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"La Noción Islámica de la Autoestima de las Mujeres y su Contribución a una Mejor y más Profunda concientización de sus derechos" Por Mohammad Saed Omer Ismail Traducido al inglés por
Anas Al- Taleb Abdulrahim El propósito de este humilde artículo es
dar una breve definición de autoestima y luego pasar a examinar
los distintos sistemas de creencias con un punto de vista para llegar
a conclusiones como cuál puede ser el más conducente al
desarrollo de un sentido saludable de valor propio y sobre todo cuál
puede contribuir a una completa concientización de los derechos
de las mujeres. La autoestima es el producto de pensamientos o creencias correctos o sólidos y acciones correctas... no es una entidad en sí misma, no existe en el vacío. El "sentirse bien" asociado a la autoestima es el resultado de estos pensamientos y acciones. Malinterpreta a la autoestima como un sentimiento y no
la asocia con sus pensamientos y acciones... pretenden sentirse bien sin
evaluar cómo llegan a eso. Generalmente, tal sentido de autoestima
no dura por mucho tiempo, ya que no se halla basado en un sistema positivo
de creencias acompañado por las acciones, de allí que no
tenga efectos duraderos y parezca hueco. A lo largo de la historia, las mujeres han sido inmensamente oprimidas en casi todas las civilizaciones. De hecho, hasta el término "woman" (en inglés mujer) es despectivo. Son en realidad dos palabras más pequeñas: "woe" (en inglés congoja, aflicción) y "man" (en inglés hombre), que unidas significan "woman" la mujer que lleva aflicción, miseria, pena, dolor, al hombre, ya que por las enseñanzas bíblicas, Eva sedujo a Adán para comer del fruto del árbol prohibido y, de esta forma, causó su propia caída y la de toda la humanidad. Los romanos creían que las mujeres no eran mejores
que los esclavos, mientras que los primeros cristianos no estaban seguros
si podían denominar a las mujeres seres humanos. La Iglesia Ortodoxa
Griega niega que la mujer posea alma y en el Concilio de Macon, un obispo
aseguró vehementemente que la mujer no pertenecía a la especie
humana. (Westermarck, pág. 663) En Asia, las mujeres no eran tratadas mucho mejor. El hinduismo, que es una de las religiones más antiguas del mundo, describe a las mujeres: "En la infancia una mujer debe estar sometida a su padre, en la juventud a su esposo, cuando su esposo muera a sus hijos; una mujer jamás debe ser independiente" (Manú, V 140) Desafortunadamente, muchas mujeres fueron forzadas a sacrificarse a sí mismas arrojándose en las piras funerarias de sus esposos, ya que le fue enseñado que una vida sin esposo carecía de sentido y era fútil. Aún en Europa occidental y América del Norte,
hasta hace unas pocas décadas, las mujeres no podían poseer
bienes, contratar, heredar propiedades o votar. Grandes escritoras británicas,
como Jane Austen y Fanny Burney, dieron muchos ejemplos en sus novelas
de ricas herederas que eran despojadas de todas sus riquezas por sus esposos,
quienes apostaban sus propiedades o la gastaban fastuosamente. En "Cecilia: las memorias de una heredera" de Burney, narra cómo Cecilia no podía casarse con el hombre de su elección porque su dote no era lo suficientemente elevada para obtener la aprobación de su aristocrática familia. Ya que en Inglaterra, como también en Francia y otros países, todas las propiedades y dinero de la esposa, luego de la boda pasaban al esposo. La ley apoyaba esto, porque las mujeres eran consideradas propiedad de los hombres, y esa es la razón por la que eran forzadas a tomar el apellido del esposo luego de la boda y a entregarles sus riquezas. En "Sensatez y Sentimientos" de Austen, una viuda y sus tres hijas son forzadas a abandonar su hogar luego de la muerte del padre y quedar con sus finanzas sumamente reducidas ya que la propiedad del hombre era debida al hermano mayor de este y a su familia. Cuando la más joven de las hijas reclama la crueldad
de esta situación, su hermana mayor replica: "En Inglaterra,
las casas pasan de padres a hijos querida, no de padres a hijas. Esa es
la ley". Los principios del Islam abogan y nutren el desarrollo de una autoestima positiva y corrigen nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, nos enseñan a elevarnos desde "lo más bajo" a desarrollar un sentido de discernimiento e inclinarnos hacia el más "ihsan", al bello modo de ser. Delineando un ideal guía que es posible, práctico y alcanzable, el Islam disminuye la discrepancia entre el ser ideal y el percibido. La meta de la tazkiyah, la autopurificación, es lograr que uno sea y haga lo correcto de la mejor de las maneras y se esfuerce por alcanzar la excelencia, con la creencia que lo está realizando para complacer a Dios. Alienta a concienciarse del potencial de transformarse en representante de Dios, meta para la que la humanidad fue creada. Esta creencia es lo suficientemente poderosa como para hacer desarrollar en uno una autoestima positiva. La mera idea de que la creación de la humanidad
tiende a una meta mayor debe hacernos elegir una vida más saludable
