Cuando estudiamos este asunto más allá de los aspectos simples, encontramos que todos los sistemas políticos y sociales en el mundo incluyen muchas prohibiciones, las cuales son dirigidas a las personas en casos de emergencia como también en casos ordinarios, con el fin de proporcionarles un sistema público posible de disciplina y para enfrentarse a la corrupción. Tal disciplina ayuda al hombre a volverse balanceado con el fin de no rendirse cuando las cosas se vuelven ásperas y para proporcionarle una capacidad fuerte para enfrentarse a esas circunstancias.

Más aún, confirmamos que el Islam no le prohíbe a la mujer sentir su belleza, sino que ella no debe mostrarla de forma que atraiga otros sentimientos. Por lo tanto, atraer los sentimientos de los otros significa excitar sus instintos. Esto puede no ser una norma general. Podemos encontrar a muchas mujeres y hombres que mantienen su castidad y moral con el fin de prevenirse a ellos mismos de ser expuestos a la seducción o a las presiones de otros. Creemos que cuando la sociedad trata a la mujer como a un objeto de belleza y no como a un ser humano, esto puede estimular los instintos de los otros de una forma que puede ser dificultosa para ambos de tener el control sobre sus instintos.


La organización de la libertad y la línea Islámica

Tenemos que entender que el Islam quiere establecer sus códigos morales y sociales en la sociedad, sus actos para facilitar este objetivo un fondo realista que hace al movimiento de la moral en la vida de las personas aplicable a su comportamiento. Para alcanzar este fin, tenemos que crear las circunstancias y evitar los inconvenientes.
Este asunto, que queremos plantear en este sentido, es que cada religión tiene su mensaje o código moral y social que determina el código de las relaciones entre las personas.

Normalmente, cada código moral o social esta sujeto a una estructura de límites, reservas y circunstancias que pueden hacer a este código un asunto realista. Consecuentemente, no podemos tratar con los asuntos desde un aspecto emocional externo y separarlos de todos los significados, que constituyen toda la estructura moral y social.
Algunas personas pueden pensar que de esta manera la mujer puede estar deprimida, porque normalmente, a todo el mundo le gusta vivir su propio potencial y sentimientos. Al científico le gusta que la gente sienta el resultado de su ciencia, al valiente le gusta mostrar a las personas su valentía, y a las personas hermosas les gusta que la gente vea su belleza.... Tal vez, porque esas personas sienten esos elementos en sus personalidades, tratan de desarrollarlos. A lo mejor, cuando estudiamos antropología (el comportamiento del hombre), notamos que el hombre trata de desarrollar los elementos, que representan la profundidad de su personalidad, conforme a la admiración de la gente a estos elementos. Así, donde sea que sentimos que las personas admiran nuestras capacidades, mantenemos su fortalecimiento y desarrollo. Entonces, la mujer que posee un cuerpo hermoso, o alguna técnica femenina o atractiva que excita a los demás, puede sentirse privada de su derecho de ser admirada por otros si no muestra su femineidad en la sociedad. Y, el sentimiento de privación puede conducirla a ignorar su emoción y matarla.
Algunas personas hablan acerca de este problema de forma dramática. Ellos muestran que la mujer musulmana, para la cual está prohibido vivir su feminidad, es inhibida, oprimida y psicológicamente confundida a causa de la represión y las privaciones, que son causados por las limitaciones religiosas que se convierten en limitaciones sociales

Por lo tanto, queremos plantear una cuestión general: ¿Es la esencia del hombre, en todas sus dimensiones, lo que inicia las emociones personales que siente en todas sus tendencias, de tal forma que nos lleva a rechazar cualquier tipo de privación humana? ¿Entendemos el valor del hombre en función de su interacción con sus tendencias, o de acuerdo con la realidad objetiva que influye positivamente en él?

Si queremos hablar generalmente acerca de este tema y considerar que el significado de la felicidad y la tristeza esta definido por la satisfacción de las tendencias personales; normalmente, esto no estará limitado a la apariencia femenina de la mujer que muestra su atracción física, su femineidad o técnica de seducción, sino que será extendido a sus sentimientos sexuales privados. Comúnmente, cada hombre o mujer, sin ignorar las tradiciones y las legislaciones, tiene esta tendencia sexual. Así, cada persona trabaja en la satisfacción de su hambre físico exactamente como satisface su hambre nutricional. De esta forma, puede sentir el significado de libertad en la satisfacción de su hambre sexual como también en la satisfacción de su hambre nutricional.

En este sentido, muchas personas consideran que la libertad sexual es un valor para el hombre exactamente igual que las libertades políticas o económicas. Pero no podemos aceptar esto. Tenemos que imponer restricciones a la libertad del hombre, para asegurar que sus intereses están mejor servidos. No obstante, cada persona estará desesperada cuando se vea privada de ninguno de sus libertades. Pero si se disfruta de estas libertades, sin limitación, podría entrar en conflicto con otras libertades y terminaría en la pérdida de muchas de sus libertades en una forma caótica. Por lo tanto, no se debe sólo buscar satisfacer sus tendencias y ciertas restricciones deben imponerse sobre ellos.