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20/07/10 Las mujeres musulmanas comienzan a organizarse en la sociedad civil valenciana A pesar de ello, el desconocimiento de esta religión se hace patente cuando la libertad religiosa choca con normativas simplistas y homogeneizantes que restringen el derecho de todo ser humano a ejercer su propio credo dentro de nuestra sociedad. Todas estas tensiones entre autóctonos e inmigrantes reflejan la necesidad de acomodarse a la nueva multiculturalidad que las sociedades de acogida presentan. Por ello, el Estado de Derecho garantiza un derecho fundamental: el asociacionismo, a través del cual, los inmigrantes comienzan a unir sus voces. Y, precisamente, organizarse es lo que las mujeres musulmanas comienzan a hacer en la sociedad civil valenciana. Contrarrestar los vicios de la tradición y de las concepciones socialmente aceptadas son algunos de los objetivos de las varias asociaciones femeninas que luchan por conseguir una interpretación justa e igualitaria de su papel en la religión en sus sociedades de acogida. Ellas tienen ahora la palabra. Cherifa Ben Hassine preside la Asociación de mujeres Musulmanas de Valencia Annur. Procedente de Túnez, llegó a España hace 15 años, momento en el que comenzó a estrechar lazos con el Centro Cultural Islámico, asociación que acoge las numerosas organizaciones proislamistas que cada semana se dan cita en sus salas. Los ojos de Cherifa transmiten calidez. Es una persona constante, luchadora, tiene fe en sus principios y en el Libro Sagrado encuentra el sosiego que necesita para ponerlos en práctica. Ha tenido que iniciar un camino arduo, difícil que, en ocasiones, se erigía a contracorriente. Apoyada por muchos y criticada también por miembros de su Comunidad, Cherifa está convencida. El despertar de la mujer musulmana es inminente. No se trata de feminismo islámico, no se trata de reivindicar la superioridad de la mujer sobre el hombre, se trata de interpretar correctamente los principios coránicos tal y como el Profeta los enseñó, se trata de derribar las interpretaciones machistas y humillantes que una cultura dominada por hombres urdieron a conciencia para someter a las verdaderas califas del Islam. Mientras exista discriminación, mientras haya países en los que prohíban a las mujeres salir de casa, donde se imposibilite a la mujer su participación en la sociedad civil y se la segregue vilmente a la sumisión, será necesario reivindicar “el feminismo”, comenta Cherifa. De esta manera Asociaciones como ANNUR tratan de encontrar el verdadero camino marcado por Alá, volver al punto de encuentro donde la religión se separa de los vicios de la cultura. Por que, como aseveran las Sagradas Escrituras, “El Hombre y la Mujer se complementan mutuamente” (Corán 2:187). Entre cientos de libros coránicos, tras una luz tenue, Cherifa Ben Hassine entrelaza sus manos al conversar. Sostiene la mirada firme, pero serena. La discriminación, la confusión y el miedo difundido por patrones machistas y paternalistas han provocado la involución de la mujer en la sociedad. La huella femenina es las culturas musulmanas es adherente, lucha por no borrar sus pasos, por mantenerse firme en sus principios, pero muchas veces, se halla en la clandestinidad. Por ello, desde las aulas del Centro Cultural Islámico se pretende fomentar la formación de la mujer musulmana, hacer de ella un ser competente, consciente de sus derechos y deberes y también de sus libertades, en un Estado de Derecho que afortunadamente les brinda nuevas oportunidades. Sobre el Islam existe mucha producción literaria al alcance, sin embargo, muchas veces se habla de sus preceptos sin conocimiento de causa, bien por la influencia de visiones occidentalistas creadas, empaquetadas y difundidas por los medios de comunicación, o bien por la incidencia de la cultura musulmana, que ha ido incorporando la tradición como parte del Corán. Eso mismo es lo que entidades como el Consejo Superior Islámico, que da forma e integra a todas y cada una de las asociaciones (más de 55) musulmanas registradas en la Comunidad Valenciana, o el Centro Cultural Islámico, que aglutina a todas las que residen en la ciudad de Valencia, pretenden evitar. Otorgar la voz a las califas de Alá y cederles el poder de la palabras sagradas para reivindicar una sociedad más igualitaria y menos discriminatoria es un acto de justicia y reparación. Mariam Bejouki es representante de la Asociación de Juventudes Musulmanas que alberga el centro Cultural. En Mariam las adolescentes encuentran un gran apoyo y entendimiento. A los diez años y sin tan siquiera balbucear una palabra de español, Mariam se adentra en el sistema educativo español y en una cultura completamente distinta. El bilingüismo acrecienta aún más sus dificultades para socializarse, la presión de una sociedad de acogida poco acostumbrada a recibir inmigrantes se cierra ante lo diferente y la decisión de Mariam de ponerse el hiyab, aún a sabiendas de los problemas que ello le ocasionaría en la escuela, incrementa aún más la distancia entre sus compañeros y la recién llegada. “Compaginar los preceptos del Islam en Occidente y al mismo tiempo, encajar es una tarea complicada, sin embargo, es necesaria para reafirmar la identidad de la persona”, comenta Mariam. Según su experiencia, para fomentar la autonomía y reforzar la autoestima de las mujeres es necesario trabajar con ellas desde niñas. Es necesario que la mujer entienda desde bien joven cuáles son sus derechos y deberes y también sepa justificar y defender sus principios y valores en una sociedad ajena a su religión. Desde el momento en que una niña nace debe obtener formación acerca de sus orígenes, su cultura y los fundamentos de sus creencias religiosas para, así, saber identificar y sortear rápidamente las pseudoreligiones que en nombre del Corán relegan a la mujer al papel de sierva del hombre. Voces amigas Otras organizaciones no gubernamentales como Movimiento contra la intolerancia lo tienen claro: la islamofobia es un fenómeno in crescendo en nuestra sociedad. Por ello es necesario poner en marcha campañas de sensibilización y desarrollar mecanismos de denuncia a través de los cuales los musulmanes puedan sentirse parte del Estado Derecho. Sin embargo, como afirma su presidente, Ángel Galán cada vez son más numerosos “los jóvenes que identifican Islam con sumisión, machismo, integrismo y violencia”. En cuanto a la mujer musulmana, Galán reivindica su derecho a decidir acerca de su propia vestimenta, ya sea velo como símbolo religioso musulmán o cofia como símbolo de la religión cristiana. Además, afirma que es necesaria una mayor interrelación entre las asociaciones para entre todos, conseguir frentes comunes y superar obstáculos que se perciben infranqueables. En este sentido trabaja la ONG Mujeres Inmigrantes de Valencia, una asociación en la que las mujeres se dan cita para charlar y debatir acerca de los asuntos que les atañen. Buscan calidad de vida, ampliar sus horizontes y hacerse un hueco en una sociedad que avanza a ritmo vertiginoso. Ofrecen asesoramiento social, jurídico y psicológico para aquellas que lo necesiten, además de promover la igualdad y denunciar la discriminación de género en todas sus formas. Mujeres de lugares remotos se unen en una sola voz para reivindicar sus derechos y conseguir un acercamiento en la población autóctona. De esta manera, se persigue que la mujer inmigrante tenga un lugar al que acudir en caso de necesitarlo. Mujeres de todas las razas, etnias o religiones, se unen en busca de una discriminación positiva en la sociedad. Sin embargo, la entereza y la fuerza de las mujeres musulmanas las hace destacar. Unidas en su compromiso por mantener su identidad y defender su religión, emergen de su anonimato ante la adversidad. Esto es lo que las hace sentirse libres. Autor: Nuria García Reche - Fuente: Webislam
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