y elevada. El Corán nos dice que la humanidad ha sido creada con dignidad, honor y con la habilidad potencial de ser lo "más elevado de lo elevado": En la Sura al- Isra 17: 70 dice:"Hemos honrado a los hijos de Adán." En la Sura al- Tin 95: 4:"Hemos creado al hombre dándole la mejor complexión". Es interesante contrastar la noción Islámica de la autoestima con la dada por Occidente. En Occidente, las mujeres no son juzgadas por su valor interior sino por su apariencia física. A cambio de esto, las mujeres laicas soportan toda forma de explotación por parte de la industria de la moda. Más de 33 billones de dólares son gastados cada año solamente en cosméticos y programas de pérdida de peso, por no mencionar otros 11 billones de dólares gastados en perfumes. ¿Asombroso verdad? Muy bien, estos números corresponden sólo a Occidente. Con una industria billonaria del maquillaje y la moda no es de sorprender que las mujeres se hayan vuelto verdaderamente en esclavas de la industria del consumo masivo. Muchas mujeres gastan la mayoría de sus ingresos en cosméticos, cremas y lociones para embellecerse. Por supuesto que existen millones de mujeres que van más allá y se realizan cirugías cosméticas. De acuerdo con la Sociedad Norteamericana de Cirugía Plástica Estética (ASAPS por sus siglas en inglés), se realizaron 5.7 millones de procedimientos quirúrgicos cosméticos en el año 2000. Existió un aumento del 25% en los procedimientos entre 1999 y el 2000, un aumento del 173% entre 1997 y 2000. 2.5% del total de los procedimientos fue realizado a personas menores de 18. En 2002, se llevaron a cabo 6.9 millones de procedimientos y aumentó un 228% desde 1997. Es una verdadera tragedia que las mujeres sientan que necesitan operarse y pasar por todo ese dolor y agitación para volverse "más bellas" o "aceptables". El Código de Vestimenta Islámico asegura
el desarrollo de un sentido de autoestima arraigado en el respeto genuino
por las mujeres. Tomaré el Hijab y explicaré cómo
puede fomentar una sentido de belleza más saludable y profunda.
Hijab es una palabra árabe que, literalmente, significa cubrir u ocultar y ahora es utilizada para describir el código de vestimenta para la mujer musulmana. Muchos creen que el Hijab es degradante y opresivo para las mujeres, pero esto es sólo porque no lo entienden apropiadamente. El Hijab es, en realidad, un bello don hecho a la mujer
para protegerlas a sí mismas de las enfermedades que rondan la
sociedad actual. Cuando una mujer abandona sus ropas ajustadas y a la
moda y se viste con la vestimenta recatada y el tocado que caracteriza
a la mayoría de las mujeres musulmanas, siente una rejuvenecida
sensación de libertad. ¿Por qué? Porque no se preocupan
más por cómo juzgan los demás a su apariencia. Cuando una mujer se viste con el Hijab, puede esperar que cuando la gente la mire, no la vea como un símbolo sexual, sino como una mujer que ha decidido que su cuerpo no es material público para que el mundo lo vea. Cuando necesita dejar su hogar para hacer mandados, no necesita desperdiciar media hora en su guardarropa para decidir lo que ha de usar para verse más atractiva. Tampoco pasará una hora arreglándose el cabello y maquillándose para lucir mejor, porque en realidad, no le interesa cómo ven los demás su apariencia, y lo que es más importante, no desea ser juzgada por su aspecto exterior. No tiene que preocuparse por encontrar la indumentaria
correcta que será más favorecedora a su figura, o el lápiz
labial adecuado con su tomo de piel. De esta manera, le queda mucho tiempo
libre. En el Islam, la autoestima de la mujer es adquirida al rechazar toda adoración excepto la del Creador, ya que sólo el Creador, y nada más, es digno de nuestra devoción. Este es el credo básico del Islam y en lo que los musulmanes creen. Cuando una persona comprende cabalmente el sentido de este credo, será liberada de cualquier forma de esclavitud. Rechaza transformarse en esclavo de alguien o algo, lo
que incluye la idolatría de actores y cantantes, la adoración
del dinero, esclavizarse de la industria de la moda, etc. Es mi creencia que cuando se llega a despertar la conciencia de los derechos de las mujeres, las musulmanas con su autoestima positiva, basada en una comprensión espiritual de su propio valor interior, más que una material, pueden tener un profundo entendimiento y concienciación de sus derechos ya que se trata de una concienciación derivada del crecimiento espiritual. Ya que las mujeres son importantes de manera vital en todos los aspectos de la sociedad, tener los derechos y una sólida autoestima puede tener efectos positivos en lo que constituye su responsabilidad hacia sí misma, hacia los demás y hacia la sociedad en general. Para lograr esta tarea, las mujeres musulmanas necesitan despertar su concienciación de lo que significa tener un verdadero sentido de la autoestima, alo que se ha vuelto considerablemente desafiante cuando tenemos en cuenta las trampas de las llamadas moderna o postmodernas condiciones que trivializan y deforman más allá del reconocimiento. De esta forma, las mujeres musulmanas deben ser muy cautelosas de caer víctimas del concepto occidental de autoestima, que a la larga puede confundir el concepto de sus derechos en una comunidad islámica. Una manera de llevar a cabo esto, para las mujeres musulmanas, es familiarizarse razonablemente con su verdadera religión en todos estos aspectos y especialmente en relación a su situación, ya que esto puede cultiva el tan necesitado valor interior, empujando hacia delante, de esta manera, a la sociedad islámica.
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