La Presencia de las Mujeres en la Lealtad

Autor: Zahra Ayatollahi.
Tema: /Político/Social/
Personalidades: El Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia)/ Imam Ali (La paz sea con él) / Imam Baquir (La paz sea con él) / Imam Sadiq (La paz sea con él) / Imam Mahdi (La paz sea con él) / Imam Khomeini (Que la misericordia de Dios este con él).
Referencia: Cuarto Consejo Socio Cultural de las Mujeres.
Dirección de referencia: Irán-Teherán
Traducido al español para U.M.M.A por Fátima N. Elia.

Comprender la importancia de que las mujeres tomaron parte en su promesa de lealtad durante la era del Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y de los inocentes Imames (La paz sea con todos ellos) implica a la promesa de lealtad como uno de los más importantes asuntos políticos en el Islam. Ciertamente estos juramentos de lealtad para los musulmanes son afirmaciones. En cada lealtad de las personas al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia), de seguirlo y seguir las palabras del inmaculado Imam Ali (La paz sea con él), eran conscientes del hecho de que, después de su lealtad, no tenían derecho a separarse o de oponerse al líder. Para confirmar este hecho, el Imam Ali (La paz sea con él) dijo: "Las personas no están obligadas antes de prometer su lealtad, pero después de tomar el juramento de fidelidad y de expresar su lealtad al líder, no tienen derecho de romper su lealtad".
El Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) dijo al respecto: "…tres grupos son objetos de la furia de Dios, a quien Dios nunca hablará. Uno de ellos es aquel que toman el juramento de lealtad a su líder sólo para obtener intereses mundanos, es firme en su lealtad siempre y cuando sus intereses se indican, de lo contrario se romperá su lealtad y pondrán fin a su apoyo". Estos votos y la lealtad eran tan importantes que Dios ha declarado a aquellos que cumplan con su lealtad, una gran recompensa.

"Aquellos que toman un juramento de lealtad están ciertamente tomando lealtad con Dios. La mano de Dios doblega sus manos. Por lo tanto, quien sea que rompe la lealtad, ha roto su propia pérdida, y a quien la complete, Dios pronto le concederá una gran recompensa ".

La primera jura de lealtad en la época del Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) fue la lealtad de las mujeres del primer Aghabeh. Esto sucedió cuando los musulmanes estaban bajo la gran presión de los adoradores de ídolos. La presión había llegado a un punto culminante durante ese tiempo hasta tal punto que el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) cuya paciencia y tolerancia era fuerte como las montañas oraba y se quejó con Dios, como a continuación se indica,

"O mi Dios, presento mi queja ante el umbral de mi debilidad en el poder, mi inhabilidad en la política, y mi debilidad hacia las personas, Oh Dios, tú eres todo Misericordioso, el Señor de los débiles y mi Señor, Oh mi Señor, a quien a Tí me recomiendan en esta difícil situación".


Fue durante este tiempo cuando varias personas se acercaron al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) desde Yathreb (Medina) y luego de haberse familiarizado ellos mismo con el Islam tomaron parte en el juramento de lealtad hacia él, que fue llamado la lealtad de las mujeres ( ???? ?????? ) esto fue debido al hecho que entre ellos había una mujer llamada Afra, la hija de Obaid Thaa Ben Labah. Su co-participación al tiempo que la mujer era privada de sus derechos básicos individuales y sociales fue extraordinario y considerado muy significante. Estos grupos regresaron a Medina luego de la lealtad y comenzaron a esparcir la propagación. Al año siguiente setenta y tres de estos musulmanes vinieron a La Meca desde Medina y proclamaron su buena predisposición para obedecer las órdenes del Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y renovaron su lealtad conocido como el segundo A' ghabeh. De acuerdo con algunos textos históricos en este segundo juramento de lealtad participaron varias mujeres cuyos nombres eran: "Nasibah la hija de Harith Ansari y su hermana, Nassibah la hija de Kaa'h de la tribu de Bani Khazraj, Umme Manie y Asmaa' la hija de Amrove Ben Oday". Estas mujeres junto con otros que tomaron la lealtad fueron a La Meca secretamente con el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) en la noche del 13 de Zilhadjeh, (?? ?????) y realizaron un juramento de lealtad con él. Ellos prometieron defenderlo exactamente de la misma forma que a sus familias y a sus hijos. Este juramento de lealtad sucedió bajo condiciones muy críticas porque los ateos paganos inmediatamente apuraron a los musulmanes quienes venían de Medina con el fin de capturarlos y atormentarlos tan pronto como tuvieron conocimiento del acto. Sin embargo, los musulmanes fueron informados de sus intenciones y escaparon rápidamente de La Meca.

El juramento de lealtad al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) ocurrió de nuevo durante la paz de Hodaibiah. Cuando La Meca era todavía la base pagana y estos inflingían ocasionalmente ataques a los musulmanes, el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) se puso en camino a la peregrinación a La Meca acompañado por un gran grupo de musulmanes. A mitad de camino en el viaje, ya que no habían llevado armas con ellos, los Quraish intentaron atacar su caravana. Mientras subestimaban la urgencia de esta situación critica, los musulmanes se concentraron bajo un árbol y tomaron un juramento de lealtad al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) prometiendo la completa obediencia hacia él y que nunca desobedecerían sus órdenes. Debido a la significancia de esta lealtad, estas aleyas fueron también enviadas donde Dios reveló el placer Divino hacia estos tomadores de la lealtad.

