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06/07/10 Con el Gobierno y la oposición completamente divididos sobre la prohibición del burka, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha optado por contemporizar y ganar tiempo. Sarkozy ha anunciado una resolución parlamentaria "sin ambigüedad" condenando el velo integral con el que se cubren unas 2.000 musulmanas en el país, y una "adaptación legislativa" posterior sin precisar si se tratará de una nueva ley. Para buscar un consenso, la decisión
final se ha aplazado hasta después de las elecciones regionales
del próximo mes de marzo. Sarkozy intenta también evitar
una fractura con la comunidad musulmana, que en su mayor parte rechaza
este símbolo del Islam radical, pero que juzga contraproducente
una prohibición como la planteada por el presidente del grupo parlamentario
de la mayoría de la Unión por un Movimiento Popular (UMP),
Jean François Copé, que propone multar con 750 euros a las
personas que se cubran completamente el rostro. Aunque no hay estadísticas
oficiales -la República impide clasificar a los ciudadanos en función
de su religión o su origen étnico, se calcula que más
de cinco millones de musulmanes residen en Francia. Declaración de principios A la espera de las conclusiones de
la comisión parlamentaria, que durante más de dos meses
ha entrevistado a todas las partes implicadas, Sarkozy opta por una declaración
de principios del Parlamento que refuerce la defensa del ideario republicano.
El jefe del Estado ha reiterado que "el burka no es bienvenido en
el territorio francés", por lo que no cierra la puerta a "un
dispositivo legislativo" que prohíba el velo integral. Evitar un correctivo Después de que el Consejo Constitucional
haya tumbado aspectos fundamentales de dos leyes emblemáticas como
la elaborada contra la piratería en Internet o la tasa sobre las
emisiones de carbono, Sarkozy quiere evitar un correctivo que le resultaría
especialmente enojoso. Fuente: webislam.com
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