"Ciertamente, Dios se complació con los creyentes cuando tomaron el juramento de lealtad hacia él bajo el árbol"

Salmat Ben Akvaa' afirmó al respecto, "…la situación fue tan crítica que nombramos esta lealtad, como la lealtad de los musulmanes a la muerte, esto es, ellos declararon defender al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) por el precio de sus propias vidas y afirmaron plena obediencia de sus órdenes". De acuerdo con una tradición en la interpretación de Ali Ebne Ebrahim, los musulmanes en la lealtad de Rezvan prometieron obedecer plena y puramente al Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y de no oponerse ni desobedecerlo en cualquier asunto, en absoluto. Unas pocas mujeres participaron también en esta lealtad particular. Estos tres nombres han sido mencionados en las fuentes históricas; Rabi' Bente Ma'uz, Umme Hissam Ansarieh y Nesbieh Bente Harith.


Shaikh Mufid describío la lealtad de las mujeres al Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) en la paz de Hodaibieh como se indica a continuación: "El Imam Ali (La paz sea con él) emprendió el manejo de los asuntos en su lealtad. Él extendió un pedazo de su prenda , las mujeres la tocaron como un signo de lealtad y luego el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) tocó la misma prenda y la lealtad tomó lugar de esta manera. Otra lealtad tomó lugar en la era del Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) durante la conquista de La Meca. Tras la captura de la base de los paganos en La Meca, la gente fue en filas hacia el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) y tomaron la lealtad. No hubo diferencia entre hombres y mujeres en tomar el juramento de lealtad. La presencia de las mujeres en esta lealtad fue tan difundida que una aleya fue enviada al respecto. De acuerdo con esta aleya las mujeres creyentes tomaron la lealtad con el Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) de no asociar a nada con Dios, observar las virtudes morales, no cometer adulterio, no matar a sus hijos y no atribuirle sus hijos ilegales a sus maridos, y aceptar las ordenes del Profeta en los asuntos apropiados, y no desobedecerlo. De hecho, el comentario de lealtad de las mujeres al Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) tuvo dos puntos:

1) Proclamar su obediencia a las leyes Islámicas.

2) Estar de acuerdo con el liderazgo del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) en el gobierno Islámico.

Sobre el contenido de la lealtad de las mujeres al Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) el Imam Al- Jauad (La paz sea con él) dijo, "el contenido de la lealtad fueron las profesiones de fe hacia la unidad de Dios y la profecía de Muhammad (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia)".

El procedimiento para el juramento de lealtad es el siguiente: el Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) ordenó llenar un recipiente con agua, sumergió su bendita mano dentro y lo vació, luego las mujeres sumergieron sus manos en la misma vasija como muestra de su fe en la unidad de Dios y como un testimonio de su profecía- Así, ellas tomaron el juramento de lealtad hacia él. Debe ser notado que el procedimiento de lealtad del Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) a las mujeres claramente revela el hecho que la religión del Islam enfatiza la presencia de la mujer en las arenas sociales, en su apoyo de la religión y de los líderes religiosos por un lado, y también enfatiza la observancia de las manos y lazos necesarios entre las mujeres y los hombres en la sociedad por el otro. El Imam Baquir (La paz sea con él) también, enfatizó la observancia de los lazos de Dios cuando dijo:, "las mujeres toman el juramento de lealtad claramente por detrás de sus coberturas".

Otra lealtad histórica e importante fue la de los musulmanes al Imam Ali (La paz sea con él) en la celebración de Ghadir. En este día los musulmanes declararon que ellos aceptaban el liderazgo del Imam Ali (La paz sea con él) tal como el liderazgo del Profeta y prometieron lealtad al Imam Ali (La paz sea con él) como líder de la comunidad Islámica. De acuerdo al Imam Sadiq (La paz sea con él) las mujeres también participaron de esta gran lealtad. Luego de la partida del Sagrado Profeta (La paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) también, una vez más la historia fue testigo de la participación de la mujer en la promesa de lealtad al califato del Imam Ali (La paz sea con él). Él describió la prisa del pueblo para tomar el juramento de lealtad hacia él de la siguiente forma:

"La felicidad de la gente sobre su lealtad a mí llegó a un punto en el que los niños y los ancianos vinieron a mí con las rodillas temblando y los pacientes se acercaron con dificultad con el fin de jurarme obediencia, y lo mismo hicieron las jóvenes niñas".

Es apropiado recordar algunas palabras declaradas por el Imam Khomeini (Que la misericordia de Dios este con él) hacia el final de este capítulo. Un líder que trató desde el comienzo de la Revolución Islámica reactivar la presencia de las mujeres en dar lealtad, según las modernas palabras de sus compañeros de la asociación, en la toma de decisiones políticas de la misma manera que en el comienzo del Islam con el mismo Muhammad como procedimiento. Él dijo, "las mujeres deben participar en el destino fundamental del país".

Conforme a los inocentes Imames (La paz sea con todos ellos) en el advenimiento del doceavo Imam (La paz sea con él) también, las mujeres participaron activamente en la promesa de lealtad hacia él.

Ha sido citado del Imam Baquir (La paz sea con él) que dijo "por Dios trescientas cincuenta personas, incluyendo cincuenta mujeres se unieron al Imam Mahdi (La paz sea con él) al momento de su advenimiento y al comienzo de su levantamiento de La Meca. Estas personas tomaron el juramento de lealtad hacia el Imam Mahdi (La paz sea con él) en el Masjid Ul Haram entre el rukn y el Makam.